/ martes 23 de marzo de 2021

La hormona oxitocina y el estrés

La oxitocina es una hormona que se produce en el hipotálamo. Para actuar es conducida por medio de las fibras nerviosas al lóbulo posterior de la Glándula Hipófisis. Luego es liberada al torrente sanguíneo y llega a la parte del cuerpo donde en la que produce algún efecto específico.

Las demandas, el ritmo acelerado y las obligaciones traen consigo un nivel de exigencia que da lugar al estrés contemporáneo, un estado que se caracteriza por ser permanente e impactar negativamente en el metabolismo por la secreción constante de cortisol y adrenalina. ¿Cómo gestionarlo? Buscando situaciones de placer, por mínimas que sean, que generen oxitocina como antídoto contra el cortisol.

La vida cotidiana nos impuso un ritmo más acelerado y demanda actividades estresantes.

Pese a que se lo considere algo negativo o perjudicial, un primer concepto importante es que el estrés es una reacción normal del organismo ante una situación de alerta y, por eso, es indispensable para la supervivencia. A nivel físico, las glándulas suprarrenales descargan una dosis de hormonas denominadas cortisol y adrenalina, las cuales ejercen influencia en diferentes órganos. Esto repercute en el cuerpo a través del aumento de azúcar (lo cual ayuda a disponer de energía de manera más inmediata), aceleración del corazón, aumento de la presión, irrigación de oxígeno a los músculos, entre otros. El estado de alerta prepara así al organismo para enfrentar una circunstancia emocionante, de peligro o bien un hecho puntual. Esta reacción, producto de una situación conflictiva, se denomina estrés agudo y se caracteriza por tener principio y fin, es decir, sirve al individuo para poder salir adelante y resolver el problema que está atravesando.

La elevación prolongada del nivel de cortisol y adrenalina impacta en las células que median la inmunidad, lo que produce una disminución de la respuesta inmune y una mayor frecuencia de infecciones virales y bacterianas, enfermedades autoinmunes y malignidad. Además, se vive con cardioestrés (taquicardia, aumento de la presión), trastornos digestivos, contracturas musculares y otros. El sueño se perturba, lo cual lleva a la pérdida del ritmo circadiano de secreción de cortisol aumentándolo, ya que normalmente disminuye durante el reposo nocturno.

El cortisol tiene su antídoto: la OXITOCINA una hormona que elabora la Glándula Hipófisis y que se genera en situaciones placenteras y que provoca mayor confianza, mejora las relaciones y disminuye el estrés.

La oxitocina es una hormona que desempeña un papel fundamental tanto en la procreación como en la supervivencia y crianza del recién nacido que además juega un papel básico en el despertar del instinto maternal y de la responsabilidad paterna.

La oxitocina además tiene otras funciones como actuar de neurotransmisor. Se podría decir que, por lo general, sus funciones están vinculadas con las relaciones sociales y el placer que estas causan. Además, también tienen un papel fundamental en el parto (provocando las contracciones uterinas) y la lactancia. En el varón viaja hasta llegar a la próstata y las vesículas seminales para contraer los músculos y lograr la eyaculación durante el acto sexual.

Médico jefe del Servicio de Endocrinología del Antiguo Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde” Profesor Honorario de la Clínica de Endocrinología en la Carrera de Medicina del CUCS de la UDG E-mail: hegovidrio@hotmail.com

La oxitocina es una hormona que se produce en el hipotálamo. Para actuar es conducida por medio de las fibras nerviosas al lóbulo posterior de la Glándula Hipófisis. Luego es liberada al torrente sanguíneo y llega a la parte del cuerpo donde en la que produce algún efecto específico.

Las demandas, el ritmo acelerado y las obligaciones traen consigo un nivel de exigencia que da lugar al estrés contemporáneo, un estado que se caracteriza por ser permanente e impactar negativamente en el metabolismo por la secreción constante de cortisol y adrenalina. ¿Cómo gestionarlo? Buscando situaciones de placer, por mínimas que sean, que generen oxitocina como antídoto contra el cortisol.

La vida cotidiana nos impuso un ritmo más acelerado y demanda actividades estresantes.

Pese a que se lo considere algo negativo o perjudicial, un primer concepto importante es que el estrés es una reacción normal del organismo ante una situación de alerta y, por eso, es indispensable para la supervivencia. A nivel físico, las glándulas suprarrenales descargan una dosis de hormonas denominadas cortisol y adrenalina, las cuales ejercen influencia en diferentes órganos. Esto repercute en el cuerpo a través del aumento de azúcar (lo cual ayuda a disponer de energía de manera más inmediata), aceleración del corazón, aumento de la presión, irrigación de oxígeno a los músculos, entre otros. El estado de alerta prepara así al organismo para enfrentar una circunstancia emocionante, de peligro o bien un hecho puntual. Esta reacción, producto de una situación conflictiva, se denomina estrés agudo y se caracteriza por tener principio y fin, es decir, sirve al individuo para poder salir adelante y resolver el problema que está atravesando.

La elevación prolongada del nivel de cortisol y adrenalina impacta en las células que median la inmunidad, lo que produce una disminución de la respuesta inmune y una mayor frecuencia de infecciones virales y bacterianas, enfermedades autoinmunes y malignidad. Además, se vive con cardioestrés (taquicardia, aumento de la presión), trastornos digestivos, contracturas musculares y otros. El sueño se perturba, lo cual lleva a la pérdida del ritmo circadiano de secreción de cortisol aumentándolo, ya que normalmente disminuye durante el reposo nocturno.

El cortisol tiene su antídoto: la OXITOCINA una hormona que elabora la Glándula Hipófisis y que se genera en situaciones placenteras y que provoca mayor confianza, mejora las relaciones y disminuye el estrés.

La oxitocina es una hormona que desempeña un papel fundamental tanto en la procreación como en la supervivencia y crianza del recién nacido que además juega un papel básico en el despertar del instinto maternal y de la responsabilidad paterna.

La oxitocina además tiene otras funciones como actuar de neurotransmisor. Se podría decir que, por lo general, sus funciones están vinculadas con las relaciones sociales y el placer que estas causan. Además, también tienen un papel fundamental en el parto (provocando las contracciones uterinas) y la lactancia. En el varón viaja hasta llegar a la próstata y las vesículas seminales para contraer los músculos y lograr la eyaculación durante el acto sexual.

Médico jefe del Servicio de Endocrinología del Antiguo Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde” Profesor Honorario de la Clínica de Endocrinología en la Carrera de Medicina del CUCS de la UDG E-mail: hegovidrio@hotmail.com