Francisco Jiménez Reynoso

  / domingo 28 de julio de 2019

Documentos apócrifos

El término griego apókryphos se deriva del vocablo latino que, a su vez, llegó al castellano como apócrifo. La primera acepción que menciona el diccionario desarrollado por la Real Academia Española señala que es algo simulado, inexistente o fingido.

El uso más habitual de un documento apócrifo está vinculado a la autenticidad de una obra respecto a su autoría. Por varias razones, muchas veces se atribuye de forma incorrecta una creación a una determinada persona. En esos casos, se dice que la obra es apócrifa.

Hoy hablaremos de algunos documentos importantes como títulos, grados, entre otros, que en algunos casos excepcionales pudieran llegar a ser apócrifos.

Mismos que intentaremos explicar los alcances dañinos que pudieran generar en nuestra sociedad.

Es importante señalar que cometen un delito tanto quienes venden documentos falsos, así como quien los compra. Uno de los delitos que lleva a la practica quien paga por un titulo o grado es el de usurpación de funciones.

Desde hace ya algunos lustros, es sabido de que hay algunos lugares en México en los que pueden comprar: títulos de diversas profesiones, grados, así como sus respectivas cédulas.

En México se pueden comprar documentos “oficiales” falsos como pueden ser: actas de nacimiento, títulos profesionales, licencias de conducir, pasaportes, entre otros documentos que pueden ser importantes. Hay diversos talleres de impresión que se dedican de lleno a esta actividad.

Incluso pueden imprimir al gusto del cliente facturas, el lugar: la Plaza de Santo Domingo, uno de los centros de distribución de documentos apócrifos por excelencia en México, incluso se atreven a ofertar sus servicios diciendo, le imprimimos lo que usted quiera, los costos van desde los 500 hasta los dos mil pesos. El procedimiento no dura más de media hora, ahí mismo le toman la fotografía para anexarla a su documento, le piden su nombre completo, y que suscriba el documento apócrifo.

Incluso llegan a ofertar títulos que, según ellos, contarían con la valides oficial con un costo de 150 mil pesos. Argumentando que deben repartir mucho dinero a diversas autoridades. En el costo según ellos incluye la misma cédula profesional.

Ahora bien, se imagina usted las consecuencias de quien compra un título o grado falso, en el que según el comprador está capacitado para desempeñar determinada profesión, pero en realidad no lo está. Resulta más grave de lo que parece usurpar determinada profesión.

"Nos preocupa mucho, muchísimo la duplicación de documentos", dice Jaime Hugo Talancón, responsable de la dirección general de profesiones, institución que depende de la SEP y que se encarga de la expedición de los documentos de estudios. En los últimos 14 años, esta institución ha detectado seis mil 949 documentos apócrifos, el 50% de ellos han sido cédulas profesionales. En México, el delito de falsificación se castiga con prisión de cuatro a ocho años de cárcel.

En virtud de lo anterior, por si las dudas, le recomiendo a quienes van a contratar a un profesionista, consultar su grado o título en las páginas oficiales como la SEP y en el caso de Jalisco la SEJ, es un método sencillo en el que de entrada sabrá si el profesionista que usted está contratando es verás y confiable, o podría tratarse de un engaño, que a la postre podría resultarle muy caro.


jimenezabogado@gmail.com

El término griego apókryphos se deriva del vocablo latino que, a su vez, llegó al castellano como apócrifo. La primera acepción que menciona el diccionario desarrollado por la Real Academia Española señala que es algo simulado, inexistente o fingido.

El uso más habitual de un documento apócrifo está vinculado a la autenticidad de una obra respecto a su autoría. Por varias razones, muchas veces se atribuye de forma incorrecta una creación a una determinada persona. En esos casos, se dice que la obra es apócrifa.

Hoy hablaremos de algunos documentos importantes como títulos, grados, entre otros, que en algunos casos excepcionales pudieran llegar a ser apócrifos.

Mismos que intentaremos explicar los alcances dañinos que pudieran generar en nuestra sociedad.

Es importante señalar que cometen un delito tanto quienes venden documentos falsos, así como quien los compra. Uno de los delitos que lleva a la practica quien paga por un titulo o grado es el de usurpación de funciones.

Desde hace ya algunos lustros, es sabido de que hay algunos lugares en México en los que pueden comprar: títulos de diversas profesiones, grados, así como sus respectivas cédulas.

En México se pueden comprar documentos “oficiales” falsos como pueden ser: actas de nacimiento, títulos profesionales, licencias de conducir, pasaportes, entre otros documentos que pueden ser importantes. Hay diversos talleres de impresión que se dedican de lleno a esta actividad.

Incluso pueden imprimir al gusto del cliente facturas, el lugar: la Plaza de Santo Domingo, uno de los centros de distribución de documentos apócrifos por excelencia en México, incluso se atreven a ofertar sus servicios diciendo, le imprimimos lo que usted quiera, los costos van desde los 500 hasta los dos mil pesos. El procedimiento no dura más de media hora, ahí mismo le toman la fotografía para anexarla a su documento, le piden su nombre completo, y que suscriba el documento apócrifo.

Incluso llegan a ofertar títulos que, según ellos, contarían con la valides oficial con un costo de 150 mil pesos. Argumentando que deben repartir mucho dinero a diversas autoridades. En el costo según ellos incluye la misma cédula profesional.

Ahora bien, se imagina usted las consecuencias de quien compra un título o grado falso, en el que según el comprador está capacitado para desempeñar determinada profesión, pero en realidad no lo está. Resulta más grave de lo que parece usurpar determinada profesión.

"Nos preocupa mucho, muchísimo la duplicación de documentos", dice Jaime Hugo Talancón, responsable de la dirección general de profesiones, institución que depende de la SEP y que se encarga de la expedición de los documentos de estudios. En los últimos 14 años, esta institución ha detectado seis mil 949 documentos apócrifos, el 50% de ellos han sido cédulas profesionales. En México, el delito de falsificación se castiga con prisión de cuatro a ocho años de cárcel.

En virtud de lo anterior, por si las dudas, le recomiendo a quienes van a contratar a un profesionista, consultar su grado o título en las páginas oficiales como la SEP y en el caso de Jalisco la SEJ, es un método sencillo en el que de entrada sabrá si el profesionista que usted está contratando es verás y confiable, o podría tratarse de un engaño, que a la postre podría resultarle muy caro.


jimenezabogado@gmail.com

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