/ domingo 10 de enero de 2021

“El que no tranza no avanza” no aplica en UdeG


Francisco Javier Armenta Araiza

Hace unos días en rueda de prensa, el Rector General de la Universidad de Guadalajara, Dr. Ricardo Villanueva, anunció que el examen de admisión aplicado el pasado 20 y 21 de noviembre a 25,474 aspirantes no tiene validez. En pocas palabras, se repetirá el examen de admisión a nuestra casa de estudios. Por su parte las carreras que no presentaron examen, y para los que aplicaron la prueba en la primera fecha, es decir el 19 de noviembre, el proceso de admisión continúa sin cambios.

A partir de este hecho quiero compartir una reflexión. En primer lugar celebro la decisión de las autoridades universitarias y del Rector Ricardo Villanueva, de repetir el examen, un ejemplo de integridad y justicia. Esto demuestra que la UdeG es una universidad que sí escucha a sus estudiantes, pues desde momentos posteriores a la aplicación del examen se realizaron múltiples denuncias sobre este. Y lo más importante, la universidad da un mensaje claro: en la UdeG no aplica la frase “el que no tranza no avanza”. Una frase grabada en la memoria colectiva del mexicano, un pensamiento que incita a tomar ventaja a partir de prácticas deshonestas que ha afectado por generaciones.

En segundo lugar, conviene señalar los errores para no reproducirlos. La situación por la pandemia y las medidas de prevención adoptadas provocaron que el examen que antes solía realizarse en un solo día, esta vez se efectuara en tres. ¿En dónde radica el error? Que el examen fue el mismo para las tres fechas. La aplicación del examen tiene un protocolo estricto para prevenir trampas, sin embargo, esta prueba no había sido pensada ni diseñada para aplicarse de manera diferida y por ende “alguien que presentara su examen en la segunda o tercera edición pudiera sacar ventaja en caso de conocer algunos reactivos y posibles respuestas”, hecho que sucedió.

Por supuesto que repetir el examen puede molestar a algunos estudiantes que no hicieron nada malo, y a los aplicadores que dedicaron su tiempo; y que además, esta situación aunada a la pandemia, ha retrasado el inicio de clases en Centros Universitarios hasta el 22 de febrero. Sin embargo, era una medida necesaria para sentar un precedente y remarcar el mensaje: en la UdeG no hay lugar para los tramposos.

En tercer lugar, hay que hablar de lo que esta experiencia puede dejarnos de aprendizaje. Los “usos y costumbres” forman parte de nuestra cultura y es urgente que el no practicar las tranzas y tampoco permitírselas ni celebrárselas a alguien, sean prácticas que pasen a formar parte de los usos y costumbres de la mayoría de los mexicanos. Construir un mejor país requiere de un esfuerzo colectivo y uno de los valores en los que especialmente deberíamos poner atención como mexicanos es la honestidad.

Como decía Benjamin Franklin: “La honestidad es la mejor política”. Formar buenos ciudadanos siempre comienza en casa y en la escuela. Hagamos costumbre la cultura del esfuerzo y la honestidad desde los exámenes de la primaria hasta los de la universidad, contribuirá de poco en poco a ir formando a las y los mejores ciudadanos que muy pronto ocuparán los espacios de decisión de nuestro país.


twitter @JavierArmentaMX

insta: Fj_armenta


Francisco Javier Armenta Araiza

Hace unos días en rueda de prensa, el Rector General de la Universidad de Guadalajara, Dr. Ricardo Villanueva, anunció que el examen de admisión aplicado el pasado 20 y 21 de noviembre a 25,474 aspirantes no tiene validez. En pocas palabras, se repetirá el examen de admisión a nuestra casa de estudios. Por su parte las carreras que no presentaron examen, y para los que aplicaron la prueba en la primera fecha, es decir el 19 de noviembre, el proceso de admisión continúa sin cambios.

A partir de este hecho quiero compartir una reflexión. En primer lugar celebro la decisión de las autoridades universitarias y del Rector Ricardo Villanueva, de repetir el examen, un ejemplo de integridad y justicia. Esto demuestra que la UdeG es una universidad que sí escucha a sus estudiantes, pues desde momentos posteriores a la aplicación del examen se realizaron múltiples denuncias sobre este. Y lo más importante, la universidad da un mensaje claro: en la UdeG no aplica la frase “el que no tranza no avanza”. Una frase grabada en la memoria colectiva del mexicano, un pensamiento que incita a tomar ventaja a partir de prácticas deshonestas que ha afectado por generaciones.

En segundo lugar, conviene señalar los errores para no reproducirlos. La situación por la pandemia y las medidas de prevención adoptadas provocaron que el examen que antes solía realizarse en un solo día, esta vez se efectuara en tres. ¿En dónde radica el error? Que el examen fue el mismo para las tres fechas. La aplicación del examen tiene un protocolo estricto para prevenir trampas, sin embargo, esta prueba no había sido pensada ni diseñada para aplicarse de manera diferida y por ende “alguien que presentara su examen en la segunda o tercera edición pudiera sacar ventaja en caso de conocer algunos reactivos y posibles respuestas”, hecho que sucedió.

Por supuesto que repetir el examen puede molestar a algunos estudiantes que no hicieron nada malo, y a los aplicadores que dedicaron su tiempo; y que además, esta situación aunada a la pandemia, ha retrasado el inicio de clases en Centros Universitarios hasta el 22 de febrero. Sin embargo, era una medida necesaria para sentar un precedente y remarcar el mensaje: en la UdeG no hay lugar para los tramposos.

En tercer lugar, hay que hablar de lo que esta experiencia puede dejarnos de aprendizaje. Los “usos y costumbres” forman parte de nuestra cultura y es urgente que el no practicar las tranzas y tampoco permitírselas ni celebrárselas a alguien, sean prácticas que pasen a formar parte de los usos y costumbres de la mayoría de los mexicanos. Construir un mejor país requiere de un esfuerzo colectivo y uno de los valores en los que especialmente deberíamos poner atención como mexicanos es la honestidad.

Como decía Benjamin Franklin: “La honestidad es la mejor política”. Formar buenos ciudadanos siempre comienza en casa y en la escuela. Hagamos costumbre la cultura del esfuerzo y la honestidad desde los exámenes de la primaria hasta los de la universidad, contribuirá de poco en poco a ir formando a las y los mejores ciudadanos que muy pronto ocuparán los espacios de decisión de nuestro país.


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