Antonio De Jesús Mendoza Mejía

  / martes 9 de julio de 2019

La policía y su transformación

La seguridad pública es un tema pertinente, así lo escribe la historia de las policías en México en la Maestría que estudie de Administración de Justicia y Seguridad Pública que coordinaba el Maestro Carlos Sepúlveda Valle en la línea del conocimiento en Derecho, analizando e investigando la creación de las policías en México desde la época Colonial, la Independencia de México, las Constituciones de 1824, 1857 y 1917, donde las policías se crean a capricho de los gobiernos en turno y no de las necesidades sociales y de seguridad de la comunidad, del municipio, Estado o del país.

Mi asesor en la tesis de maestría fue en ese momento mi director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Manuel González Oropeza, de quién leí su obra y del cuál nació mi interés por profundizar ese conocimiento policiaco, ya que las policías en México por su tradición, su costumbre y el derecho son únicas, como policías preventivas, bancarias, guardabosques, investigadoras, estatales, federales o la policía secreta que combatió la criminalidad en el estado de Jalisco, dirigida entonces por Carlos Aceves Fernández que con el tiempo y ante las necesidades de cambio se transformó en la policía judicial, que fue la auxiliar del Ministerio Público conforme al Artículo 21 constitucional y que se transforma con la Ley de Seguridad Pública Nacional y Estatal en la Policía Científica, la cual cumplimenta las órdenes de aprehensión que los jueces dictan para su cumplimiento, pero que también investigan, donde las Fiscalías en estos momentos mantienen una sección para este procedimiento ministerial.

Comentaba el doctor González Oropeza, que las policías a mediados del Siglo XX y en la década de los sesentas tuvo un prestigio social en la comunidad portando sus uniformes de un color azul obscuro y los jóvenes del barrio cuando pasaba un policía les llamaban amigo.

Esas policías desaparecieron ante el fenómeno de la corrupción, después se crearon las racias y los jóvenes y niños después de ser amigos de los policías, ya les temían por la represión que aplicaban, cuando muchos de estos jóvenes eran detenidos o encarcelados en las cárceles municipales y estatales, todo era represión y corrupción, ya no era la figura de la policía de proximidad o también conocidos como la policía del barrio, anteriormente existía una familiaridad y seguridad entre el policía y la comunidad, algunas de las veces, el policía tocaba las puertas de las casas para solicitar alguna ayuda para sus alimentos y de manera transparente entregaban un recibo a cambio.

Recuerdo las palabras de don Efraín González Luna cuando era investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad de Guadalajara, antes de que fuera secretario de Educación en Jalisco, en sus clases de filosofía comentaba a sus alumnos que si como padres de familia invitarían a sus hijos a ser policías, las respuestas de los asistentes fueron que no, más sin embargo la seguridad pública no se resuelve con ocurrencias sino con la ciencia policíaca vinculada con las ciencias forenses y el derecho.


Profesor de Derecho de la Universidad de Guadalajara

Miembro fundador de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho. Capítulo Jalisco.

antonio_dejesus@hotmail.com

twitter@mendozaAntoio

La seguridad pública es un tema pertinente, así lo escribe la historia de las policías en México en la Maestría que estudie de Administración de Justicia y Seguridad Pública que coordinaba el Maestro Carlos Sepúlveda Valle en la línea del conocimiento en Derecho, analizando e investigando la creación de las policías en México desde la época Colonial, la Independencia de México, las Constituciones de 1824, 1857 y 1917, donde las policías se crean a capricho de los gobiernos en turno y no de las necesidades sociales y de seguridad de la comunidad, del municipio, Estado o del país.

Mi asesor en la tesis de maestría fue en ese momento mi director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Manuel González Oropeza, de quién leí su obra y del cuál nació mi interés por profundizar ese conocimiento policiaco, ya que las policías en México por su tradición, su costumbre y el derecho son únicas, como policías preventivas, bancarias, guardabosques, investigadoras, estatales, federales o la policía secreta que combatió la criminalidad en el estado de Jalisco, dirigida entonces por Carlos Aceves Fernández que con el tiempo y ante las necesidades de cambio se transformó en la policía judicial, que fue la auxiliar del Ministerio Público conforme al Artículo 21 constitucional y que se transforma con la Ley de Seguridad Pública Nacional y Estatal en la Policía Científica, la cual cumplimenta las órdenes de aprehensión que los jueces dictan para su cumplimiento, pero que también investigan, donde las Fiscalías en estos momentos mantienen una sección para este procedimiento ministerial.

Comentaba el doctor González Oropeza, que las policías a mediados del Siglo XX y en la década de los sesentas tuvo un prestigio social en la comunidad portando sus uniformes de un color azul obscuro y los jóvenes del barrio cuando pasaba un policía les llamaban amigo.

Esas policías desaparecieron ante el fenómeno de la corrupción, después se crearon las racias y los jóvenes y niños después de ser amigos de los policías, ya les temían por la represión que aplicaban, cuando muchos de estos jóvenes eran detenidos o encarcelados en las cárceles municipales y estatales, todo era represión y corrupción, ya no era la figura de la policía de proximidad o también conocidos como la policía del barrio, anteriormente existía una familiaridad y seguridad entre el policía y la comunidad, algunas de las veces, el policía tocaba las puertas de las casas para solicitar alguna ayuda para sus alimentos y de manera transparente entregaban un recibo a cambio.

Recuerdo las palabras de don Efraín González Luna cuando era investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad de Guadalajara, antes de que fuera secretario de Educación en Jalisco, en sus clases de filosofía comentaba a sus alumnos que si como padres de familia invitarían a sus hijos a ser policías, las respuestas de los asistentes fueron que no, más sin embargo la seguridad pública no se resuelve con ocurrencias sino con la ciencia policíaca vinculada con las ciencias forenses y el derecho.


Profesor de Derecho de la Universidad de Guadalajara

Miembro fundador de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho. Capítulo Jalisco.

antonio_dejesus@hotmail.com

twitter@mendozaAntoio

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