/ viernes 15 de octubre de 2021

Desprecio al federalismo


Jorge Chaires Zaragoza



El gobernador del Estado de Jalisco, a sugerencia del presidente López Obrador, convocó a una consulta ciudadana para preguntar si Jalisco debía seguir dentro del pacto fiscal. La consulta se realizará en las 12 regiones del Estado en cuatro fines de semana, del 20 de noviembre al 12 de diciembre del presente año.

El gobernador afirma que Jalisco recibe un trato injusto por parte del gobierno federal. Entre las razones que esgrime es que Jalisco aporta 8 de cada 100 pesos a la economía nacional, pero que solo recibe 2 de cada 100 pesos. Que siendo Jalisco la cuarta economía del país, es el penúltimo estado que recibe recursos por persona. Que Jalisco solo recibe 35 pesos por habitantes para seguridad, mientras que otros estados reciben siete veces más.

En respuesta, el presidente de la República visiblemente molesto cuestionó el que se quiera modificar la ley para entregar más recursos a los estados: “Cómo, se va a modificar la Ley de Coordinación Fiscal nada más para entregarles más dinero a los Estados, si hay corrupción; quieren más dinero para robar, NO”. Aclaró, que ÉL no entregaría más dinero si no había la seguridad de que se van a manejar con honestidad.

La respuesta del presidente pone en evidencia no solo su propensión por concentrar el poder sino también un desprecio al federalismo. El dilema de todos los modelos federales ha sido siempre el grado de injerencia del gobierno central sobre las llamadas cuestiones internas (domestic affairs) de los estados miembros. Ello determina el grado de centralismo que se vive en cada país, con los riesgos que ello implica.

Una de las características y éxito del federalismo de los Estados Unidos de Norteamérica es que el gobierno federal cogobierna con los Estados. Es decir, el presidente de la República no puede decidir sobre cuestiones internas de los estados, sino que debe respetar, aunque no esté de acuerdo, la soberanía de los estados, lo que se conoce en la doctrina constitucional como cosoberanía.

La distribución del presupuesto no es un asunto del presidente de la República, sino que es una facultad de la Cámara de Diputados. Si bien es cierto que su partido político y sus aliados cuentan con la mayoría suficiente para decidir la distribución del presupuesto, se debe realizar en base a la Ley de Coordinación Fiscal.

Dentro de un sistema democrático que se respete, caracterizado por la división de poderes, no le corresponde al presidente decidir si se aumentan o disminuyen los recursos a los estados, mucho menos, con afirmaciones como: “quieren más dinero para robar”.

Para nadie es desconocido la imperante corrupción que existe en los tres órdenes de gobierno, pero ¿a quién le corresponde determinar con pruebas fehaciente en cuál estado hay corrupción y en cuál no hay corrupción?, y que sea concluyente para aumentar o disminuir los recursos a los estados: ¿a los tribunales o al presidente de la República?

El desprecio de López Obrador por el federalismo está despertando sentimientos diferenciadores que no se habían visto en mucho tiempo. Heridas que, en lugar de sanarlas, se están abriendo más. En lugar de procurar la unidad nacional, está logrando que estados se replanteen seguir dentro del pacto fiscal.


*Doctor. Integrante del Observatorio sobre Seguridad y Justicia


Jorge Chaires Zaragoza



El gobernador del Estado de Jalisco, a sugerencia del presidente López Obrador, convocó a una consulta ciudadana para preguntar si Jalisco debía seguir dentro del pacto fiscal. La consulta se realizará en las 12 regiones del Estado en cuatro fines de semana, del 20 de noviembre al 12 de diciembre del presente año.

El gobernador afirma que Jalisco recibe un trato injusto por parte del gobierno federal. Entre las razones que esgrime es que Jalisco aporta 8 de cada 100 pesos a la economía nacional, pero que solo recibe 2 de cada 100 pesos. Que siendo Jalisco la cuarta economía del país, es el penúltimo estado que recibe recursos por persona. Que Jalisco solo recibe 35 pesos por habitantes para seguridad, mientras que otros estados reciben siete veces más.

En respuesta, el presidente de la República visiblemente molesto cuestionó el que se quiera modificar la ley para entregar más recursos a los estados: “Cómo, se va a modificar la Ley de Coordinación Fiscal nada más para entregarles más dinero a los Estados, si hay corrupción; quieren más dinero para robar, NO”. Aclaró, que ÉL no entregaría más dinero si no había la seguridad de que se van a manejar con honestidad.

La respuesta del presidente pone en evidencia no solo su propensión por concentrar el poder sino también un desprecio al federalismo. El dilema de todos los modelos federales ha sido siempre el grado de injerencia del gobierno central sobre las llamadas cuestiones internas (domestic affairs) de los estados miembros. Ello determina el grado de centralismo que se vive en cada país, con los riesgos que ello implica.

Una de las características y éxito del federalismo de los Estados Unidos de Norteamérica es que el gobierno federal cogobierna con los Estados. Es decir, el presidente de la República no puede decidir sobre cuestiones internas de los estados, sino que debe respetar, aunque no esté de acuerdo, la soberanía de los estados, lo que se conoce en la doctrina constitucional como cosoberanía.

La distribución del presupuesto no es un asunto del presidente de la República, sino que es una facultad de la Cámara de Diputados. Si bien es cierto que su partido político y sus aliados cuentan con la mayoría suficiente para decidir la distribución del presupuesto, se debe realizar en base a la Ley de Coordinación Fiscal.

Dentro de un sistema democrático que se respete, caracterizado por la división de poderes, no le corresponde al presidente decidir si se aumentan o disminuyen los recursos a los estados, mucho menos, con afirmaciones como: “quieren más dinero para robar”.

Para nadie es desconocido la imperante corrupción que existe en los tres órdenes de gobierno, pero ¿a quién le corresponde determinar con pruebas fehaciente en cuál estado hay corrupción y en cuál no hay corrupción?, y que sea concluyente para aumentar o disminuir los recursos a los estados: ¿a los tribunales o al presidente de la República?

El desprecio de López Obrador por el federalismo está despertando sentimientos diferenciadores que no se habían visto en mucho tiempo. Heridas que, en lugar de sanarlas, se están abriendo más. En lugar de procurar la unidad nacional, está logrando que estados se replanteen seguir dentro del pacto fiscal.


*Doctor. Integrante del Observatorio sobre Seguridad y Justicia