Editorial Editorial

  / domingo 5 de noviembre de 2017

Lavado de dinero en México

POR FRANCISCO JIMÉNEZ REYNOSO

En Café Jurídico (avenida Chapultepec sur número 198, colonia Americana), Fondo de Cultura Económica, el próximo día 8 de noviembre, al punto de las 18:00 horas, se llevará a cabo evento académico, en el que abordaremos el tema: “Lavado de Dinero”, que será coordinado por Rodolfo Guerrero Martínez. Y participando como ponentes el doctor Efrén Hernández Monrreal, quien funge como vicepresidente del Colegio de Abogados Fiscalistas y Administrativistas del Estado de Jalisco (CAFAEJ); la maestra Juana Angélica Aceves Arriaga, misma que es especialista en Derecho Fiscal; licenciado Juan Francisco Estrada León, quien es oficial de Cumplimiento, certificado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el que suscribe esta columna.

Grandes males y crímenes comete el hombre en contra de sus semejantes, y todo por el dinero…

México cuenta con un esquema para combatir a la delincuencia organizada: la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, la Ley Federal de Extinción de Dominio, reglamentaria del artículo 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los respectivo Códigos Penales.

No obstante lo anterior, siguen siendo los norteamericanos quienes marcan la pauta en el actuar de las autoridades mexicanas.

Sin duda alguna, el gran problema que enfrenta la humanidad es el de la criminalidad, ésta ha permeado en nuestro sistema social, económico, político  y financiero y ha desencadenado una serie de actos oscuros.

Los antecedentes históricos que tenemos en relación al tema, se remontan a la década de 1920, en nuestro vecino país del norte, en particular el estado de Chicago, en el que grupo de delincuentes con negocios en el alcohol, el juego, la prostitución y otras actividades ilícitas, compraron una cadena de lavanderías. Al final del día, juntaban las ganancias ilícitas provenientes de los otros negocios, quedando en conjunto justificadas como obtenidas en actividades legales; en cajas recolectaban el dinero para ingresarlo a la supuesta lavandería. Así surge el origen del término “lavado de dinero”, que es relativamente reciente.

Por lo anterior, se han practicado ciertas formas de lavado de dinero desde que surgió la necesidad de ocultar la índole o la existencia de ciertas transferencias financieras por razones: ya sean políticas, comerciales o jurídicas.

Ahora bien, el primer antecedente jurídico, lo encontramos en la Ley del Secreto Bancario de Estados Unidos de 1970, que impuso a las instituciones financieras obligaciones de mantener constancia de determinadas operaciones y de reportarlas a las autoridades, sin embargo, esta ley resultó un instrumento ineficaz, toda vez que precisamente sólo estableció esa obligación de reportar las posibles operaciones ilícitas, de forma tal que los lavadores de dinero podían seguir ejerciendo sus actividades sin el riesgo de hacerse acreedores a una sanción.

Ante tal escenario, en 1986, el Congreso de los Estados Unidos expidió la denominada “Ley de Control de Lavado de Dinero”, la cual tipificó este delito, sancionándolo con pena de prisión de hasta de 20 años. A través de esta ley, se federalizó esta actividad, se autorizó la confiscación de ganancias obtenidas por los lavadores y se proporcionaron a las autoridades federales herramientas adicionales para investigar el lavado de dinero.

Tal es el caso de la ley en materia que va en contra del lavado de dinero. Es así, que el 17 de octubre de 2012 fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, el Decreto por el que se expidió la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.

jimenezabogado@gmail.com

POR FRANCISCO JIMÉNEZ REYNOSO

En Café Jurídico (avenida Chapultepec sur número 198, colonia Americana), Fondo de Cultura Económica, el próximo día 8 de noviembre, al punto de las 18:00 horas, se llevará a cabo evento académico, en el que abordaremos el tema: “Lavado de Dinero”, que será coordinado por Rodolfo Guerrero Martínez. Y participando como ponentes el doctor Efrén Hernández Monrreal, quien funge como vicepresidente del Colegio de Abogados Fiscalistas y Administrativistas del Estado de Jalisco (CAFAEJ); la maestra Juana Angélica Aceves Arriaga, misma que es especialista en Derecho Fiscal; licenciado Juan Francisco Estrada León, quien es oficial de Cumplimiento, certificado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el que suscribe esta columna.

Grandes males y crímenes comete el hombre en contra de sus semejantes, y todo por el dinero…

México cuenta con un esquema para combatir a la delincuencia organizada: la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, la Ley Federal de Extinción de Dominio, reglamentaria del artículo 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los respectivo Códigos Penales.

No obstante lo anterior, siguen siendo los norteamericanos quienes marcan la pauta en el actuar de las autoridades mexicanas.

Sin duda alguna, el gran problema que enfrenta la humanidad es el de la criminalidad, ésta ha permeado en nuestro sistema social, económico, político  y financiero y ha desencadenado una serie de actos oscuros.

Los antecedentes históricos que tenemos en relación al tema, se remontan a la década de 1920, en nuestro vecino país del norte, en particular el estado de Chicago, en el que grupo de delincuentes con negocios en el alcohol, el juego, la prostitución y otras actividades ilícitas, compraron una cadena de lavanderías. Al final del día, juntaban las ganancias ilícitas provenientes de los otros negocios, quedando en conjunto justificadas como obtenidas en actividades legales; en cajas recolectaban el dinero para ingresarlo a la supuesta lavandería. Así surge el origen del término “lavado de dinero”, que es relativamente reciente.

Por lo anterior, se han practicado ciertas formas de lavado de dinero desde que surgió la necesidad de ocultar la índole o la existencia de ciertas transferencias financieras por razones: ya sean políticas, comerciales o jurídicas.

Ahora bien, el primer antecedente jurídico, lo encontramos en la Ley del Secreto Bancario de Estados Unidos de 1970, que impuso a las instituciones financieras obligaciones de mantener constancia de determinadas operaciones y de reportarlas a las autoridades, sin embargo, esta ley resultó un instrumento ineficaz, toda vez que precisamente sólo estableció esa obligación de reportar las posibles operaciones ilícitas, de forma tal que los lavadores de dinero podían seguir ejerciendo sus actividades sin el riesgo de hacerse acreedores a una sanción.

Ante tal escenario, en 1986, el Congreso de los Estados Unidos expidió la denominada “Ley de Control de Lavado de Dinero”, la cual tipificó este delito, sancionándolo con pena de prisión de hasta de 20 años. A través de esta ley, se federalizó esta actividad, se autorizó la confiscación de ganancias obtenidas por los lavadores y se proporcionaron a las autoridades federales herramientas adicionales para investigar el lavado de dinero.

Tal es el caso de la ley en materia que va en contra del lavado de dinero. Es así, que el 17 de octubre de 2012 fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, el Decreto por el que se expidió la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.

jimenezabogado@gmail.com

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