Luis Sánchez

  / sábado 1 de junio de 2019

La ley que merecen las mujeres


No les deseo a las mujeres poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas

Mary Wollstonecraft


La violencia no nos atraviesa a todos por igual. La conciencia que ha generado el movimiento de mujeres visibiliza la necesidad de realizar una labor educativa de paz. He hablado desde mi pluma de cómo la violencia afecta a los jóvenes, de cómo los discursos del poder son importantes y de los derechos humanos de cara a la Guardia Nacional.

Cada uno de esos temas son factores diferenciados e importantes en el camino hacia la pacificación de México. La violencia contra las mujeres es crucial y por ello hago énfasis en que tenemos que entender la crisis de feminicidios como un tipo específico de violencia que merece ser visto como tal.

En los primeros cuatro meses de este año, esta crisis es particularmente grave en Veracruz, Estado de México, Nuevo León, Puebla, Chihuahua y Sonora. Jalisco no se queda atrás al ocupar la séptima posición en número de casos registrados de Enero a Abril de 2019. De acuerdo con datos publicados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en este periodo suman ya 294 casos de mujeres víctimas.

Sólo 19 estados del país tienen una ley contra los feminicidios. Cada estado ha avanzado de manera no coordinada e irregular, muchas veces dependiendo de legislaturas lentas o carentes de voluntad no solo para hacer leyes de avanzada sino para trabajar cualquier tema de manera seria y contundente. En el proceso general de mejoramiento de las leyes, esto sería un defecto a mejorar, pero cuando hablamos del impacto directo de ausencia de leyes justas, las leyes que merecen las mujeres para proteger su vida y su integridad, hablamos de que falta un peldaño fundamental en la escalera de paz.

Urge homologar los criterios y tener una ley que aplique en todo el país, por ello desde Jalisco y con la participación del diputado federal del PAN, Absalón García, esta semana se realizó un Foro Regional con ciudadanos, académicos, activistas y especialistas en la materia para la elaboración de la Ley General contra el Feminicidio, misma que será presentada en la Cámara de Diputados en el próximo periodo ordinario de sesiones.

Sin leyes homologadas y una definición de feminicidio que tome en cuenta los elementos de género y paz necesarios, difícilmente se creará en México la conciencia y cultura de que quien agreda a una mujer enfrentará severas consecuencias legales y sociales. Los elementos de género deben de tomar en cuenta la situación económica y social de las mujeres, que está en desventaja de los hombres por factores varios, entre ellos los culturales. Los elementos de paz son crear una ley homologada pero también un esfuerzo pedagógico grande entre los hombres para que se instale una cultura de resolución pacífica de conflictos. Nadie debe de creerse con el derecho de agredir al otro para imponer su voluntad o resolver un problema.

Sin embargo, el camino cultural es largo y eterno. Las sociedades están en constante transformación y el camino de paz pasa por el cese de hostilidades. No podemos comenzar en franco la pacificación entre hombres y mujeres en México hasta que la emergencia por feminicidios pierda fuerza. Interrelacionado con ello están los problemas que he señalado desde mi pluma: una política y un discurso de paz, juventud, tráfico de drogas, respeto a los derechos de los demás y una nueva cultura de resolución de conflictos sociales. Puede parecer abrumador, pero la llave que resuelva uno de estos dilemas resuelve todos: la cultura de paz.


* Secretario General PAN Guadalajara.


No les deseo a las mujeres poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas

Mary Wollstonecraft


La violencia no nos atraviesa a todos por igual. La conciencia que ha generado el movimiento de mujeres visibiliza la necesidad de realizar una labor educativa de paz. He hablado desde mi pluma de cómo la violencia afecta a los jóvenes, de cómo los discursos del poder son importantes y de los derechos humanos de cara a la Guardia Nacional.

Cada uno de esos temas son factores diferenciados e importantes en el camino hacia la pacificación de México. La violencia contra las mujeres es crucial y por ello hago énfasis en que tenemos que entender la crisis de feminicidios como un tipo específico de violencia que merece ser visto como tal.

En los primeros cuatro meses de este año, esta crisis es particularmente grave en Veracruz, Estado de México, Nuevo León, Puebla, Chihuahua y Sonora. Jalisco no se queda atrás al ocupar la séptima posición en número de casos registrados de Enero a Abril de 2019. De acuerdo con datos publicados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en este periodo suman ya 294 casos de mujeres víctimas.

Sólo 19 estados del país tienen una ley contra los feminicidios. Cada estado ha avanzado de manera no coordinada e irregular, muchas veces dependiendo de legislaturas lentas o carentes de voluntad no solo para hacer leyes de avanzada sino para trabajar cualquier tema de manera seria y contundente. En el proceso general de mejoramiento de las leyes, esto sería un defecto a mejorar, pero cuando hablamos del impacto directo de ausencia de leyes justas, las leyes que merecen las mujeres para proteger su vida y su integridad, hablamos de que falta un peldaño fundamental en la escalera de paz.

Urge homologar los criterios y tener una ley que aplique en todo el país, por ello desde Jalisco y con la participación del diputado federal del PAN, Absalón García, esta semana se realizó un Foro Regional con ciudadanos, académicos, activistas y especialistas en la materia para la elaboración de la Ley General contra el Feminicidio, misma que será presentada en la Cámara de Diputados en el próximo periodo ordinario de sesiones.

Sin leyes homologadas y una definición de feminicidio que tome en cuenta los elementos de género y paz necesarios, difícilmente se creará en México la conciencia y cultura de que quien agreda a una mujer enfrentará severas consecuencias legales y sociales. Los elementos de género deben de tomar en cuenta la situación económica y social de las mujeres, que está en desventaja de los hombres por factores varios, entre ellos los culturales. Los elementos de paz son crear una ley homologada pero también un esfuerzo pedagógico grande entre los hombres para que se instale una cultura de resolución pacífica de conflictos. Nadie debe de creerse con el derecho de agredir al otro para imponer su voluntad o resolver un problema.

Sin embargo, el camino cultural es largo y eterno. Las sociedades están en constante transformación y el camino de paz pasa por el cese de hostilidades. No podemos comenzar en franco la pacificación entre hombres y mujeres en México hasta que la emergencia por feminicidios pierda fuerza. Interrelacionado con ello están los problemas que he señalado desde mi pluma: una política y un discurso de paz, juventud, tráfico de drogas, respeto a los derechos de los demás y una nueva cultura de resolución de conflictos sociales. Puede parecer abrumador, pero la llave que resuelva uno de estos dilemas resuelve todos: la cultura de paz.


* Secretario General PAN Guadalajara.

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