Armando Maya Castro

  / martes 25 de junio de 2019

Los dislates de Carlos Gordillo

El Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano surgió de la nada, e inmediatamente se colgó del nombre de la Iglesia La Luz del Mundo, una institución que ha crecido como ninguna otra en los últimos años, y que de unos días a la fecha ha sido blanco de diversos ataques mediáticos y de un sinnúmero de actos de discriminación que han sido denunciados ante el Conapred y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Antes de referirme a dicho parlamento, me referiré a lo más reciente sobre la detención en California del apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, un hecho que tuvo lugar el 4 de junio de este año. En la audiencia del pasado 21 de junio, la jueza Teresa Sullivan de la Corte Superior de Los Ángeles solicitó a la Fiscalía ofrecer más evidencias de sus acusaciones, advirtiendo que, en caso de que el fiscal no presente dichas pruebas, bajará la fianza de 50 millones de dólares impuesta al líder de la Iglesia La Luz del Mundo, la más alta que se ha impuesto en esa ciudad norteamericana.

Esta fianza está fuera de la realidad y viola a todas luces lo que dispone la Octava Enmienda de la Constitución de Estados Unidos de Norteamérica, que a la letra dice: “No se exigirán fianzas excesivas, ni se impondrán multas excesivas, ni se infligirán penas crueles y desusadas”.

Sobre el tema, el vocero Silem García Peña, luego de ratificar su seguridad en la inocencia del director internacional de esta Asociación Religiosa, especificó: "Hay dos factores que se toman en consideración para fijar el monto de una fianza: uno es el grado de peligrosidad y otro es el temor fundado de que la persona que está llevando un procedimiento pueda sustraerse a la acción de la justicia, situaciones que no ha probado el fiscal de California".

Al respecto sigo haciéndome las siguientes preguntas: Si el fiscal sabía que no había pruebas que justificaran la fianza de 50 millones de dólares, ¿por qué pidió esa suma estratosférica? ¿Buscaba acaso justicia para las supuestas víctimas, o el desprestigio de la Iglesia La Luz del Mundo? La respuesta es obvia. Ahora, el fiscal tiene un ultimátum hasta el 15 de julio, para que presente las pruebas que no ha podido presentar.

Hablemos ahora sí del Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano y de su presidente Carlos Gordillo, quien es totalmente desconocido en medios de comunicación, lo mismo que el parlamento que dice presidir.

Pregunté sobre esta organización a Jesús López Lobato, titular de asuntos jurídicos del Foro Intereclesiástico Mexicano (FIM), y su respuesta fue categórica: no sabe absolutamente nada de dicho parlamento, por lo que es evidente que Gordillo busca atraer reflectores hacia él y colgarse del nombre de la Iglesia La Luz del Mundo que, según una nota de Excelsior, publicada el pasado domingo 23 de junio, es una de las iglesias con mayor crecimiento en México.

El problema es que, sin que el apóstol Naasón Joaquín haya sido declarado culpable, esta persona califica como indecente e incorrecta su vida, violando el principio de presunción de inocencia, de acuerdo con el cual “toda persona se considera inocente hasta en tanto no se demuestre, en un juicio previo, su culpabilidad”.

Sin base alguna, este hombre llamó mentiroso e hipócrita al presidente internacional de La Luz del Mundo, un hombre al que ni siquiera conoce físicamente. Si es evangélico, Gordillo debería conocer la máxima bíblica plasmada en Juan 7:51, que a la letra dice: “¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?

Por ello pienso que debería exigirse a Carlos Gordillo que muestre qué tipo de mentiras le ha echado el apóstol Naasón Joaquín, quien nunca se ha erguido como representante de las iglesias evangélicas. Él representa únicamente a los fieles de La Luz del Mundo, y éstos se sienten dignamente representados por él, un hombre cuya honorabilidad es proclamada en redes sociales por quienes conocen de cerca su vida y trayectoria.

Entre los dislates de Gordillo encuentro uno que me parece verdaderamente lamentable: la propuesta de crear un órgano religioso colegiado, procedente de diferentes credos que vigilen el actuar de los líderes para evitar abusos hacia los fieles. A este líder evangélico le vendría bien leer el artículo 6° de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que en su párrafo segundo establece: “Las asociaciones religiosas se regirán internamente por sus propios estatutos…”, no por los que establezca un órgano como el que esta persona pretende crear.

Carlos Gordillo ignora que la citada ley ordena en su Artículo 8, fracción III, que las asociaciones religiosas deberán “respetar en todo momento los cultos y doctrinas ajenos a su religión”. Este líder religioso no muestra ningún respeto cuando, faltando a la verdad, da a entender que La Luz del Mundo se aísla, y que grupos así son peligrosos porque caen en fanatismo y se convierten en sectas.

La Luz del Mundo se sujeta sólo a lo que, en materia de asociaciones, agrupaciones religiosas, iglesias y culto público, dispone la Constitución y las leyes que de ella emanan. Esta Iglesia respeta en todo momento las instituciones del país, además de propiciar y asegurar el respeto integral de los derechos humanos de las personas, tal como marca la ley. Esto último les consta a millones de personas en México y el mundo.

El Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano surgió de la nada, e inmediatamente se colgó del nombre de la Iglesia La Luz del Mundo, una institución que ha crecido como ninguna otra en los últimos años, y que de unos días a la fecha ha sido blanco de diversos ataques mediáticos y de un sinnúmero de actos de discriminación que han sido denunciados ante el Conapred y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Antes de referirme a dicho parlamento, me referiré a lo más reciente sobre la detención en California del apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, un hecho que tuvo lugar el 4 de junio de este año. En la audiencia del pasado 21 de junio, la jueza Teresa Sullivan de la Corte Superior de Los Ángeles solicitó a la Fiscalía ofrecer más evidencias de sus acusaciones, advirtiendo que, en caso de que el fiscal no presente dichas pruebas, bajará la fianza de 50 millones de dólares impuesta al líder de la Iglesia La Luz del Mundo, la más alta que se ha impuesto en esa ciudad norteamericana.

Esta fianza está fuera de la realidad y viola a todas luces lo que dispone la Octava Enmienda de la Constitución de Estados Unidos de Norteamérica, que a la letra dice: “No se exigirán fianzas excesivas, ni se impondrán multas excesivas, ni se infligirán penas crueles y desusadas”.

Sobre el tema, el vocero Silem García Peña, luego de ratificar su seguridad en la inocencia del director internacional de esta Asociación Religiosa, especificó: "Hay dos factores que se toman en consideración para fijar el monto de una fianza: uno es el grado de peligrosidad y otro es el temor fundado de que la persona que está llevando un procedimiento pueda sustraerse a la acción de la justicia, situaciones que no ha probado el fiscal de California".

Al respecto sigo haciéndome las siguientes preguntas: Si el fiscal sabía que no había pruebas que justificaran la fianza de 50 millones de dólares, ¿por qué pidió esa suma estratosférica? ¿Buscaba acaso justicia para las supuestas víctimas, o el desprestigio de la Iglesia La Luz del Mundo? La respuesta es obvia. Ahora, el fiscal tiene un ultimátum hasta el 15 de julio, para que presente las pruebas que no ha podido presentar.

Hablemos ahora sí del Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano y de su presidente Carlos Gordillo, quien es totalmente desconocido en medios de comunicación, lo mismo que el parlamento que dice presidir.

Pregunté sobre esta organización a Jesús López Lobato, titular de asuntos jurídicos del Foro Intereclesiástico Mexicano (FIM), y su respuesta fue categórica: no sabe absolutamente nada de dicho parlamento, por lo que es evidente que Gordillo busca atraer reflectores hacia él y colgarse del nombre de la Iglesia La Luz del Mundo que, según una nota de Excelsior, publicada el pasado domingo 23 de junio, es una de las iglesias con mayor crecimiento en México.

El problema es que, sin que el apóstol Naasón Joaquín haya sido declarado culpable, esta persona califica como indecente e incorrecta su vida, violando el principio de presunción de inocencia, de acuerdo con el cual “toda persona se considera inocente hasta en tanto no se demuestre, en un juicio previo, su culpabilidad”.

Sin base alguna, este hombre llamó mentiroso e hipócrita al presidente internacional de La Luz del Mundo, un hombre al que ni siquiera conoce físicamente. Si es evangélico, Gordillo debería conocer la máxima bíblica plasmada en Juan 7:51, que a la letra dice: “¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?

Por ello pienso que debería exigirse a Carlos Gordillo que muestre qué tipo de mentiras le ha echado el apóstol Naasón Joaquín, quien nunca se ha erguido como representante de las iglesias evangélicas. Él representa únicamente a los fieles de La Luz del Mundo, y éstos se sienten dignamente representados por él, un hombre cuya honorabilidad es proclamada en redes sociales por quienes conocen de cerca su vida y trayectoria.

Entre los dislates de Gordillo encuentro uno que me parece verdaderamente lamentable: la propuesta de crear un órgano religioso colegiado, procedente de diferentes credos que vigilen el actuar de los líderes para evitar abusos hacia los fieles. A este líder evangélico le vendría bien leer el artículo 6° de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que en su párrafo segundo establece: “Las asociaciones religiosas se regirán internamente por sus propios estatutos…”, no por los que establezca un órgano como el que esta persona pretende crear.

Carlos Gordillo ignora que la citada ley ordena en su Artículo 8, fracción III, que las asociaciones religiosas deberán “respetar en todo momento los cultos y doctrinas ajenos a su religión”. Este líder religioso no muestra ningún respeto cuando, faltando a la verdad, da a entender que La Luz del Mundo se aísla, y que grupos así son peligrosos porque caen en fanatismo y se convierten en sectas.

La Luz del Mundo se sujeta sólo a lo que, en materia de asociaciones, agrupaciones religiosas, iglesias y culto público, dispone la Constitución y las leyes que de ella emanan. Esta Iglesia respeta en todo momento las instituciones del país, además de propiciar y asegurar el respeto integral de los derechos humanos de las personas, tal como marca la ley. Esto último les consta a millones de personas en México y el mundo.