Luis Sánchez

  / sábado 12 de enero de 2019

Ética comunicativa

"Una conducta más ética nos habría ahorrado mucho sufrimiento y mucho dinero". Adela Cortina


Para gobernar hay que tener una ética, una historia que cuente y justifique los proyectos y las decisiones que se van a emprender. Eso ayuda a que las personas entendamos la visión del mundo del gobernante, tanto como para compartirla como para criticarla. Sin embargo, es peligroso que un gobernante confunda su ética y su historia con el acto mismo de gobernar. Gobernar no es contar cuentos, es tomar decisiones que tienen costos y consecuencias y en nuestros tiempos, lo mínimo que se exige es ser transparente respecto a ellos.

La comunicación política de López Obrador tiene claves importantes para entenderla y entender el hermetismo y la ciega defensa que hacen sus seguidores de una decisión que podría costarle mucho si se prolongan sus efectos: el desabasto de gasolina en 10 estados del país. AMLO comienza el día con una conferencia de prensa tempranera y larga. Lo hace para dominar la agenda, para establecer los temas de los que hablarán los medios y en menor medida, la gente común.

Sin embargo, la intención de esta conferencia no es informar, sino establecer los temas de los que se hablarán y la forma de hacerlo. Es de aquí de donde nace el encuadre de que si uno critica la estrategia y mala implementación de su política anti-huachicoleo, uno está a favor de los criminales. Eso es una estrategia efectiva para hacer campaña, pero no para gobernar. Desde hace mucho tiempo, la gente exige saber casi en tiempo real qué sucede en su entorno. Si no lo sabe, acude a Internet y redes sociales para averiguarlo.

Los simpatizantes de AMLO parecen haber entendido este hecho al revés. En sus perfiles de la twittósfera (el reducido mundo en Twitter donde todos están de acuerdo con ellos) suelen dominar la conversación llamando ‘idiotas’, necios o antipatriotas a aquellos que exigen tener la mínima información para saber qué está sucediendo con la crisis. En vez de informar, defienden. En vez de debatir, pelean. En vez de comunicar, atacan.

Es preocupante que, en vez de una ruta de salida o planes de prevención para el desabasto, de parte del presidente obtengamos cerrazón, aplausos para los medios que le favorecen y ataques a los que lo critican. La comunicación contradictoria tampoco ayuda: un día un diario es la personificación de sus enemigos y ejemplo del mal periodismo y otro día, cuando saca una encuesta que le pinta bien en la opinión pública, es un referente nacional.

Lo que al presidente le falta es ética comunicativa, aquella ética formal, basada en el diálogo y la comunicación. Reconstruir, mediante la expresión de los individuos, del lenguaje y la comunicación, un espacio de entendimiento y consenso, de aceptación y cooperación, como plataforma de un nuevo pacto social. Esa ética comunicativa que ha desarrollado Adela Cortina, y que tanto necesitamos de nuestros gobernantes, en nuestra sociedad democrática y plural.

Yo creo que entre usted lector y yo, hay mucha gente sensata. No pienso que estemos pidiendo soluciones mágicas ni exigiendo que no se combata el robo. Exigimos algo a lo que estamos acostumbrados. Transparencia en la comunicación política, ética comunicativa, gobernar explicando, gobernar con un plan y no gobernar atacando. Se equivoca AMLO al ver a sus enemigos en todas partes. Existe gente que solo quiere llegar a trabajar cada mañana y que no tiene tiempo de ver una larga conferencia mañanera. Esas son las personas que merecen información y saber qué sucede, en vez de que les quieran contar un cuento. Cada mañana. No haría mal ser sinceros con el tiempo que durará esta crisis y proponer soluciones. Ojalá así se haga.


Secretario General PAN Guadalajara.

"Una conducta más ética nos habría ahorrado mucho sufrimiento y mucho dinero". Adela Cortina


Para gobernar hay que tener una ética, una historia que cuente y justifique los proyectos y las decisiones que se van a emprender. Eso ayuda a que las personas entendamos la visión del mundo del gobernante, tanto como para compartirla como para criticarla. Sin embargo, es peligroso que un gobernante confunda su ética y su historia con el acto mismo de gobernar. Gobernar no es contar cuentos, es tomar decisiones que tienen costos y consecuencias y en nuestros tiempos, lo mínimo que se exige es ser transparente respecto a ellos.

La comunicación política de López Obrador tiene claves importantes para entenderla y entender el hermetismo y la ciega defensa que hacen sus seguidores de una decisión que podría costarle mucho si se prolongan sus efectos: el desabasto de gasolina en 10 estados del país. AMLO comienza el día con una conferencia de prensa tempranera y larga. Lo hace para dominar la agenda, para establecer los temas de los que hablarán los medios y en menor medida, la gente común.

Sin embargo, la intención de esta conferencia no es informar, sino establecer los temas de los que se hablarán y la forma de hacerlo. Es de aquí de donde nace el encuadre de que si uno critica la estrategia y mala implementación de su política anti-huachicoleo, uno está a favor de los criminales. Eso es una estrategia efectiva para hacer campaña, pero no para gobernar. Desde hace mucho tiempo, la gente exige saber casi en tiempo real qué sucede en su entorno. Si no lo sabe, acude a Internet y redes sociales para averiguarlo.

Los simpatizantes de AMLO parecen haber entendido este hecho al revés. En sus perfiles de la twittósfera (el reducido mundo en Twitter donde todos están de acuerdo con ellos) suelen dominar la conversación llamando ‘idiotas’, necios o antipatriotas a aquellos que exigen tener la mínima información para saber qué está sucediendo con la crisis. En vez de informar, defienden. En vez de debatir, pelean. En vez de comunicar, atacan.

Es preocupante que, en vez de una ruta de salida o planes de prevención para el desabasto, de parte del presidente obtengamos cerrazón, aplausos para los medios que le favorecen y ataques a los que lo critican. La comunicación contradictoria tampoco ayuda: un día un diario es la personificación de sus enemigos y ejemplo del mal periodismo y otro día, cuando saca una encuesta que le pinta bien en la opinión pública, es un referente nacional.

Lo que al presidente le falta es ética comunicativa, aquella ética formal, basada en el diálogo y la comunicación. Reconstruir, mediante la expresión de los individuos, del lenguaje y la comunicación, un espacio de entendimiento y consenso, de aceptación y cooperación, como plataforma de un nuevo pacto social. Esa ética comunicativa que ha desarrollado Adela Cortina, y que tanto necesitamos de nuestros gobernantes, en nuestra sociedad democrática y plural.

Yo creo que entre usted lector y yo, hay mucha gente sensata. No pienso que estemos pidiendo soluciones mágicas ni exigiendo que no se combata el robo. Exigimos algo a lo que estamos acostumbrados. Transparencia en la comunicación política, ética comunicativa, gobernar explicando, gobernar con un plan y no gobernar atacando. Se equivoca AMLO al ver a sus enemigos en todas partes. Existe gente que solo quiere llegar a trabajar cada mañana y que no tiene tiempo de ver una larga conferencia mañanera. Esas son las personas que merecen información y saber qué sucede, en vez de que les quieran contar un cuento. Cada mañana. No haría mal ser sinceros con el tiempo que durará esta crisis y proponer soluciones. Ojalá así se haga.


Secretario General PAN Guadalajara.

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