/ miércoles 30 de junio de 2021

¿Doble toque de queda en Guadalajara?

Las situaciones de emergencia en la Zona Metropolitana de Guadalajara se empiezan a multiplicar, a tal grado que para sus habitantes se está haciendo improrrogable una modificación de fondo en su forma de vivir, extremando a todo lo que da las precauciones, para defenderse hasta donde sea posible de las inclemencias ya no solamente del tiempo, sino además de las provocadas por la delincuencia. Esto con el fin de salvaguardar de alguna manera la integridad física.

Las tormentas que al arranque del temporal se han abatido precisamente sobre el Area Conurbada, han puesto de manifiesto de manera subrayada, los graves riesgos que surgen por las inundaciones, choques de autos, caída de árboles y demás, cada que hay precipitaciones pluviales.

La vulnerabilidad de nuestro hogar metropolitano se pone una vez más de manifiesto. Y al parecer, al fin los tapatíos empiezan a hacer conciencia acerca de la necesidad improrrogable de someter sus hábitos a la dictadura de las tempestades.

Y surge otra reflexión: Si de por sí la gente ya se la pensaba dos veces antes de salir a la calle, debido a los altísimos niveles de inseguridad pública que prevalecen a causa del crecimiento de la delincuencia, mucho más ahora que se presenta otra seria amenaza, que es la de las tormentas.

O sea que son ya dos cuando menos, las razones que existen para establecer una especie de toque de queda, ya no digamos dictado por la autoridad, sino ordenado por la conciencia de cada uno de los ciudadanos.

El estado de alerta, se está convirtiendo en algo absolutamente indispensable.

Acerca de las tormentas que se han presentado, no es novedad que se han suscitado casos en que automovilistas que se pusieron listos a la hora en que se hizo peligroso el tráfico, han optado por cambiar sus planes y han buscado resguardo donde ha sido posible. Hay casos concretos que ponen en evidencia esta situación de emergencia: Una vecina que había recogido a su niña en la escuela y regresaba a su domicilio, optó por detenerse y volver al plantel, donde permaneció hasta que cesó la lluvia y bajaron los niveles del agua en las calles. Otra persona que había ido al médico, también en auto, tuvo una idea igual y se quedó en casa de una hermana mientras amainaba la tormenta. Ambas personas aplicaron -aunque sea a medias- la recomendación de mantenerse en casa cuando hay lluvias.

Una especie de “toque de queda” se hizo necesaria. La situación se presenta a veces muy grave y hay que enfrentarla como sea posible.

Ahora que, pensándolo bien y ampliando nuestra información y nuestro criterio, podemos recordar que a causa de la pandemia de coronavirus, también se hizo en un principio la recomendación de quedarse en casa para evitar el contagio. Por lo tanto, si todo esto se llevara a la práctica, sería triple el toque de queda que se tendría que establecer en nuestra Area Conurbada: Por la inseguridad pública, por la pandemia y por las tormentas. Lamentable, pero así es. O cuando menos, así parece ser.

Los toques de queda, oficiales o no, parece que son la única salida hasta el momento.

NOTA AL MARGEN

Y otra cosa: Observadores agudos que han analizado estos temas, hicieron el comentario de que cuando hay fuertes lluvias, las consecuencias son más serias en la parte Poniente de la urbe, ya que en la Oriente son menos los daños. Lo cual fortalece la idea de que las inundaciones en el Oeste se deben a la pésima planificación del crecimiento urbano, puesto que múltiples edificaciones se han levantado sin ton ni son y han detenido el cauce natural del agua de lluvias, provocando así las inundaciones. Sin remedio aparente. En el Este no ha habido igual desarrollo urbano y por ello no hay un problema de aquellas dimensiones.

* Periodista

Las situaciones de emergencia en la Zona Metropolitana de Guadalajara se empiezan a multiplicar, a tal grado que para sus habitantes se está haciendo improrrogable una modificación de fondo en su forma de vivir, extremando a todo lo que da las precauciones, para defenderse hasta donde sea posible de las inclemencias ya no solamente del tiempo, sino además de las provocadas por la delincuencia. Esto con el fin de salvaguardar de alguna manera la integridad física.

Las tormentas que al arranque del temporal se han abatido precisamente sobre el Area Conurbada, han puesto de manifiesto de manera subrayada, los graves riesgos que surgen por las inundaciones, choques de autos, caída de árboles y demás, cada que hay precipitaciones pluviales.

La vulnerabilidad de nuestro hogar metropolitano se pone una vez más de manifiesto. Y al parecer, al fin los tapatíos empiezan a hacer conciencia acerca de la necesidad improrrogable de someter sus hábitos a la dictadura de las tempestades.

Y surge otra reflexión: Si de por sí la gente ya se la pensaba dos veces antes de salir a la calle, debido a los altísimos niveles de inseguridad pública que prevalecen a causa del crecimiento de la delincuencia, mucho más ahora que se presenta otra seria amenaza, que es la de las tormentas.

O sea que son ya dos cuando menos, las razones que existen para establecer una especie de toque de queda, ya no digamos dictado por la autoridad, sino ordenado por la conciencia de cada uno de los ciudadanos.

El estado de alerta, se está convirtiendo en algo absolutamente indispensable.

Acerca de las tormentas que se han presentado, no es novedad que se han suscitado casos en que automovilistas que se pusieron listos a la hora en que se hizo peligroso el tráfico, han optado por cambiar sus planes y han buscado resguardo donde ha sido posible. Hay casos concretos que ponen en evidencia esta situación de emergencia: Una vecina que había recogido a su niña en la escuela y regresaba a su domicilio, optó por detenerse y volver al plantel, donde permaneció hasta que cesó la lluvia y bajaron los niveles del agua en las calles. Otra persona que había ido al médico, también en auto, tuvo una idea igual y se quedó en casa de una hermana mientras amainaba la tormenta. Ambas personas aplicaron -aunque sea a medias- la recomendación de mantenerse en casa cuando hay lluvias.

Una especie de “toque de queda” se hizo necesaria. La situación se presenta a veces muy grave y hay que enfrentarla como sea posible.

Ahora que, pensándolo bien y ampliando nuestra información y nuestro criterio, podemos recordar que a causa de la pandemia de coronavirus, también se hizo en un principio la recomendación de quedarse en casa para evitar el contagio. Por lo tanto, si todo esto se llevara a la práctica, sería triple el toque de queda que se tendría que establecer en nuestra Area Conurbada: Por la inseguridad pública, por la pandemia y por las tormentas. Lamentable, pero así es. O cuando menos, así parece ser.

Los toques de queda, oficiales o no, parece que son la única salida hasta el momento.

NOTA AL MARGEN

Y otra cosa: Observadores agudos que han analizado estos temas, hicieron el comentario de que cuando hay fuertes lluvias, las consecuencias son más serias en la parte Poniente de la urbe, ya que en la Oriente son menos los daños. Lo cual fortalece la idea de que las inundaciones en el Oeste se deben a la pésima planificación del crecimiento urbano, puesto que múltiples edificaciones se han levantado sin ton ni son y han detenido el cauce natural del agua de lluvias, provocando así las inundaciones. Sin remedio aparente. En el Este no ha habido igual desarrollo urbano y por ello no hay un problema de aquellas dimensiones.

* Periodista