Eduardo Sadot

  / domingo 10 de marzo de 2019

Dos temas conmemoración y celebración de la mujer

Este mes y prácticamente no solo un día o una semana sino el mes conmemoramos uno de los peores actos de crueldad contra las mujeres en que perdieron la vida 140 mujeres en un incendio en una fábrica de Nueva York. Y celebramos que – aunque lamentablemente ello fuera el origen – hoy se le reconozca parte del valor de la mujer.

A ella que durante años ha participado al lado de los hombres solidaria en las reivindicaciones sociales y que durante muchos años se le trató y se le vio como subhumano sin derechos o capacidad de pensamiento.

Mujeres luchadoras que han dedicado sus vidas a esa reivindicación de los derechos ignorados durante muchos años.

Hoy nos resulta sorprendentemente inverosímil, que por ejemplo, en la época clásica de la ilustración griega, a la mujer no se le reconociera un lugar al lado del hombre, tan significativo resulta como pensar que en esa época, de pensamientos e ideas que distinguieron a la humanidad, hubiera esclavos y a la mujer se le relegara casi igual que a los esclavos.

Mujeres como Hipatía de Alejandría, Juana de Arco conocida como la Doncella de Orleans, reinas famosas, como Catalina la Grande, María Tudor en el Reino Unido, la misma Isabel la Católica o como Isabel de Inglaterra, Carlota Corday en la época del terror de Francia, más recientemente, en nuestro siglo, Madame Curie, luchadoras como Clara Setkin, Rosa de Luxemburgo.

En el México prehispánico, ahora que tanto se habla de la importancia de los pueblos originarios (que no indígenas, por el error que nos ha dejado marcados aquella confusión del descubrimiento de américa con la India) también hay que decirlo en esa cultura de los pueblos originarios la mujer también fue relegada. Por ejemplo: en la cultura de los Ñuu savi que es el nombre correcto de los mixtecos en mixteco, que es pueblo de lluvia, porque como sabemos mixteco es una palabra náhuatl que significa pueblo de lluvia pero que en mixteco sería así Ñuu savi la mujer también es relegada a un segundo plano, con poca importancia, que aún hoy debe recuperar un espacio negado durante siglos.

Mujeres famosas en la historia de la humanidad y de México abundan, la más emblemática para la historia de México Carmen Serdán, Doña Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez, en la educación en Jalisco Irene Robledo, Consuelito Velázquez en música, María Izquierdo en pintura y muchas mujeres anónimas, que han contribuido junto con los hombres a hacer historia. Más las que se acumulan en nuestro tiempo, pero aún no hay una gobernadora mujer, seguramente que pronto lo veremos y saldrán de esa marginación política del mundo de los hombres.

La mujer habrá de alcanzar su espacio en una sociedad machista, no más que el hombre pero tampoco menos, la igualdad de género y las cuotas mal interpretadas, que sugieren privilegiar el género, más que las cualidades, también ha sido un error. Tampoco hablar de igualdad de fuerza bruta. Es igualdad de condiciones de competencia, derechos y oportunidades, para ambos sexos, menos una revolución como la del esclavo Espartaco, que solo invertía los papeles entre amo y esclavo. La sociedad habrá de evolucionar hasta construir una sociedad más justa.


sadot16@hotmail.com

Este mes y prácticamente no solo un día o una semana sino el mes conmemoramos uno de los peores actos de crueldad contra las mujeres en que perdieron la vida 140 mujeres en un incendio en una fábrica de Nueva York. Y celebramos que – aunque lamentablemente ello fuera el origen – hoy se le reconozca parte del valor de la mujer.

A ella que durante años ha participado al lado de los hombres solidaria en las reivindicaciones sociales y que durante muchos años se le trató y se le vio como subhumano sin derechos o capacidad de pensamiento.

Mujeres luchadoras que han dedicado sus vidas a esa reivindicación de los derechos ignorados durante muchos años.

Hoy nos resulta sorprendentemente inverosímil, que por ejemplo, en la época clásica de la ilustración griega, a la mujer no se le reconociera un lugar al lado del hombre, tan significativo resulta como pensar que en esa época, de pensamientos e ideas que distinguieron a la humanidad, hubiera esclavos y a la mujer se le relegara casi igual que a los esclavos.

Mujeres como Hipatía de Alejandría, Juana de Arco conocida como la Doncella de Orleans, reinas famosas, como Catalina la Grande, María Tudor en el Reino Unido, la misma Isabel la Católica o como Isabel de Inglaterra, Carlota Corday en la época del terror de Francia, más recientemente, en nuestro siglo, Madame Curie, luchadoras como Clara Setkin, Rosa de Luxemburgo.

En el México prehispánico, ahora que tanto se habla de la importancia de los pueblos originarios (que no indígenas, por el error que nos ha dejado marcados aquella confusión del descubrimiento de américa con la India) también hay que decirlo en esa cultura de los pueblos originarios la mujer también fue relegada. Por ejemplo: en la cultura de los Ñuu savi que es el nombre correcto de los mixtecos en mixteco, que es pueblo de lluvia, porque como sabemos mixteco es una palabra náhuatl que significa pueblo de lluvia pero que en mixteco sería así Ñuu savi la mujer también es relegada a un segundo plano, con poca importancia, que aún hoy debe recuperar un espacio negado durante siglos.

Mujeres famosas en la historia de la humanidad y de México abundan, la más emblemática para la historia de México Carmen Serdán, Doña Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez, en la educación en Jalisco Irene Robledo, Consuelito Velázquez en música, María Izquierdo en pintura y muchas mujeres anónimas, que han contribuido junto con los hombres a hacer historia. Más las que se acumulan en nuestro tiempo, pero aún no hay una gobernadora mujer, seguramente que pronto lo veremos y saldrán de esa marginación política del mundo de los hombres.

La mujer habrá de alcanzar su espacio en una sociedad machista, no más que el hombre pero tampoco menos, la igualdad de género y las cuotas mal interpretadas, que sugieren privilegiar el género, más que las cualidades, también ha sido un error. Tampoco hablar de igualdad de fuerza bruta. Es igualdad de condiciones de competencia, derechos y oportunidades, para ambos sexos, menos una revolución como la del esclavo Espartaco, que solo invertía los papeles entre amo y esclavo. La sociedad habrá de evolucionar hasta construir una sociedad más justa.


sadot16@hotmail.com