/ lunes 19 de julio de 2021

Fuimos todas

Valeria Ávila

Foto: Cortesía Valeria Ávila


Que quede claro, no se trata de si nos podremos hacer escuchar sino de cómo nos haremos escuchar. Si el diálogo no basta, si las autoridades no dan resultados, si el dolor se expande y la ineptitud e inoperancia perduran, no es justo que esperen que nos detengamos y nos exijan mantenernos expectantes mientras a las tragedias vigentes se le suman otras y no paran de crecer los niveles de violencia hacia nosotras.

Una consigna simple: no vamos a parar, no estamos solas y no nos callaremos nunca más, ni un día, ni un segundo; pese a los juicios sociales de los insensibles y del fuego mediático del gobierno que mediante discursos oficialistas y autoritarios quieren justificarse según una retorcida visión de la ley y el orden.

Con el trato que el gobierno de nuestro estado ha brindado en los últimos 11 días a los casos de abuso y a las protestas por los mismos, demuestra una vez más la tendencia respecto a sus formas de encarar las manifestaciones públicas: la represión y la impunidad.

El antecedente a esto nos atañe al año pasado cuando salimos a exigir justicia por la muerte de Giovanni Lopez, la represion a las protestas fue rapaz y la impunidad se hizo presente al no haber consecuencias para todas las personas involucradas en las represiones, y aún peor, la justicia sigue sin llegar para Giovanni.

El 9 de julio fue solo el inicio de dos procesos que seguiremos y por los cuales exigimos justicia. Por un lado, el proceso judicial contra las autoridades educativas que al ser omisas se involucraron en los abusos a las dos alumnas de la escuela primaria en Zapopan, y por el otro, la absolución a nuestras diez compañeras que protestaron en las instalaciones de la SEJ, en cuyo caso demandamos la liberación de cargos sin excepción.

Más allá de estos procesos judiciales, nosotras seguiremos presentes y unidas en torno a cualquier caso que implique violencia y abuso, ya sea en las escuelas, en los hogares, en los trabajos o en la vía pública. Nuestra lucha no es ni un capricho ni una moda, y las maneras que elijamos para hacernos escuchar no son casualidades, sino que tienen un trasfondo marcado por la desesperación, la rabia y un profundo dolor que nos acompaña.

Lo que nos reconforta y no estamos dispuestas a perder es la empatía y sororidad, y es lo que nos hace gritar con todo el coraje y la certeza que, en efecto, fuimos todas.

Justicia para Camila y Nínive. Sin cargos para nuestras diez compañeras, en todo caso #FuimosTodas.

* Vicepresidenta de Hagamos

Valeria Ávila

Foto: Cortesía Valeria Ávila


Que quede claro, no se trata de si nos podremos hacer escuchar sino de cómo nos haremos escuchar. Si el diálogo no basta, si las autoridades no dan resultados, si el dolor se expande y la ineptitud e inoperancia perduran, no es justo que esperen que nos detengamos y nos exijan mantenernos expectantes mientras a las tragedias vigentes se le suman otras y no paran de crecer los niveles de violencia hacia nosotras.

Una consigna simple: no vamos a parar, no estamos solas y no nos callaremos nunca más, ni un día, ni un segundo; pese a los juicios sociales de los insensibles y del fuego mediático del gobierno que mediante discursos oficialistas y autoritarios quieren justificarse según una retorcida visión de la ley y el orden.

Con el trato que el gobierno de nuestro estado ha brindado en los últimos 11 días a los casos de abuso y a las protestas por los mismos, demuestra una vez más la tendencia respecto a sus formas de encarar las manifestaciones públicas: la represión y la impunidad.

El antecedente a esto nos atañe al año pasado cuando salimos a exigir justicia por la muerte de Giovanni Lopez, la represion a las protestas fue rapaz y la impunidad se hizo presente al no haber consecuencias para todas las personas involucradas en las represiones, y aún peor, la justicia sigue sin llegar para Giovanni.

El 9 de julio fue solo el inicio de dos procesos que seguiremos y por los cuales exigimos justicia. Por un lado, el proceso judicial contra las autoridades educativas que al ser omisas se involucraron en los abusos a las dos alumnas de la escuela primaria en Zapopan, y por el otro, la absolución a nuestras diez compañeras que protestaron en las instalaciones de la SEJ, en cuyo caso demandamos la liberación de cargos sin excepción.

Más allá de estos procesos judiciales, nosotras seguiremos presentes y unidas en torno a cualquier caso que implique violencia y abuso, ya sea en las escuelas, en los hogares, en los trabajos o en la vía pública. Nuestra lucha no es ni un capricho ni una moda, y las maneras que elijamos para hacernos escuchar no son casualidades, sino que tienen un trasfondo marcado por la desesperación, la rabia y un profundo dolor que nos acompaña.

Lo que nos reconforta y no estamos dispuestas a perder es la empatía y sororidad, y es lo que nos hace gritar con todo el coraje y la certeza que, en efecto, fuimos todas.

Justicia para Camila y Nínive. Sin cargos para nuestras diez compañeras, en todo caso #FuimosTodas.

* Vicepresidenta de Hagamos