Luis Sánchez

  / sábado 25 de mayo de 2019

La salud merece seriedad


El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación

Otto von Bismarck



En el habla popular existe una frase que dice que “con la salud no se juega”. Vale la pena poner sobre la mesa algunos números. ¿Cuál es el presupuesto del IMSS? En 2019 fue de 746 mil 738.8 millones de pesos, un incremento de 67 mil 454.6 millones con respecto al monto recibido en 2018.

Si hay más dinero, ¿por entonces parece haber una crisis? Mensajes cruzados los hay como siempre. El rumor en los pasillos de hospitales públicos es que habrá recortes de personal. El Sindicato Nacional de Empleados del Instituto Mexicano del Seguro Social ya ha advertido de posibles despidos de personal de confianza en Jalisco, con posibles afectaciones a los servicios de salud. Entre esos rumores y los de desabasto de medicinas, estamos pasando una crisis comunicacional similar al del desabasto de gasolina que sucedió a inicios de este año.

Con casi 80 millones de asegurados en todo el país, el alcance del IMSS es enorme. Es una institución pilar que todos los días atiende nacimientos, enfermedades, chequeos y provee un servicio básico para el buen funcionamiento de nuestra sociedad: la salud. Se entiende que amén de la eficiencia presupuestal se pueda querer ahorrar a toda costa, pero ¿para qué?, ¿para qué dejar que los ahorros pretendidos causen una crisis?

Sobre todo, ante una crisis de este calibre, ¿cómo debe de funcionar la comunicación de crisis? Deben de darse mensajes cortos, claros y contundentes que atiendan la causa raíz del problema, explicando claramente las implicaciones institucionales y todo estoy hay que vincularlo con el público meta que se tiene. Ante la crisis del IMSS, faltan todos estos elementos. Vamos por partes.

Las conferencias mañaneras del presidente, a pesar de su largo alcance en medios de comunicación, se transmiten enteras en vivo en el horario en que la gente apenas comienza a ir a trabajar y está ocupada en sus traslados. Ocuparse de los destinos del país y de una conferencia maratónica es demasiado pedir. ¿Por qué no llevar la información de primera mano a hospitales y salas de espera para reducir la incertidumbre?

Si bien se ha dicho que el IMSS no está en crisis y ese es un mensaje corto, para que un mensaje sea claro y contundente debe de venir claramente respaldado por un plan, cifras, tiempos. Sin explicar claramente qué sucede y con rumores de que se deteriora la única institución que garantiza la salud pública de los mexicanos, jugar a los mensajes políticos no solo es peligroso sino dañino. Por último, el diálogo.

La renuncia de Germán Martínez nos habla de que salidas negociadas a las crisis faltan muchas en esta administración. Si un gobierno tiene dificultades tratando de manera cuidadosa el delicado tema de la salud de la gente, las tendrá aún más para negociar entre sus miembros como poner primero la salud y después la hacienda pública.

El dinero es un medio, no un fin. Hablemos claro de salud y exijamos que se invierta en ella, sin rodeos ni medias tintas. Los asegurados del IMSS lo exigimos.


Secretario General PAN Guadalajara


El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación

Otto von Bismarck



En el habla popular existe una frase que dice que “con la salud no se juega”. Vale la pena poner sobre la mesa algunos números. ¿Cuál es el presupuesto del IMSS? En 2019 fue de 746 mil 738.8 millones de pesos, un incremento de 67 mil 454.6 millones con respecto al monto recibido en 2018.

Si hay más dinero, ¿por entonces parece haber una crisis? Mensajes cruzados los hay como siempre. El rumor en los pasillos de hospitales públicos es que habrá recortes de personal. El Sindicato Nacional de Empleados del Instituto Mexicano del Seguro Social ya ha advertido de posibles despidos de personal de confianza en Jalisco, con posibles afectaciones a los servicios de salud. Entre esos rumores y los de desabasto de medicinas, estamos pasando una crisis comunicacional similar al del desabasto de gasolina que sucedió a inicios de este año.

Con casi 80 millones de asegurados en todo el país, el alcance del IMSS es enorme. Es una institución pilar que todos los días atiende nacimientos, enfermedades, chequeos y provee un servicio básico para el buen funcionamiento de nuestra sociedad: la salud. Se entiende que amén de la eficiencia presupuestal se pueda querer ahorrar a toda costa, pero ¿para qué?, ¿para qué dejar que los ahorros pretendidos causen una crisis?

Sobre todo, ante una crisis de este calibre, ¿cómo debe de funcionar la comunicación de crisis? Deben de darse mensajes cortos, claros y contundentes que atiendan la causa raíz del problema, explicando claramente las implicaciones institucionales y todo estoy hay que vincularlo con el público meta que se tiene. Ante la crisis del IMSS, faltan todos estos elementos. Vamos por partes.

Las conferencias mañaneras del presidente, a pesar de su largo alcance en medios de comunicación, se transmiten enteras en vivo en el horario en que la gente apenas comienza a ir a trabajar y está ocupada en sus traslados. Ocuparse de los destinos del país y de una conferencia maratónica es demasiado pedir. ¿Por qué no llevar la información de primera mano a hospitales y salas de espera para reducir la incertidumbre?

Si bien se ha dicho que el IMSS no está en crisis y ese es un mensaje corto, para que un mensaje sea claro y contundente debe de venir claramente respaldado por un plan, cifras, tiempos. Sin explicar claramente qué sucede y con rumores de que se deteriora la única institución que garantiza la salud pública de los mexicanos, jugar a los mensajes políticos no solo es peligroso sino dañino. Por último, el diálogo.

La renuncia de Germán Martínez nos habla de que salidas negociadas a las crisis faltan muchas en esta administración. Si un gobierno tiene dificultades tratando de manera cuidadosa el delicado tema de la salud de la gente, las tendrá aún más para negociar entre sus miembros como poner primero la salud y después la hacienda pública.

El dinero es un medio, no un fin. Hablemos claro de salud y exijamos que se invierta en ella, sin rodeos ni medias tintas. Los asegurados del IMSS lo exigimos.


Secretario General PAN Guadalajara

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