Carlos Orozco Santillán

  / sábado 28 de septiembre de 2019

Dengue y marginalidad, flagelos de la ciudad

No obstante la declaración de aviso epidemiológico luego de los más de 4 mil casos comprobados, el escalonamiento del dengue ha continuado y, todo indica en torno a una de las variables a considerar del Área Metropolitana de Guadalajara, resulta la pobreza y la segregación, lo cual se convirtió en un factor favorable para la reproducción de los mosquitos Aedes aegipti y Aedees alvopictus, cuya picadura de la hembra es la causa de la transmisión de esta infección que generó más dudas al respecto; principalmente si se le puede denominar epidemia cuando el vector transmisor es la picadura de ese mosquito.

En opinión científica de la doctora Gabriela Carrillo, patóloga del CUCS de la UdeG, se trata de "un problema reemergente de salud pública (ya que) los cuatro serotipos conocidos del virus DEN-1, DEN-2, DEN 3 y DEN-4 generan una respuesta inmune única en el hospedero. Estos cuatro serotipos son genéticamente semejantes y comparten un 65% de su genoma. A pesar de que no hay una vacuna aprobada o un tratamiento específico contra el dengue …” Por lo anterior, agrega la Dra. Carrillo, son fundamentales las medidas preventivas, como se ha hecho hasta hoy. Incluye la descacharrización, y la eliminación de los posibles focos de reproducción del mosco cercano a las viviendas, además de evitar tener floreros o recipientes con agua que puedan servir como criaderos del mosquito.

Por otra parte resulta necesario evaluar la efectividad de los aerosoles usados contra este mosquito cada vez más resistente, sin dejar de mencionar, por la propia Dra. Carrillo, las medidas de protección personal como el uso de ropa de manga larga y clara, uso de mosquiteros y pavellones en caso de enfermos en casa.

Si consideramos el periodo de vida de aproximadamente un mes de un mosquito en el hábitat urbano tendremos como variable determinante de este flagelo la pobreza y marginalidad de muchos barrios del área metropolitana de Guadalajara, proclives para la convivencia hacinada, la conservación cuasi obsesiva de cacharros a la interperie y la acumulación de agua pluvial en los miles de encharcamientos y baches existentes en la ciudad.

Termina su opinión la Dra. Gabriela Carrillo con un propósito presente en cualquier universitario: “mejorar las condiciones de vida cotidiana así como la de los pobladores, puede ser una acción que redunde en la eliminación de criaderos del mosquito y por supuesto llevar a cabo mejoras sociales que tengan que ver con el ámbito climático y con evitar la degradación medioambiental”, y eso que la Dra. Carrillo no es ni socióloga ni mucho menos funcionaria pública, sino académica de nuestra máxima casa de estudios y jefa del departamento de morfología del CUCS.

Lo anterior, sobre todo después que el gobernador Enrique Alfaro haya advertido, ante la opinión pública que “fumigar nunca será suficiente si, desde casa, no combatimos los criaderos de mosquitos con acciones tan sencillas como no permitir el estancamiento de agua”, pero al mismo tiempo, advitrió de los riesgos que puede acompañar a la fumigación al llegar a causar daños vitales para otras especies necesarias, como las abejas.

* Academico del CUAAD de la Universidad de Guadalajara

carlosm_orozco@hotmail.com

No obstante la declaración de aviso epidemiológico luego de los más de 4 mil casos comprobados, el escalonamiento del dengue ha continuado y, todo indica en torno a una de las variables a considerar del Área Metropolitana de Guadalajara, resulta la pobreza y la segregación, lo cual se convirtió en un factor favorable para la reproducción de los mosquitos Aedes aegipti y Aedees alvopictus, cuya picadura de la hembra es la causa de la transmisión de esta infección que generó más dudas al respecto; principalmente si se le puede denominar epidemia cuando el vector transmisor es la picadura de ese mosquito.

En opinión científica de la doctora Gabriela Carrillo, patóloga del CUCS de la UdeG, se trata de "un problema reemergente de salud pública (ya que) los cuatro serotipos conocidos del virus DEN-1, DEN-2, DEN 3 y DEN-4 generan una respuesta inmune única en el hospedero. Estos cuatro serotipos son genéticamente semejantes y comparten un 65% de su genoma. A pesar de que no hay una vacuna aprobada o un tratamiento específico contra el dengue …” Por lo anterior, agrega la Dra. Carrillo, son fundamentales las medidas preventivas, como se ha hecho hasta hoy. Incluye la descacharrización, y la eliminación de los posibles focos de reproducción del mosco cercano a las viviendas, además de evitar tener floreros o recipientes con agua que puedan servir como criaderos del mosquito.

Por otra parte resulta necesario evaluar la efectividad de los aerosoles usados contra este mosquito cada vez más resistente, sin dejar de mencionar, por la propia Dra. Carrillo, las medidas de protección personal como el uso de ropa de manga larga y clara, uso de mosquiteros y pavellones en caso de enfermos en casa.

Si consideramos el periodo de vida de aproximadamente un mes de un mosquito en el hábitat urbano tendremos como variable determinante de este flagelo la pobreza y marginalidad de muchos barrios del área metropolitana de Guadalajara, proclives para la convivencia hacinada, la conservación cuasi obsesiva de cacharros a la interperie y la acumulación de agua pluvial en los miles de encharcamientos y baches existentes en la ciudad.

Termina su opinión la Dra. Gabriela Carrillo con un propósito presente en cualquier universitario: “mejorar las condiciones de vida cotidiana así como la de los pobladores, puede ser una acción que redunde en la eliminación de criaderos del mosquito y por supuesto llevar a cabo mejoras sociales que tengan que ver con el ámbito climático y con evitar la degradación medioambiental”, y eso que la Dra. Carrillo no es ni socióloga ni mucho menos funcionaria pública, sino académica de nuestra máxima casa de estudios y jefa del departamento de morfología del CUCS.

Lo anterior, sobre todo después que el gobernador Enrique Alfaro haya advertido, ante la opinión pública que “fumigar nunca será suficiente si, desde casa, no combatimos los criaderos de mosquitos con acciones tan sencillas como no permitir el estancamiento de agua”, pero al mismo tiempo, advitrió de los riesgos que puede acompañar a la fumigación al llegar a causar daños vitales para otras especies necesarias, como las abejas.

* Academico del CUAAD de la Universidad de Guadalajara

carlosm_orozco@hotmail.com

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