/ lunes 16 de noviembre de 2020

La FIL patrimonio de América Latina

Francisco Javier Armenta Araiza

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) es el evento cultural más importante de habla hispana y sí, somos muy afortunados de que se realice en nuestra ciudad. La FIL es sumamente importante porque le permite al individuo asistir a charlas con escritores, con intelectuales, con grandes pensadores de talla internacional; es un espacio de lectura y por ende de aprendizaje. Gracias a la FIL, los mexicanos en general y los tapatíos en particular, tenemos año con año una experiencia cultural inigualable.

Un evento de tal magnitud pone la mirada internacional en Guadalajara, es aquí donde se firman acuerdos, se entablan negocios, es un lugar donde las grandes editoriales, pero también las independientes, comercializan sus libros. Gracias a este evento podemos encontrar libros que difícilmente hallaríamos fuera de la feria. Es un espacio de encuentro de editoriales de todo el mundo. Por una semana, nuestra ciudad cobra un protagonismo internacional y el hecho de que los reflectores estén puestos aquí, encandila la mirada de algunos actores políticos, que en lugar de reconocer el esfuerzo de sus organizadores, se dedican a criticar nuestra feria.

La actitud arrogante de ciertos líderes que buscan imponer su opinión me lleva a preguntar, si el mundo es cada vez más multicultural ¿por qué no escuchamos la pluralidad de voces? ¿Por qué no aceptamos las virtudes y logros de un evento que ha conquistado reconocimientos a nivel mundial? ¿Por qué a los políticos les cuesta tolerar las distintas opiniones que se vierten en la FIL? ¿Acaso molesta que los reflectores no estén sobre ellos como cada mañana?

La FIL forma parte de la vida del país como uno de los eventos culturales más exitosos y hay que reconocer que este es un logro colectivo de la comunidad universitaria, con el liderazgo del presidente de la FIL y Marisol Schulz, directora general, quienes han sabido conducir nuestra feria hacia el prestigio internacional. No por nada, hace unos meses, la FIL recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020, reconocimiento que no hubiera sido posible sin el trabajo y la entrega de todos aquellos que año con año le dan vida a la FIL: los editores, escritores, profesionales del libro y por supuesto, los lectores. La FIL es el lugar donde los niños pueden tocar su primer libro, soñar e imaginar; donde muchos estudiantes como yo conocimos por primera vez a nuestro autor o youtuber favorito.

Suscribo la idea, el gasto en cultura es una inversión, y en un país tan rico en tradiciones como el nuestro, es lo mejor que tenemos. La cultura es una lucha constante, silenciosa, que se libra dentro de nosotros, se lleva por debajo de la piel, y por ello existe aunque no se puede ver a simple vista, como decía El principito: “Lo esencial es invisible ante los ojos”. La FIL concentra un enorme valor simbólico y práctico, y no dejará de ser incómoda para los que ejercen el poder porque este es un espacio de debate, de contraste de ideas y de encuentros multiculturales. Es el ejercicio de reflexión más importante de América Latina.

Por último, solo me queda decir que hoy en día necesitamos leer más para ser más críticos ante el mundo que nos rodea y ante el ejercicio del poder, porque es nuestro deber como estudiantes preservar la cultura y defenderla de la arrogancia del poder.


*Presidente de la FEU

twitter @JavierArmentaMX


Francisco Javier Armenta Araiza

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) es el evento cultural más importante de habla hispana y sí, somos muy afortunados de que se realice en nuestra ciudad. La FIL es sumamente importante porque le permite al individuo asistir a charlas con escritores, con intelectuales, con grandes pensadores de talla internacional; es un espacio de lectura y por ende de aprendizaje. Gracias a la FIL, los mexicanos en general y los tapatíos en particular, tenemos año con año una experiencia cultural inigualable.

Un evento de tal magnitud pone la mirada internacional en Guadalajara, es aquí donde se firman acuerdos, se entablan negocios, es un lugar donde las grandes editoriales, pero también las independientes, comercializan sus libros. Gracias a este evento podemos encontrar libros que difícilmente hallaríamos fuera de la feria. Es un espacio de encuentro de editoriales de todo el mundo. Por una semana, nuestra ciudad cobra un protagonismo internacional y el hecho de que los reflectores estén puestos aquí, encandila la mirada de algunos actores políticos, que en lugar de reconocer el esfuerzo de sus organizadores, se dedican a criticar nuestra feria.

La actitud arrogante de ciertos líderes que buscan imponer su opinión me lleva a preguntar, si el mundo es cada vez más multicultural ¿por qué no escuchamos la pluralidad de voces? ¿Por qué no aceptamos las virtudes y logros de un evento que ha conquistado reconocimientos a nivel mundial? ¿Por qué a los políticos les cuesta tolerar las distintas opiniones que se vierten en la FIL? ¿Acaso molesta que los reflectores no estén sobre ellos como cada mañana?

La FIL forma parte de la vida del país como uno de los eventos culturales más exitosos y hay que reconocer que este es un logro colectivo de la comunidad universitaria, con el liderazgo del presidente de la FIL y Marisol Schulz, directora general, quienes han sabido conducir nuestra feria hacia el prestigio internacional. No por nada, hace unos meses, la FIL recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020, reconocimiento que no hubiera sido posible sin el trabajo y la entrega de todos aquellos que año con año le dan vida a la FIL: los editores, escritores, profesionales del libro y por supuesto, los lectores. La FIL es el lugar donde los niños pueden tocar su primer libro, soñar e imaginar; donde muchos estudiantes como yo conocimos por primera vez a nuestro autor o youtuber favorito.

Suscribo la idea, el gasto en cultura es una inversión, y en un país tan rico en tradiciones como el nuestro, es lo mejor que tenemos. La cultura es una lucha constante, silenciosa, que se libra dentro de nosotros, se lleva por debajo de la piel, y por ello existe aunque no se puede ver a simple vista, como decía El principito: “Lo esencial es invisible ante los ojos”. La FIL concentra un enorme valor simbólico y práctico, y no dejará de ser incómoda para los que ejercen el poder porque este es un espacio de debate, de contraste de ideas y de encuentros multiculturales. Es el ejercicio de reflexión más importante de América Latina.

Por último, solo me queda decir que hoy en día necesitamos leer más para ser más críticos ante el mundo que nos rodea y ante el ejercicio del poder, porque es nuestro deber como estudiantes preservar la cultura y defenderla de la arrogancia del poder.


*Presidente de la FEU

twitter @JavierArmentaMX