/ viernes 21 de febrero de 2020

Guadalajara: ciudad patrimonial

Más allá de sus condiciones culturales donde nuestra ciudad ha tenido una presencia protagónica y definitiva, Guadalajara no sólo representa en el imaginario social, la mexicanidad misma sobre todo a partir de la aparición del mariachi, el tequila y otras peculiaridades desbordadas en el nacionalismo post revolucionario de la primera mitad del Siglo XX.

Las causas de su nombre mismo atribuibles al origen del conquistador Nuño de Guzmán, han enriquecido el patrimonio colectivo con representantes de la vida cultural y bernácula, proveninentes de la mejor versión de “Guadalajara” y la canción más traducida en el mundo, desde la creatividad mexicana del “Bésame Mucho” de Consuelito Velázquez, así como de sus coterráneos José Clemente Orozco o Juan José Arreola que han enriquecido la herencia material de arquitectos como Luis Barragán y Fernando González Gortázar, los cuales con sus obras han enriquecido el patrimonio edificado de esta ciudad como un activo cultural y museográfico con valor intangible.

Nuestra ciudad no sólo es un referente en el movimiento moderno en las ciudades latinoamericanas. De hecho en esta ciudad contamos con dos de los principales “rascacielos” del país de la segunda mitad del Siglo XX con el edificio de oficinas del “Condominio Guadalajara” y con el entonces “Hotel Hilton”.

Por lo que la restauración y recuperación del patrimonio edificado en la ciudad, debe ser parte de la actividad científica de todas las universidades y particularmente de la Universidad de Guadalajara, cuya experiencia cultural se manifiesta no sólo en la Feria Internacional del Libro sino en la Fundación de Programas de Estudio relacionados con la reconstrucción y la conservación del patrimonio edificado.

Precisamente al respecto de la conservación justificada de la herencia patrimonial de Guadalajara, el Dr. Alfredo Alcantar, Director del Instituto sobre Centros Históricos señala que “… en aras de la revalorización del patrimonio tapatío, el cual pretende concientizar a la sociedad sobre la importancia de la preservación de los elementos construidos que formaron parte de periodos relevantes de la historia local. Los restos de edificios coloniales aún se pueden percibir, ya no con la monumentalidad y extensión que les caracterizaron de los cuales se han hecho importantes estudios y reconstrucciones que ciertamente requieren mayor atención y difusión. Existen otros testimonios constructivos importantes para la historia de la ciudad, los cuales aún no han sido abordados con el cuidado que merecen y otros que si bien ya no existen, requieren de estudio, tal es el caso de: El Puente colonial de Av. Américas y Montevideo, obras hidráluicas subterráneas de abasto para conjuntos eclesiásticos provenientes de manantiales periféricos, luego utilizados como pasadizos como protección durante las persecuciones. Acueductos coloniales, cajas y pilas de agua externas para abasto de los habitantes del centro de la ciudad. Las Garitas de la ciudad: San Pedro, Santa Ana, Mexicaltzingo, Mezquitán, entre otras”, acotó el académico.

Sin embargo, el también docente del CUAAD va más allá en el compromiso institucional de recuperar nuestro patrimonio edificado, cuando identifica los puentes alguna vez existentes para cruzar el Río San Juan de Dios como el Alameda, del Boliche, de las Gracias, San Juan de Dios, Medrano y Verde; porque “… si contáramos con la información suficiente de los temas señalados, tendríamos siun duda una historia más completa del devenir temporal de nuestra ciudad”, señaló el Dr. Alcántar al convocar a todos los tapatios, sin excepción, a contribuir en la reconstrucción del patrimonio más rico de nuestra ciudad: nuestra fundación y las manifestaciones arquitectónicas de todas las épocas en su historia.


Académico del CUAAD de la UdeG

carlosm_orozco@hotmail.com

Más allá de sus condiciones culturales donde nuestra ciudad ha tenido una presencia protagónica y definitiva, Guadalajara no sólo representa en el imaginario social, la mexicanidad misma sobre todo a partir de la aparición del mariachi, el tequila y otras peculiaridades desbordadas en el nacionalismo post revolucionario de la primera mitad del Siglo XX.

Las causas de su nombre mismo atribuibles al origen del conquistador Nuño de Guzmán, han enriquecido el patrimonio colectivo con representantes de la vida cultural y bernácula, proveninentes de la mejor versión de “Guadalajara” y la canción más traducida en el mundo, desde la creatividad mexicana del “Bésame Mucho” de Consuelito Velázquez, así como de sus coterráneos José Clemente Orozco o Juan José Arreola que han enriquecido la herencia material de arquitectos como Luis Barragán y Fernando González Gortázar, los cuales con sus obras han enriquecido el patrimonio edificado de esta ciudad como un activo cultural y museográfico con valor intangible.

Nuestra ciudad no sólo es un referente en el movimiento moderno en las ciudades latinoamericanas. De hecho en esta ciudad contamos con dos de los principales “rascacielos” del país de la segunda mitad del Siglo XX con el edificio de oficinas del “Condominio Guadalajara” y con el entonces “Hotel Hilton”.

Por lo que la restauración y recuperación del patrimonio edificado en la ciudad, debe ser parte de la actividad científica de todas las universidades y particularmente de la Universidad de Guadalajara, cuya experiencia cultural se manifiesta no sólo en la Feria Internacional del Libro sino en la Fundación de Programas de Estudio relacionados con la reconstrucción y la conservación del patrimonio edificado.

Precisamente al respecto de la conservación justificada de la herencia patrimonial de Guadalajara, el Dr. Alfredo Alcantar, Director del Instituto sobre Centros Históricos señala que “… en aras de la revalorización del patrimonio tapatío, el cual pretende concientizar a la sociedad sobre la importancia de la preservación de los elementos construidos que formaron parte de periodos relevantes de la historia local. Los restos de edificios coloniales aún se pueden percibir, ya no con la monumentalidad y extensión que les caracterizaron de los cuales se han hecho importantes estudios y reconstrucciones que ciertamente requieren mayor atención y difusión. Existen otros testimonios constructivos importantes para la historia de la ciudad, los cuales aún no han sido abordados con el cuidado que merecen y otros que si bien ya no existen, requieren de estudio, tal es el caso de: El Puente colonial de Av. Américas y Montevideo, obras hidráluicas subterráneas de abasto para conjuntos eclesiásticos provenientes de manantiales periféricos, luego utilizados como pasadizos como protección durante las persecuciones. Acueductos coloniales, cajas y pilas de agua externas para abasto de los habitantes del centro de la ciudad. Las Garitas de la ciudad: San Pedro, Santa Ana, Mexicaltzingo, Mezquitán, entre otras”, acotó el académico.

Sin embargo, el también docente del CUAAD va más allá en el compromiso institucional de recuperar nuestro patrimonio edificado, cuando identifica los puentes alguna vez existentes para cruzar el Río San Juan de Dios como el Alameda, del Boliche, de las Gracias, San Juan de Dios, Medrano y Verde; porque “… si contáramos con la información suficiente de los temas señalados, tendríamos siun duda una historia más completa del devenir temporal de nuestra ciudad”, señaló el Dr. Alcántar al convocar a todos los tapatios, sin excepción, a contribuir en la reconstrucción del patrimonio más rico de nuestra ciudad: nuestra fundación y las manifestaciones arquitectónicas de todas las épocas en su historia.


Académico del CUAAD de la UdeG

carlosm_orozco@hotmail.com

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