Carlos Orozco Santillán

  / viernes 1 de noviembre de 2019

La redensificación deseada

El Gobierno de Guadalajara dio a conocer la intención de redensificar su centro histórico, al considerar las consecuencias previsibles en la caótica intervención a una enorme porción de la ciudad durante la construcción de la línea 3 del Tren Eléctrico Urbano.

No obstante, no ha sido la primera vez de inadecuadas decisiones para comerciantes y habitantes de esta emblemática zona, principalmente a partir del año 2009 y a pesar de lo dispuesto por la Ley del Patrimonio Cultural del Estado y, sobre todo, por lo previsto en el Plan de Desarrollo Urbano del Centro Histórico de Guadalajara. Lo cual motivó al académico de la Universidad de Guadalajara y presidente de la Asociación Mexicana de Desarrollo Urbano Luis Antonio Rocha Santos, al señalar que “… La medida del gobierno municipal de Guadalajara es oportuna y muy necesario atender esa zona, siempre y cuando se busque reactivar económicamente esta. Para recuperar algunas fincas con valor histórico y patrimonial, restaurarlas y, de ser posible, en los terrenos baldíos en donde existían anteriormente casas con valor histórico las cuales fueron adquiridas con el pretexto de construir las Villas Panamericanas, y ahora se lleven a cabo obras armónicas con la zona, respetuosas del estilo predominante, además de obras de infraestructura sumamente necesarias para no saturar los drenajes y las redes...”.

Nuevos factores deberán ser tomados desde la experiencia en los mejores modelos de la restauración y rehabilitación urbana, cuyo testimonio lo conservan las Teorias de la Urbanística aplicadas principalmente en los centros históricos de ciudades europeas. Los mejores ejemplos en América de la rehabilitación y cambio de uso arquitectónico en zonas antes abandonadas, hoy tienen una notoria actividad económica por ejemplo en Montreal Canadá, donde se logró integrar al patrimonio histórico edificado las instalaciones industriales de la cervecera más grande del país; Chicago Illinois, a partir de los parques en la rivera del lago Michigan e importantes edificios museográficos, así como otras actividades para la cultura y las artes al mismo tiempo de una extraordinaria vitalidad comercial; Ciudad de México, con el centro histórico más grande del mundo integrado a la vida política, cultural y comercial con una rehabilitación social, económica y comunitaria ejemplar para el resto de América; Puerto Madero, en la capital Argentina, fue logrado a partir de la restauración de bodegas utilizadas por el comercio naval, hoy como una zona arquetípica de la gastronomía en Buenos Aires; Bogotá Colombia, es hoy un ejemplo a seguir por la prelación peatonal para pasear en medio de museos, palacios y la permanente convivencia del ciudadano a pie con la historia Latinoamericana y el transporte colectivo eficiente hacia cualquier parte de la ciudad; La zona costera de Río de Janeiro en Brasil, integra urbanísticamente a una de las playas más largas del mundo para desarrollar un enorme corredor turístico y ciudadano al margen de la playa hacia la ciudad, pero además con campos deportivas integrados a una ciclovía y banqueta para la práctica de la activación física, la recreación, la movilidad alternativa o la internación a los principales hoteles y áreas comerciales.

Esos deberían ser los modelos a estudiar por los funcionarios públicos de Jalisco, para lograr la restauración y rehabilitación urbana a lo largo de la eventual degradación dejada por obras como las Villas Panamericanas en el Parque Morelos, la reconversión peatonal de la avenida Alcalde y la línea 3 del Tren Eléctrico Urbano para Guadalajara.

* Académico del CUAAD de la Universidad de Guadalajara

Carlosm_orozco@hotmail.com.

El Gobierno de Guadalajara dio a conocer la intención de redensificar su centro histórico, al considerar las consecuencias previsibles en la caótica intervención a una enorme porción de la ciudad durante la construcción de la línea 3 del Tren Eléctrico Urbano.

No obstante, no ha sido la primera vez de inadecuadas decisiones para comerciantes y habitantes de esta emblemática zona, principalmente a partir del año 2009 y a pesar de lo dispuesto por la Ley del Patrimonio Cultural del Estado y, sobre todo, por lo previsto en el Plan de Desarrollo Urbano del Centro Histórico de Guadalajara. Lo cual motivó al académico de la Universidad de Guadalajara y presidente de la Asociación Mexicana de Desarrollo Urbano Luis Antonio Rocha Santos, al señalar que “… La medida del gobierno municipal de Guadalajara es oportuna y muy necesario atender esa zona, siempre y cuando se busque reactivar económicamente esta. Para recuperar algunas fincas con valor histórico y patrimonial, restaurarlas y, de ser posible, en los terrenos baldíos en donde existían anteriormente casas con valor histórico las cuales fueron adquiridas con el pretexto de construir las Villas Panamericanas, y ahora se lleven a cabo obras armónicas con la zona, respetuosas del estilo predominante, además de obras de infraestructura sumamente necesarias para no saturar los drenajes y las redes...”.

Nuevos factores deberán ser tomados desde la experiencia en los mejores modelos de la restauración y rehabilitación urbana, cuyo testimonio lo conservan las Teorias de la Urbanística aplicadas principalmente en los centros históricos de ciudades europeas. Los mejores ejemplos en América de la rehabilitación y cambio de uso arquitectónico en zonas antes abandonadas, hoy tienen una notoria actividad económica por ejemplo en Montreal Canadá, donde se logró integrar al patrimonio histórico edificado las instalaciones industriales de la cervecera más grande del país; Chicago Illinois, a partir de los parques en la rivera del lago Michigan e importantes edificios museográficos, así como otras actividades para la cultura y las artes al mismo tiempo de una extraordinaria vitalidad comercial; Ciudad de México, con el centro histórico más grande del mundo integrado a la vida política, cultural y comercial con una rehabilitación social, económica y comunitaria ejemplar para el resto de América; Puerto Madero, en la capital Argentina, fue logrado a partir de la restauración de bodegas utilizadas por el comercio naval, hoy como una zona arquetípica de la gastronomía en Buenos Aires; Bogotá Colombia, es hoy un ejemplo a seguir por la prelación peatonal para pasear en medio de museos, palacios y la permanente convivencia del ciudadano a pie con la historia Latinoamericana y el transporte colectivo eficiente hacia cualquier parte de la ciudad; La zona costera de Río de Janeiro en Brasil, integra urbanísticamente a una de las playas más largas del mundo para desarrollar un enorme corredor turístico y ciudadano al margen de la playa hacia la ciudad, pero además con campos deportivas integrados a una ciclovía y banqueta para la práctica de la activación física, la recreación, la movilidad alternativa o la internación a los principales hoteles y áreas comerciales.

Esos deberían ser los modelos a estudiar por los funcionarios públicos de Jalisco, para lograr la restauración y rehabilitación urbana a lo largo de la eventual degradación dejada por obras como las Villas Panamericanas en el Parque Morelos, la reconversión peatonal de la avenida Alcalde y la línea 3 del Tren Eléctrico Urbano para Guadalajara.

* Académico del CUAAD de la Universidad de Guadalajara

Carlosm_orozco@hotmail.com.

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