Editorial Editorial

  / viernes 31 de mayo de 2019

La seca realidad


Carlos Anguiano Zamudio


Mal entendida, la política es el arte del engaño. El uso perverso de la ignorancia extendida y del conocimiento de información oportuna y fuera del alcance de las masas, para obtener beneficios, ventajas, notoriedad y privilegios. La información estratégica nunca ha sido de dominio popular.

Son los políticos profesionales, las personas más informadas. La sentencia “la información es poder” goza de actualidad y vigencia.

El grueso de la sociedad puede llegar a conocer efectos de los actos de gobierno pero casi nunca, las verdaderas causas del por qué se tomaron las decisiones en X o Y sentido.

Un gobernante inteligente, emplea la información, depurándola, convirtiéndola de materia prima a productos necesarios para uso inmediato y dirige sus esfuerzos sobre la dirección correcta. Ello exige la astucia de una zorra, como explicaba Maquiavelo, y la fuerza de un león. Tomar decisiones que impactan y afectan a la sociedad, es una responsabilidad inmensa, y más aún cuando se sabe que hagan lo que hagan, algunos serán felices y algunos otros, serán perjudicados lo cual parece ser una ley inmutable en la generalidad de los casos.

Enrique Alfaro Ramirez es un personaje político inteligente. Es un hombre capaz de trazar jugadas de alto nivel, que entiende de estrategia, de planeación, de lectura de escenarios. Sagaz, juega procurando mantener la ventaja de su preferente posición en el tablero de juego político.

No obstante ello, han transcurrido ya los primeros 6 meses de su periodo como gobernador de Jalisco y por ahora ha sido incapaz de imponer agenda, de sorprender positivamente por sus actos de gobierno, de asumir posición de liderazgo, de destacar por acciones y logros durante este lapso de tiempo.

Gran diferencia existe entre administrar, gobernar, hacer gobernanza y transformar a una sociedad. De seguir cómo va el actual gobierno, la brecha entre la expectativa y la realidad seguirá abriéndose y separando a Jalisco de tener un gobierno de calidad, lo cual sería un desperdicio de recursos, un episodio olvidable de la historia y una oportunidad perdida de crecer, de avanzar, de corresponder a la confianza ciudadana. El tiempo se consume y esperamos buenas noticias, por el bien de los jaliscienses.


Carlos Anguiano Zamudio


Mal entendida, la política es el arte del engaño. El uso perverso de la ignorancia extendida y del conocimiento de información oportuna y fuera del alcance de las masas, para obtener beneficios, ventajas, notoriedad y privilegios. La información estratégica nunca ha sido de dominio popular.

Son los políticos profesionales, las personas más informadas. La sentencia “la información es poder” goza de actualidad y vigencia.

El grueso de la sociedad puede llegar a conocer efectos de los actos de gobierno pero casi nunca, las verdaderas causas del por qué se tomaron las decisiones en X o Y sentido.

Un gobernante inteligente, emplea la información, depurándola, convirtiéndola de materia prima a productos necesarios para uso inmediato y dirige sus esfuerzos sobre la dirección correcta. Ello exige la astucia de una zorra, como explicaba Maquiavelo, y la fuerza de un león. Tomar decisiones que impactan y afectan a la sociedad, es una responsabilidad inmensa, y más aún cuando se sabe que hagan lo que hagan, algunos serán felices y algunos otros, serán perjudicados lo cual parece ser una ley inmutable en la generalidad de los casos.

Enrique Alfaro Ramirez es un personaje político inteligente. Es un hombre capaz de trazar jugadas de alto nivel, que entiende de estrategia, de planeación, de lectura de escenarios. Sagaz, juega procurando mantener la ventaja de su preferente posición en el tablero de juego político.

No obstante ello, han transcurrido ya los primeros 6 meses de su periodo como gobernador de Jalisco y por ahora ha sido incapaz de imponer agenda, de sorprender positivamente por sus actos de gobierno, de asumir posición de liderazgo, de destacar por acciones y logros durante este lapso de tiempo.

Gran diferencia existe entre administrar, gobernar, hacer gobernanza y transformar a una sociedad. De seguir cómo va el actual gobierno, la brecha entre la expectativa y la realidad seguirá abriéndose y separando a Jalisco de tener un gobierno de calidad, lo cual sería un desperdicio de recursos, un episodio olvidable de la historia y una oportunidad perdida de crecer, de avanzar, de corresponder a la confianza ciudadana. El tiempo se consume y esperamos buenas noticias, por el bien de los jaliscienses.

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