José Luis Cuéllar De Dios

  / jueves 28 de noviembre de 2019

Información y lucidez

El presupuesto federal 2020 fue aprobado por ambas Cámaras el pasado jueves 21 del presente, en el aparece un dato esperanzador para el colectivo nacional de las personas con algún tipo de discapacidad, se trata de un significativo aumento que permitirá atender, tanto en los rubros de calidad, primero que nada, como en el aspecto cuantitativo a este históricamente discriminado colectivo

Los recursos económicos destinados a esta honrosa y solidaria tarea alcanzan un monto muy cercano a los 12 mil millones de pesos después de haberle reasignado un aumento cercano a los dos mil 900 millones. Por lo pronto se trata, en primer lugar, de un gesto indiscutiblemente de justicia humanitaria y social.

Si bien el recurso económico es indispensable para la atención a este grupo de vulnerables personas, se debe ser cuidadoso y asertivo en la aplicación de estas cuantiosas cantidades. Lo primero es validar, o bien corregir, el censo que existe para conocer el número de personas que francamente presentan un diagnóstico de discapacidad. Ubicar grado de discapacidad, sexo, edad, entorno familiar, escolar, social, si ha recibido algún tipo de terapias y otro buen número de etcéteras más.

Hasta ahora se tiene un registro de que en México, país con un total de 130 millones de habitantes, un 2.03% de personas de todas las edades presentan discapacidad con tales características que los hacen dependientes de terceras personas. Traducido a números hablamos de 2 millones 990 mil mexicanas y mexicanos que deberían recibir atención rehabilitadora.

La realidad, en cambio, es cruda y verdadera lastimosa pues se calcula que entre organismos privados y públicos se atienden, si acaso 350 mil personas, niñas, niños, jovenes y por el inevitable transcurrir del tiempo, una minoría de adultos mayores.

En principio se desnuda una dolorosa realidad: cubrir con servicios y asistencia al total de la población de personas con discapacidad como se hace ahora es por decir lo menos solo una buena intención.

Como superar este gigantesco reto: TECNOLOGIA, es la respuesta; formar equipos de personas en cada sitio urbano y/o rural encargado de convocar y explicar los ejercicios básicos de rehabilitación a través de medios electrónicos. Locales con espacios suficientes para que asistan desde familiares hasta curiosos que pronto se convertirán en maestros.

Una oportunidad aunque vaga de cambiar la naturaleza humana.

El presupuesto federal 2020 fue aprobado por ambas Cámaras el pasado jueves 21 del presente, en el aparece un dato esperanzador para el colectivo nacional de las personas con algún tipo de discapacidad, se trata de un significativo aumento que permitirá atender, tanto en los rubros de calidad, primero que nada, como en el aspecto cuantitativo a este históricamente discriminado colectivo

Los recursos económicos destinados a esta honrosa y solidaria tarea alcanzan un monto muy cercano a los 12 mil millones de pesos después de haberle reasignado un aumento cercano a los dos mil 900 millones. Por lo pronto se trata, en primer lugar, de un gesto indiscutiblemente de justicia humanitaria y social.

Si bien el recurso económico es indispensable para la atención a este grupo de vulnerables personas, se debe ser cuidadoso y asertivo en la aplicación de estas cuantiosas cantidades. Lo primero es validar, o bien corregir, el censo que existe para conocer el número de personas que francamente presentan un diagnóstico de discapacidad. Ubicar grado de discapacidad, sexo, edad, entorno familiar, escolar, social, si ha recibido algún tipo de terapias y otro buen número de etcéteras más.

Hasta ahora se tiene un registro de que en México, país con un total de 130 millones de habitantes, un 2.03% de personas de todas las edades presentan discapacidad con tales características que los hacen dependientes de terceras personas. Traducido a números hablamos de 2 millones 990 mil mexicanas y mexicanos que deberían recibir atención rehabilitadora.

La realidad, en cambio, es cruda y verdadera lastimosa pues se calcula que entre organismos privados y públicos se atienden, si acaso 350 mil personas, niñas, niños, jovenes y por el inevitable transcurrir del tiempo, una minoría de adultos mayores.

En principio se desnuda una dolorosa realidad: cubrir con servicios y asistencia al total de la población de personas con discapacidad como se hace ahora es por decir lo menos solo una buena intención.

Como superar este gigantesco reto: TECNOLOGIA, es la respuesta; formar equipos de personas en cada sitio urbano y/o rural encargado de convocar y explicar los ejercicios básicos de rehabilitación a través de medios electrónicos. Locales con espacios suficientes para que asistan desde familiares hasta curiosos que pronto se convertirán en maestros.

Una oportunidad aunque vaga de cambiar la naturaleza humana.

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