/ lunes 13 de septiembre de 2021

Las terribles cifras a mitad del camino

Miguel Ángel Monraz Ibarra




México vive una grave crisis de inseguridad que a todos nos queda clara. Precisamente la promesa de resolver esa grave crisis, fue una de las principales causas por las que una gran cantidad de electores votó en el 2018 a Morena y a Andrés Manuel López Obrador; quien incluso, en su discurso de toma de posesión, destacó “que ante el problema de la inseguridad lo pertinente es atender las causas que originan la violencia”.

A tres años de mandato, es también muy claro que las estrategias de la actual administración federal han fracasado rotundamente en el objetivo de regresar la tranquilidad y la seguridad al pueblo de México.

Acorde con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2020 del INEGI, a nivel nacional, 68.2% de la población mayor de 18 años considera la inseguridad como el problema más importante que aqueja al país, incluso por encima del desempleo o la salud.

Otro ejemplo claro son las estadísticas sobre homicidios. El INEGI documentó 36,579 homicidios en todo 2020, un número apenas menor a los 36,661 de 2019 y los 36,685 de 2018. México lleva 3 años consecutivos, de 2018 a 2020, con una tasa de 29 homicidios por cada 100,000 habitantes, según dicho organismo. De seguir las cosas como van, en poco tiempo el Gobierno de López Obrador cargará sobre sí la cifra de 100 mil homicidios en el territorio nacional, un dato estremecedor para este sexenio considerando que apenas vamos “a la mitad del camino”.

La política de “abrazos, no balazos”, no acredita resultados, por lo que urge replantear el camino. La sociedad mexicana exige seguridad y el PAN está listo para trabajar de la mano con ella, desde la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, para mejorar tal situación. Porque hoy en materia de seguridad los mexicanos exigimos del Presidente, hechos, no palabras; compromisos y no chistes; resultados y no abrazos.

Diputado federal PAN

Miguel Ángel Monraz Ibarra




México vive una grave crisis de inseguridad que a todos nos queda clara. Precisamente la promesa de resolver esa grave crisis, fue una de las principales causas por las que una gran cantidad de electores votó en el 2018 a Morena y a Andrés Manuel López Obrador; quien incluso, en su discurso de toma de posesión, destacó “que ante el problema de la inseguridad lo pertinente es atender las causas que originan la violencia”.

A tres años de mandato, es también muy claro que las estrategias de la actual administración federal han fracasado rotundamente en el objetivo de regresar la tranquilidad y la seguridad al pueblo de México.

Acorde con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2020 del INEGI, a nivel nacional, 68.2% de la población mayor de 18 años considera la inseguridad como el problema más importante que aqueja al país, incluso por encima del desempleo o la salud.

Otro ejemplo claro son las estadísticas sobre homicidios. El INEGI documentó 36,579 homicidios en todo 2020, un número apenas menor a los 36,661 de 2019 y los 36,685 de 2018. México lleva 3 años consecutivos, de 2018 a 2020, con una tasa de 29 homicidios por cada 100,000 habitantes, según dicho organismo. De seguir las cosas como van, en poco tiempo el Gobierno de López Obrador cargará sobre sí la cifra de 100 mil homicidios en el territorio nacional, un dato estremecedor para este sexenio considerando que apenas vamos “a la mitad del camino”.

La política de “abrazos, no balazos”, no acredita resultados, por lo que urge replantear el camino. La sociedad mexicana exige seguridad y el PAN está listo para trabajar de la mano con ella, desde la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, para mejorar tal situación. Porque hoy en materia de seguridad los mexicanos exigimos del Presidente, hechos, no palabras; compromisos y no chistes; resultados y no abrazos.

Diputado federal PAN