/ jueves 27 de enero de 2022

Inclusión: Personas y no géneros

La pandemia ha traído un desorden social que evidentemente ha traído consecuencias, y no todo es malo. Durante más de 2 años de aprendizaje en nuevas modalidades, una asignatura pendiente que ha dejado esta época sin duda es lograr la inclusión total de las mujeres en diversos ámbitos.

En 2021, el INEGI reportó que de 2.1 millones de los trabajos que se habían perdido, el 70 por ciento correspondían a mujeres, a lo que reaccionaron algunas empresas socialmente responsables que aprovecharon ese momento para retomar acciones en volver a visibilizar el potencial femenino y revertir el efecto que afectaba a esa representación laboral.

Busqué entre empresas que antes de la pandemia tenían ya en su política de expansión la inclusión como prioridad; encontré a INTEL como una transnacional que es sus directrices tenía como prioridad sacar adelante la pérdida y convertirla en oportunidad. Diana Mendoza trabaja en la firma y tiene el cargo de desarrollo de negocio, durante una charla me comento que el planificar un proyecto de rescate y oportunidad al mismo tiempo representaba de principio un esfuerzo económico: 50 millones de Dólares, de ahí, una alianza que rápidamente fue concretada con una empresa a fin en el pensamiento: HP, para luego sumar a la ONU y Prosociedad, una ONG la cual tiene la tarea de aplicar el programa.

En el mapa, Jalisco estaba como prioridad y había que hacer algo ahí, justo en San Pedro Tlaquepaque y Guadalajara donde este 2022 se pusieron en marcha los centros “segunda Oportunidad” con el objetivo de equipar a mujeres con habilidades digitales y de negocios para poder obtener nuevas oportunidades y contribuir con su desarrollo.

El fondeo de los 50 millones de dólares forma parte de un proyecto a mediano plazo, al 2030 para ser exactos, pero la pandemia hizo que se aplicara un acelerador para que la mujer, en este aspecto fuera un factor más allá de conseguir el objetivo principal, es decir, potenciar la responsabilidad social que permita una construcción social encaminada a valores y equidad. Diana Mendoza siguió explicándome cómo lograron incluir en sus programas: finanzas, economía y psicológicos, todo ello para atender de manera integral el perfil de un programa que a todas luces ha significado un nuevo proyecto post pandemia.

El secreto de hacer práctica la palabra inclusión en el tema laboral es convertirla en comunidad, con la oportunidad siempre de ser y sentirse parte de una organización, no es un tema de faldas o pantalones, Diana asegura que esta nueva época ha estado llena de comunicación que ha convertido la buena práctica en una realidad tangible, mucho más rápido de lo que se esperaba incluso.

Advierto que en este proyecto no existe el Género separado de Hombres y Mujeres, son Personas que están trabajando para la creación de productos y servicios tecnológicos encaminados a una mejor sociedad, la entrevista me dejó en claro también que con este periodo de pandemia, entre el encierro y la nueva normalidad se ha visibilizado más los problemas que como mexicanos ya teníamos arrastrando. La discriminación laboral y la falta de visión en alianzas por ejemplo, que tuvo una mejora en las campañas que por ejemplo los restaurantes tuvieron en su momento para librar los efectos económicos y falta de clientela en locales, y la visión de un reclutamiento que poco a poco ha dejado a un lado el tema del género.

Intel Por ejemplo ha sido punta de lanza en un proyecto donde si, hay implícito un presupuesto, pero no todo es dinero, es más bien el objetivo de tomar en cuenta a las personas y lograr la inclusión incluso de empresas que buscan generar en este momento una huella en lo que debe ser para las futuras generaciones: objetivos compartidos.

* Periodista

@Ramiro_escoto

La pandemia ha traído un desorden social que evidentemente ha traído consecuencias, y no todo es malo. Durante más de 2 años de aprendizaje en nuevas modalidades, una asignatura pendiente que ha dejado esta época sin duda es lograr la inclusión total de las mujeres en diversos ámbitos.

En 2021, el INEGI reportó que de 2.1 millones de los trabajos que se habían perdido, el 70 por ciento correspondían a mujeres, a lo que reaccionaron algunas empresas socialmente responsables que aprovecharon ese momento para retomar acciones en volver a visibilizar el potencial femenino y revertir el efecto que afectaba a esa representación laboral.

Busqué entre empresas que antes de la pandemia tenían ya en su política de expansión la inclusión como prioridad; encontré a INTEL como una transnacional que es sus directrices tenía como prioridad sacar adelante la pérdida y convertirla en oportunidad. Diana Mendoza trabaja en la firma y tiene el cargo de desarrollo de negocio, durante una charla me comento que el planificar un proyecto de rescate y oportunidad al mismo tiempo representaba de principio un esfuerzo económico: 50 millones de Dólares, de ahí, una alianza que rápidamente fue concretada con una empresa a fin en el pensamiento: HP, para luego sumar a la ONU y Prosociedad, una ONG la cual tiene la tarea de aplicar el programa.

En el mapa, Jalisco estaba como prioridad y había que hacer algo ahí, justo en San Pedro Tlaquepaque y Guadalajara donde este 2022 se pusieron en marcha los centros “segunda Oportunidad” con el objetivo de equipar a mujeres con habilidades digitales y de negocios para poder obtener nuevas oportunidades y contribuir con su desarrollo.

El fondeo de los 50 millones de dólares forma parte de un proyecto a mediano plazo, al 2030 para ser exactos, pero la pandemia hizo que se aplicara un acelerador para que la mujer, en este aspecto fuera un factor más allá de conseguir el objetivo principal, es decir, potenciar la responsabilidad social que permita una construcción social encaminada a valores y equidad. Diana Mendoza siguió explicándome cómo lograron incluir en sus programas: finanzas, economía y psicológicos, todo ello para atender de manera integral el perfil de un programa que a todas luces ha significado un nuevo proyecto post pandemia.

El secreto de hacer práctica la palabra inclusión en el tema laboral es convertirla en comunidad, con la oportunidad siempre de ser y sentirse parte de una organización, no es un tema de faldas o pantalones, Diana asegura que esta nueva época ha estado llena de comunicación que ha convertido la buena práctica en una realidad tangible, mucho más rápido de lo que se esperaba incluso.

Advierto que en este proyecto no existe el Género separado de Hombres y Mujeres, son Personas que están trabajando para la creación de productos y servicios tecnológicos encaminados a una mejor sociedad, la entrevista me dejó en claro también que con este periodo de pandemia, entre el encierro y la nueva normalidad se ha visibilizado más los problemas que como mexicanos ya teníamos arrastrando. La discriminación laboral y la falta de visión en alianzas por ejemplo, que tuvo una mejora en las campañas que por ejemplo los restaurantes tuvieron en su momento para librar los efectos económicos y falta de clientela en locales, y la visión de un reclutamiento que poco a poco ha dejado a un lado el tema del género.

Intel Por ejemplo ha sido punta de lanza en un proyecto donde si, hay implícito un presupuesto, pero no todo es dinero, es más bien el objetivo de tomar en cuenta a las personas y lograr la inclusión incluso de empresas que buscan generar en este momento una huella en lo que debe ser para las futuras generaciones: objetivos compartidos.

* Periodista

@Ramiro_escoto