/ martes 20 de julio de 2021

La Hidra del crimen organizado



En la mitología griega, existe un monstruoso ser policéfalo con forma de serpiente y aliento venenoso. Este despiadado ser, era casi imposible de matar, pues contaba con el poder de regenerar dos cabezas por cada una que se le cortaba. Fue solo gracias a la estratégica batalla que Heracles montó, cubriéndose la boca y la nariz para protegerse de su aliento, cortando una a una sus cabezas, y cauterizando al tiempo las heridas para evitar que las regenerara, que logró vencerla y enterrarla en el fondo del mar.

Aunque no es más que un pasaje mitológico, el relato de Hidra puede resultar análogo a un fenómeno específico de la situación de violencia e inseguridad de nuestro país: la multiplicación de los grupos delictivos.

Encontrar la raíz del problema de inseguridad, narcotráfico y crimen organizado que azota a nuestro país, tirando de un solo tallo, condena a quien lo intente, a entenderlo de manera limitada, y en reciprocidad, a replicar aproximaciones para resolverlo que fallen por tener un alcance e impacto insuficiente.

Conforme se acerca el meridiano del gobierno encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, resulta evidente que una de las grandes promesas de campaña, sobre pacificar al país, se antoja cada vez más difícil de cumplir. Y aunque quien escribe, reconoce que la situación de violencia, que tan solo en 2020 cobró 34,515 vidas humanas, es en gran medida heredada de administraciones anteriores, es importante también señalar lo que sí se ha agravado en lo que va de este sexenio y que, por lo tanto, abona a que, de acuerdo con la cifra de homicidios dolosos de los últimos dos años y medio, se pronostique que la presente administración supere ampliamente los homicidios contabilizados en la gestión del ex Presidente Peña Nieto.

En ese sentido, un estudio reciente del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), ha puesto “el dedo en la llaga” revelando que desde 2018, se han creado doce nuevos cárteles de narcotráfico en el país. Aunque evidente, no está demás desarrollar que el problema detrás de la creación de nuevas organizaciones criminales, es que esto intensifica la ola de violencia como resultado de enfrentamientos entre los distintos grupos para mantener o hacerse del control de los territorios. Como cereza del pastel, se ha detectado que estos grupos están distribuidos en gran parte del país, generando enfrentamientos y riñas de poder en los estados con más violencia, como Baja California, Michoacán y Guerrero.

La creación de estos nuevos grupos, pone en duda la eficacia de las estrategias de inteligencia de seguridad, pero también evidencia que las políticas de seguridad que con tanto ímpetu ha impulsado el Presidente, como la creación de la Guardia Nacional, han sido deficientes.

El aumento en la cantidad de grupos delictivos relacionados con narcotráfico, es un problema importante que atender, pero, sobre todo, que reconocer, pues solo reconociendo a estos nuevos grupos, se podrán dedicar esfuerzos a combatirles.

Al respecto, preocupan las declaraciones del Presidente sobre este tema, pues en los últimos actos conmemorativos al tercer año de que Morena obtuvo la victoria, afirmó que “no cree que se hayan creado nuevos grupos en estos dos años y medio”, a la par de reconocer la existencia de las que a sus ojos son las tres organizaciones más importantes: El Cartel Jalisco, el del Pacífico y el de Guanajuato, y reiterar que es a ellos a los que se ha estado enfrentando.

Todo lo anterior, no hace sino reforzar la idea de que un cambio de fondo en la estrategia de seguridad del gobierno federal, que se ha columpiado entre el excesivo involucramiento del ejército y mensajes conciliadores como “Abrazos, no balazos”, es la única alternativa para enderezar la agravada situación de seguridad y violencia de nuestro país, y que el Presidente, pueda al fin, montar una batalla digna de vencer al monstruo de las mil cabezas.

* Especialista en Comunicación Política



En la mitología griega, existe un monstruoso ser policéfalo con forma de serpiente y aliento venenoso. Este despiadado ser, era casi imposible de matar, pues contaba con el poder de regenerar dos cabezas por cada una que se le cortaba. Fue solo gracias a la estratégica batalla que Heracles montó, cubriéndose la boca y la nariz para protegerse de su aliento, cortando una a una sus cabezas, y cauterizando al tiempo las heridas para evitar que las regenerara, que logró vencerla y enterrarla en el fondo del mar.

Aunque no es más que un pasaje mitológico, el relato de Hidra puede resultar análogo a un fenómeno específico de la situación de violencia e inseguridad de nuestro país: la multiplicación de los grupos delictivos.

Encontrar la raíz del problema de inseguridad, narcotráfico y crimen organizado que azota a nuestro país, tirando de un solo tallo, condena a quien lo intente, a entenderlo de manera limitada, y en reciprocidad, a replicar aproximaciones para resolverlo que fallen por tener un alcance e impacto insuficiente.

Conforme se acerca el meridiano del gobierno encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, resulta evidente que una de las grandes promesas de campaña, sobre pacificar al país, se antoja cada vez más difícil de cumplir. Y aunque quien escribe, reconoce que la situación de violencia, que tan solo en 2020 cobró 34,515 vidas humanas, es en gran medida heredada de administraciones anteriores, es importante también señalar lo que sí se ha agravado en lo que va de este sexenio y que, por lo tanto, abona a que, de acuerdo con la cifra de homicidios dolosos de los últimos dos años y medio, se pronostique que la presente administración supere ampliamente los homicidios contabilizados en la gestión del ex Presidente Peña Nieto.

En ese sentido, un estudio reciente del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), ha puesto “el dedo en la llaga” revelando que desde 2018, se han creado doce nuevos cárteles de narcotráfico en el país. Aunque evidente, no está demás desarrollar que el problema detrás de la creación de nuevas organizaciones criminales, es que esto intensifica la ola de violencia como resultado de enfrentamientos entre los distintos grupos para mantener o hacerse del control de los territorios. Como cereza del pastel, se ha detectado que estos grupos están distribuidos en gran parte del país, generando enfrentamientos y riñas de poder en los estados con más violencia, como Baja California, Michoacán y Guerrero.

La creación de estos nuevos grupos, pone en duda la eficacia de las estrategias de inteligencia de seguridad, pero también evidencia que las políticas de seguridad que con tanto ímpetu ha impulsado el Presidente, como la creación de la Guardia Nacional, han sido deficientes.

El aumento en la cantidad de grupos delictivos relacionados con narcotráfico, es un problema importante que atender, pero, sobre todo, que reconocer, pues solo reconociendo a estos nuevos grupos, se podrán dedicar esfuerzos a combatirles.

Al respecto, preocupan las declaraciones del Presidente sobre este tema, pues en los últimos actos conmemorativos al tercer año de que Morena obtuvo la victoria, afirmó que “no cree que se hayan creado nuevos grupos en estos dos años y medio”, a la par de reconocer la existencia de las que a sus ojos son las tres organizaciones más importantes: El Cartel Jalisco, el del Pacífico y el de Guanajuato, y reiterar que es a ellos a los que se ha estado enfrentando.

Todo lo anterior, no hace sino reforzar la idea de que un cambio de fondo en la estrategia de seguridad del gobierno federal, que se ha columpiado entre el excesivo involucramiento del ejército y mensajes conciliadores como “Abrazos, no balazos”, es la única alternativa para enderezar la agravada situación de seguridad y violencia de nuestro país, y que el Presidente, pueda al fin, montar una batalla digna de vencer al monstruo de las mil cabezas.

* Especialista en Comunicación Política