/ martes 10 de diciembre de 2019

Falta mucho por hacer

La Declaración de los Derechos Humanos nace después de los atropellos y las atrocidades cometidas en la II Guerra Mundial, conceptuado como un ideal común para todos los pueblos y naciones, de que todos los seres humanos desde nuestro nacimiento somos libres e iguales en dignidad y derechos; en la Declaración arriba anotada, busca erradicar o evitar actos que sean violatorios de las garantías individuales de los que las personas debieran disfrutar por el solo hecho de nacer. Falta mucho por hacer ya que, aunque algunos derechos siguen estando lejos de la realidad.

El trabajo sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos comenzó en 1946, formado por un colectivo de redacción compuesto por diversos representantes y dignatarios de varios países, solo por nombrar algunos; el Reino Unido, China, Líbano, Estados Unidos de Norte América, Francia, Chile, lo que permitió que el documento se nutriera de aportaciones de Estados de todas las regiones y de la diversidad de pensamientos religiosos, políticos, económicos y culturales. Después, dicho proyecto fue debatido por la totalidad de los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), finalmente fue adaptada por la Asamblea General.

Fue así que a partir del 10 de diciembre de 1948 se proclamó en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas celebrada en París, La Declaración Universal de los Derechos Humanos y desde entonces se celebra el reconocimiento que dichos derechos son inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin que importe su origen nacional o su estado social, situación económica, su color, raza, sexo, lugar de nacimiento, religión o ninguna otra condición, ya que todas las personas tienen la misma dignidad y el mismo valor. Este documento contiene valores universales con un fin común para todas las naciones en el mundo, siendo la primera vez en la historia que se establecen los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en todo el mundo.

La Declaración en su texto, contiene derechos y libertades que gozan todas las personas y que nadie nos puede arrebatar, pues son la base del derecho internacional de los derechos humanos. Este histórico documento nos fortalece a todos los que comulgamos con ellos ya que aquellos principios de ayer, son relevantes en la actualidad, que en su estricta observancia nos permite participar en bien del prójimo tomado medidas protectoras para todos buscando así la unión de todos los seres humanos, siendo este un plan de acción global para la igualdad y libertad.

Ahora bien, en nuestro México como entendemos y aplicamos aquellos principios relativos a los derechos humanos tanto la sociedad como los gobernantes, de tal manera que filosóficamente se definen como el conjunto de derechos fundamentales de los ciudadanos mexicanos, garantizados en diversos ordenamientos jurídicos del país, como la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y disposiciones en la materia en las 32 entidades federativas del territorio mexicano. Desde 2011, debido a la Reforma Constitucional relativa a los Derechos Humanos fue elevada a rango constitucional incluyendo los tratados internacionales de los que México es parte. A pesar de dichas reformas y organismos, en consideración de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el país, los derechos humanos se violan de manera grave debido a fallas estructurales e históricas sin solución y en algunos estados se realiza de manera sistemática y en complicidad con autoridades de distintos niveles de gobierno.

En una encuesta realizada en el mes de octubre de 2018 por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, se rebeló que el 79% sostiene que en el país no se respetan los derechos humanos y que a esto se suma la desconfianza de investigar y en su caso castigar la violación a esos fundamentales derechos y la comisión de delitos, toda vez que se considera también que el sistema de impartición de justicia en el país es malo o pésimo.

Apreciable lector este tema del respeto en general tiene largo camino por recorrer, desde luego que, nosotros haremos lo propio para lograr ese respeto.

* Rector General del Centro Universitario UTEG.

e-mail: joseroque@uteg.edu.mx

La Declaración de los Derechos Humanos nace después de los atropellos y las atrocidades cometidas en la II Guerra Mundial, conceptuado como un ideal común para todos los pueblos y naciones, de que todos los seres humanos desde nuestro nacimiento somos libres e iguales en dignidad y derechos; en la Declaración arriba anotada, busca erradicar o evitar actos que sean violatorios de las garantías individuales de los que las personas debieran disfrutar por el solo hecho de nacer. Falta mucho por hacer ya que, aunque algunos derechos siguen estando lejos de la realidad.

El trabajo sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos comenzó en 1946, formado por un colectivo de redacción compuesto por diversos representantes y dignatarios de varios países, solo por nombrar algunos; el Reino Unido, China, Líbano, Estados Unidos de Norte América, Francia, Chile, lo que permitió que el documento se nutriera de aportaciones de Estados de todas las regiones y de la diversidad de pensamientos religiosos, políticos, económicos y culturales. Después, dicho proyecto fue debatido por la totalidad de los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), finalmente fue adaptada por la Asamblea General.

Fue así que a partir del 10 de diciembre de 1948 se proclamó en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas celebrada en París, La Declaración Universal de los Derechos Humanos y desde entonces se celebra el reconocimiento que dichos derechos son inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin que importe su origen nacional o su estado social, situación económica, su color, raza, sexo, lugar de nacimiento, religión o ninguna otra condición, ya que todas las personas tienen la misma dignidad y el mismo valor. Este documento contiene valores universales con un fin común para todas las naciones en el mundo, siendo la primera vez en la historia que se establecen los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en todo el mundo.

La Declaración en su texto, contiene derechos y libertades que gozan todas las personas y que nadie nos puede arrebatar, pues son la base del derecho internacional de los derechos humanos. Este histórico documento nos fortalece a todos los que comulgamos con ellos ya que aquellos principios de ayer, son relevantes en la actualidad, que en su estricta observancia nos permite participar en bien del prójimo tomado medidas protectoras para todos buscando así la unión de todos los seres humanos, siendo este un plan de acción global para la igualdad y libertad.

Ahora bien, en nuestro México como entendemos y aplicamos aquellos principios relativos a los derechos humanos tanto la sociedad como los gobernantes, de tal manera que filosóficamente se definen como el conjunto de derechos fundamentales de los ciudadanos mexicanos, garantizados en diversos ordenamientos jurídicos del país, como la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y disposiciones en la materia en las 32 entidades federativas del territorio mexicano. Desde 2011, debido a la Reforma Constitucional relativa a los Derechos Humanos fue elevada a rango constitucional incluyendo los tratados internacionales de los que México es parte. A pesar de dichas reformas y organismos, en consideración de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el país, los derechos humanos se violan de manera grave debido a fallas estructurales e históricas sin solución y en algunos estados se realiza de manera sistemática y en complicidad con autoridades de distintos niveles de gobierno.

En una encuesta realizada en el mes de octubre de 2018 por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, se rebeló que el 79% sostiene que en el país no se respetan los derechos humanos y que a esto se suma la desconfianza de investigar y en su caso castigar la violación a esos fundamentales derechos y la comisión de delitos, toda vez que se considera también que el sistema de impartición de justicia en el país es malo o pésimo.

Apreciable lector este tema del respeto en general tiene largo camino por recorrer, desde luego que, nosotros haremos lo propio para lograr ese respeto.

* Rector General del Centro Universitario UTEG.

e-mail: joseroque@uteg.edu.mx

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