Luis Sánchez

  / sábado 13 de octubre de 2018

Llegó la paz inoportuna

“Desafortunadamente, la paz ha recibido menos atención que su contraparte, la guerra. La propia palabra ni ha sido aceptablemente definida, ni tampoco ha existido acuerdo sobre cómo definir la paz.” –Harto de Vera, F.


Para la paz, la escucha es importante. Desde mi pluma, me ha tocado describir varias líneas de acción para la construcción de paz, e incluso, ha habido espacio para reconocer la importancia de poner en el centro a las personas que son víctimas de la violencia y que históricamente no han sido escuchadas, como ya escribí anteriormente. Advertí de los intentos tímidos y titubeantes del gobierno electo para acercarse a este escabroso tema pero jamás pensé que los foros naufragaran tan pronto y tan drásticamente.

Algunas voces dentro de los foros de pacificación de AMLO han hablado ya de las dificultades prácticas de la organización de éstos, desde carencias económicas (los gobiernos estatales y municipales no han metido recursos para su organización), hasta las dificultades de la elección de una sede. Uno pensaría que –desde la conciencia de que los foros son una parte vital de un proceso de pacificación que comienza con la escucha, camina con la verdad y termina con la justicia– no ha sido así.

La cancelación de los foros en Veracruz y Tamaulipas manda una mala doble señal, la primera, por su justificación. Decir que en todo el país ya se han recogido suficientes insumos no sòlo ignora la naturaleza localizada y las violencias terribles que se han movido por todo el país, sino que supone que las raíces del problema son iguales por todos lados. Negar la escucha del sufrimiento en dos de los estados más sacudidos por la violencia del país es negar la premisa fundamental de que todas las víctimas deben de ser escuchadas.

Las otras justificaciones se antojan aún peores: la falta de condiciones de seguridad de los foros en estos dos estados o incluso problemas políticos internos dentro del equipo del presidente electo que le aconsejaron cortar el proceso por completo. De nuevo, vemos cómo ha tenido un duro revés el discurso de pacificación del presidente con su llamado a que más de 50,000 jóvenes se integren a las filas de la policía. Será un proceso doloroso para el presidente electo y seguro bajará su credibilidad pero lo más terrible es que con unos cuantos foros antes de su toma de protesta, orientará sus esfuerzos de procuración de justicia.

Advertí que la naturaleza de estos foros era un esfuerzo simbólico porque de una población herida y azotada por la violencia es imposible que vengan todas las respuestas. Con un presidente y un equipo metido en embrollos de símbolos, como la ostentosa boda del colaborador de todas sus confianzas, se ha hecho evidente que un viento circula por todo México: el viento de la paz inoportuna. Lo que era confianza antes, puede transformarse en exigencia. Estoy seguro que hay suficientes mexicanos que, si no hay voluntad para iniciar un proceso de paz, lo exigiremos de nuestro gobierno o incluso lo haremos suceder, a pesar del propio gobierno. Lo merecemos.


* Secretario General PAN Guadalajara

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“Desafortunadamente, la paz ha recibido menos atención que su contraparte, la guerra. La propia palabra ni ha sido aceptablemente definida, ni tampoco ha existido acuerdo sobre cómo definir la paz.” –Harto de Vera, F.


Para la paz, la escucha es importante. Desde mi pluma, me ha tocado describir varias líneas de acción para la construcción de paz, e incluso, ha habido espacio para reconocer la importancia de poner en el centro a las personas que son víctimas de la violencia y que históricamente no han sido escuchadas, como ya escribí anteriormente. Advertí de los intentos tímidos y titubeantes del gobierno electo para acercarse a este escabroso tema pero jamás pensé que los foros naufragaran tan pronto y tan drásticamente.

Algunas voces dentro de los foros de pacificación de AMLO han hablado ya de las dificultades prácticas de la organización de éstos, desde carencias económicas (los gobiernos estatales y municipales no han metido recursos para su organización), hasta las dificultades de la elección de una sede. Uno pensaría que –desde la conciencia de que los foros son una parte vital de un proceso de pacificación que comienza con la escucha, camina con la verdad y termina con la justicia– no ha sido así.

La cancelación de los foros en Veracruz y Tamaulipas manda una mala doble señal, la primera, por su justificación. Decir que en todo el país ya se han recogido suficientes insumos no sòlo ignora la naturaleza localizada y las violencias terribles que se han movido por todo el país, sino que supone que las raíces del problema son iguales por todos lados. Negar la escucha del sufrimiento en dos de los estados más sacudidos por la violencia del país es negar la premisa fundamental de que todas las víctimas deben de ser escuchadas.

Las otras justificaciones se antojan aún peores: la falta de condiciones de seguridad de los foros en estos dos estados o incluso problemas políticos internos dentro del equipo del presidente electo que le aconsejaron cortar el proceso por completo. De nuevo, vemos cómo ha tenido un duro revés el discurso de pacificación del presidente con su llamado a que más de 50,000 jóvenes se integren a las filas de la policía. Será un proceso doloroso para el presidente electo y seguro bajará su credibilidad pero lo más terrible es que con unos cuantos foros antes de su toma de protesta, orientará sus esfuerzos de procuración de justicia.

Advertí que la naturaleza de estos foros era un esfuerzo simbólico porque de una población herida y azotada por la violencia es imposible que vengan todas las respuestas. Con un presidente y un equipo metido en embrollos de símbolos, como la ostentosa boda del colaborador de todas sus confianzas, se ha hecho evidente que un viento circula por todo México: el viento de la paz inoportuna. Lo que era confianza antes, puede transformarse en exigencia. Estoy seguro que hay suficientes mexicanos que, si no hay voluntad para iniciar un proceso de paz, lo exigiremos de nuestro gobierno o incluso lo haremos suceder, a pesar del propio gobierno. Lo merecemos.


* Secretario General PAN Guadalajara

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