Antonio De Jesús Mendoza Mejía

  / lunes 20 de mayo de 2019

Desapariciones y muertes forzadas en Jalisco

En Jalisco siguen las desapariciones y muertes forzadas, al parecer no se aplican políticas públicas que establezcan soluciones ante los desaparecidos y muertos en el Estado, el municipio de Tlajomulco es el lugar que las mafias criminales utilizan para desmembrar cuerpos, secuestrar y torturar a los seres humanos, las mal llamadas casas de seguridad de los criminales son una tragedia para los que habitamos este Estado, donde nadie estamos seguros de este trauma humano que atenta contra la dignidad de las personas, y donde la muerte aparece con cuerpos convertidos en cadáveres y depositados en bolsas de plástico, a su mínima expresión.

El Instituto de Ciencias Forenses trabaja y no se da abasto en aplicar las autopsias de ley, la identificación de cadáveres, donde al morir también hay que hacer espera para la entrega de los cuerpos por el Ministerio Público que al momento de la criminalidad le corresponde a la Fiscalía del Estado, abrir la carpeta de investigación para la entrega de los cuerpos a sus familiares.

La criminalidad aumenta, no solamente en la Zona Metropolitana de Guadalajara, los taxistas en Tlaquepaque exigen una solución ante la violencia que los aqueja, en pocos días ya van cinco chóferes asesinados, pero pueden ser más, ya que no existe una política pública que prevenga y disuada el azote de la criminalidad que no solamente está en Tlaquepaque, sino en toda la Zona Metropolitana.

Los que habitamos la Zona Metropolitana nos levantamos "con el Jesús en la boca", las madres de familia dando bendiciones a sus hijos para un buen regreso de la escuela a su casa, de su casa a la escuela, del trabajo a su casa y de su casa al trabajo.

La criminalidad aumenta con hechos y se disminuyen con discursos, cada semana los jefes policíacos de alto nivel se reúnen con el jefe policíaco mayor, no obstante estas reuniones la criminalidad sigue en aumento, sin que ninguna autoridad disuada esta ola de violencia que nos azota a los jaliscienses, quienes somos más de los buenos que de los malos, pero los buenos vivimos "con el Jesús en la boca", justificaciones más, justificaciones menos de las autoridades, pero todo es solo discurso político, donde el mismo es insensible sin llegar al humanismo que debe de identificar a los hombres y mujeres del poder en Jalisco, para escuchar a los familiares que han perdido por diversas circunstancias a sus seres queridos, que caminaban al trabajo o a la escuela y fueron levantados o asesinados.

A diario nuestras familias y vecinos platican de los robos de los que fueron víctimas y los mismos no le tienen confianza a las autoridades de la Fiscalía del Estado de Jalisco o a las policías municipales, porque saben que no va a haber investigación mucho menos solución, algunos vecinos son robados en los parques cuando se encuentran en sus prácticas deportivas otros más son robados en su casa-habitación, otros rumbo a sus compras en los mercados, o en la carnicería, en las plazas comerciales, en los bancos, sin que la autoridad policíaca establezca políticas públicas para dar tranquilidad a los jaliscienses desde niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos; la criminalidad no respeta edad ni condición social, este fenómeno delictivo a los jaliscienses que somos los buenos nos traen con los miedos y "el Jesús en la boca".

Los seres humanos en Jalisco, queremos paz, la paz que nos prometieron los políticos misma que se logra con la tranquilidad, tan esperada por todos los buenos de este Estado, los que trabajamos, los jóvenes que estudian, las amas de casa, las personas de capacidades especiales, en conclusión, no solamente pedimos paz y tranquilidad sino que también la exigimos, porque no se puede vivir en el Estado de Jalisco con el miedo de ser asesinados, levantados o robados.

Profesor de Derecho de la Universidad de Guadalajara

Miembro fundador de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho. Capítulo Jalisco.

antonio_dejesus@hotmail.com

twitter@mendozaAntoio

En Jalisco siguen las desapariciones y muertes forzadas, al parecer no se aplican políticas públicas que establezcan soluciones ante los desaparecidos y muertos en el Estado, el municipio de Tlajomulco es el lugar que las mafias criminales utilizan para desmembrar cuerpos, secuestrar y torturar a los seres humanos, las mal llamadas casas de seguridad de los criminales son una tragedia para los que habitamos este Estado, donde nadie estamos seguros de este trauma humano que atenta contra la dignidad de las personas, y donde la muerte aparece con cuerpos convertidos en cadáveres y depositados en bolsas de plástico, a su mínima expresión.

El Instituto de Ciencias Forenses trabaja y no se da abasto en aplicar las autopsias de ley, la identificación de cadáveres, donde al morir también hay que hacer espera para la entrega de los cuerpos por el Ministerio Público que al momento de la criminalidad le corresponde a la Fiscalía del Estado, abrir la carpeta de investigación para la entrega de los cuerpos a sus familiares.

La criminalidad aumenta, no solamente en la Zona Metropolitana de Guadalajara, los taxistas en Tlaquepaque exigen una solución ante la violencia que los aqueja, en pocos días ya van cinco chóferes asesinados, pero pueden ser más, ya que no existe una política pública que prevenga y disuada el azote de la criminalidad que no solamente está en Tlaquepaque, sino en toda la Zona Metropolitana.

Los que habitamos la Zona Metropolitana nos levantamos "con el Jesús en la boca", las madres de familia dando bendiciones a sus hijos para un buen regreso de la escuela a su casa, de su casa a la escuela, del trabajo a su casa y de su casa al trabajo.

La criminalidad aumenta con hechos y se disminuyen con discursos, cada semana los jefes policíacos de alto nivel se reúnen con el jefe policíaco mayor, no obstante estas reuniones la criminalidad sigue en aumento, sin que ninguna autoridad disuada esta ola de violencia que nos azota a los jaliscienses, quienes somos más de los buenos que de los malos, pero los buenos vivimos "con el Jesús en la boca", justificaciones más, justificaciones menos de las autoridades, pero todo es solo discurso político, donde el mismo es insensible sin llegar al humanismo que debe de identificar a los hombres y mujeres del poder en Jalisco, para escuchar a los familiares que han perdido por diversas circunstancias a sus seres queridos, que caminaban al trabajo o a la escuela y fueron levantados o asesinados.

A diario nuestras familias y vecinos platican de los robos de los que fueron víctimas y los mismos no le tienen confianza a las autoridades de la Fiscalía del Estado de Jalisco o a las policías municipales, porque saben que no va a haber investigación mucho menos solución, algunos vecinos son robados en los parques cuando se encuentran en sus prácticas deportivas otros más son robados en su casa-habitación, otros rumbo a sus compras en los mercados, o en la carnicería, en las plazas comerciales, en los bancos, sin que la autoridad policíaca establezca políticas públicas para dar tranquilidad a los jaliscienses desde niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos; la criminalidad no respeta edad ni condición social, este fenómeno delictivo a los jaliscienses que somos los buenos nos traen con los miedos y "el Jesús en la boca".

Los seres humanos en Jalisco, queremos paz, la paz que nos prometieron los políticos misma que se logra con la tranquilidad, tan esperada por todos los buenos de este Estado, los que trabajamos, los jóvenes que estudian, las amas de casa, las personas de capacidades especiales, en conclusión, no solamente pedimos paz y tranquilidad sino que también la exigimos, porque no se puede vivir en el Estado de Jalisco con el miedo de ser asesinados, levantados o robados.

Profesor de Derecho de la Universidad de Guadalajara

Miembro fundador de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho. Capítulo Jalisco.

antonio_dejesus@hotmail.com

twitter@mendozaAntoio

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