José Roque Albín Huerta

  / lunes 14 de octubre de 2019

Cuidado con la ira

La ira se define como una emoción en la cual se integran un conjunto de sentimientos negativos y que si no se controla puede desencadenar en resultados violentos, estos sentimientos se encuentran tanto en los humanos como en los animales, la ira tiene también varias acepciones relacionadas como la furia, la cólera, el enojo, la rabia; esto es fácil detectarlo cuando vemos a una persona irritada o que vive con un resentimiento, esto puede ser un detonante para un malestar en la salud ya que aumenta el ritmo cardíaco, presión alta, entre otros. En la salud hay casos en que la ira puede ser tan leve como un disgusto momentáneo o transformarse en rencor u odio.

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, argumentaba que los seres humanos sentían ira cuando tenían carencias de amor, es decir, las necesidades de amor y de cariño no eran satisfechas. En los estudios psicológicos, este fenómeno (la ira) se entiende como una respuesta cerebral que busca enfrentarse a una amenaza, no obstante, los especialistas aclaran que la ira no es un sentimiento predispuesto de la genética humana ni forma parte de su evolución.

Se dice que el ingrediente principal para activar esta emoción, sucede cuando percibimos que somos tratados injustamente, cuando nos sentimos heridos o cuando vemos dificultada la consecución de alguna meta importante, sentimos ira. Sentir esta emoción en estas circunstancias nos predispone a la acción en un intento de protegernos de aquello que nos hace daño y que es el origen de esta emoción.

Otras investigaciones realizadas, ven la ira como parte de la respuesta cerebral de atacar o huir de una amenaza o daño percibido. La ira se vuelve el sentimiento predominante en el comportamiento cognitivamente y fisiológico cuando una persona hace la decisión consciente de tomar acción para detener inmediatamente el comportamiento amenazante de otra fuerza externa. La ira puede tener muchas consecuencias físicas y mentales, sin que el iracundo considere las consecuencias de su actuar.

Los psicólogos sugieren que, a efecto de procurar controlar la ira, el individuo exteriorice este sentimiento a fin de evitar enfermedades, no obstante, se sugiere que su exteriorización debe ser medida para evitar situaciones violentas o peligrosas.

Todos sabemos que la ira puede tener una consecuencia catastrófica para nosotros y para los demás. La gestión irracional de esta emoción puede llevarnos a situaciones lamentables obteniendo el efecto contrario a lo que buscábamos en un principio. Algunas de las consecuencias negativas a las que nos puede llevar la ira son las siguientes; enfermedades físicas y mentales, separación del núcleo en donde nos desenvolvemos, apatía de la gente, separación del trabajo, autoestima baja, etc. Ya que todos experimentamos un tipo diferente de emociones ya sean positivas o negativas.

De hecho, en la última década se han multiplicado las investigaciones sobre el impacto de las emociones en el trabajo, llegando a la conclusión generalizada de que los estados de ánimos y la disposición general de los profesionales afecta directamente al rendimiento, la toma de decisiones, la creatividad, la capacidad de colaboración, la motivación laboral o el liderazgo, tanto en lo positivo como en lo negativo. Como consecuencia, los directivos deben asumir la inherencia de las emociones en el trabajo y, en lugar de tratar de erradicarlas de las empresas, deben redirigir sus esfuerzos al desarrollo de la inteligencia emocional de la plantilla.

En este mismo orden de ideas, en la Iglesia católica la ira forma parte de los siete pecados capitales. En este caso, la ira puede manifestarse contra uno mismo, por ejemplo, autoflagelación o suicido y, en contra de los demás a través de actos violentos o asesinatos.

Apreciable lector, agradezco sus opiniones y comentarios que me hace llegar, este tema de la ira es amplio ya que se dan diversos supuestos para caer en esta emoción, la complejidad de este flagelo mental, preocupa a las autoridades de ahí que el año pasado se publicó la norma oficial mexicana (NOM) 035 que mucho aporta para mejorar este fenómeno.

* Rector General del Centro Universitario UTEG

e-mail: joseroque@uteg.edu.mx

La ira se define como una emoción en la cual se integran un conjunto de sentimientos negativos y que si no se controla puede desencadenar en resultados violentos, estos sentimientos se encuentran tanto en los humanos como en los animales, la ira tiene también varias acepciones relacionadas como la furia, la cólera, el enojo, la rabia; esto es fácil detectarlo cuando vemos a una persona irritada o que vive con un resentimiento, esto puede ser un detonante para un malestar en la salud ya que aumenta el ritmo cardíaco, presión alta, entre otros. En la salud hay casos en que la ira puede ser tan leve como un disgusto momentáneo o transformarse en rencor u odio.

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, argumentaba que los seres humanos sentían ira cuando tenían carencias de amor, es decir, las necesidades de amor y de cariño no eran satisfechas. En los estudios psicológicos, este fenómeno (la ira) se entiende como una respuesta cerebral que busca enfrentarse a una amenaza, no obstante, los especialistas aclaran que la ira no es un sentimiento predispuesto de la genética humana ni forma parte de su evolución.

Se dice que el ingrediente principal para activar esta emoción, sucede cuando percibimos que somos tratados injustamente, cuando nos sentimos heridos o cuando vemos dificultada la consecución de alguna meta importante, sentimos ira. Sentir esta emoción en estas circunstancias nos predispone a la acción en un intento de protegernos de aquello que nos hace daño y que es el origen de esta emoción.

Otras investigaciones realizadas, ven la ira como parte de la respuesta cerebral de atacar o huir de una amenaza o daño percibido. La ira se vuelve el sentimiento predominante en el comportamiento cognitivamente y fisiológico cuando una persona hace la decisión consciente de tomar acción para detener inmediatamente el comportamiento amenazante de otra fuerza externa. La ira puede tener muchas consecuencias físicas y mentales, sin que el iracundo considere las consecuencias de su actuar.

Los psicólogos sugieren que, a efecto de procurar controlar la ira, el individuo exteriorice este sentimiento a fin de evitar enfermedades, no obstante, se sugiere que su exteriorización debe ser medida para evitar situaciones violentas o peligrosas.

Todos sabemos que la ira puede tener una consecuencia catastrófica para nosotros y para los demás. La gestión irracional de esta emoción puede llevarnos a situaciones lamentables obteniendo el efecto contrario a lo que buscábamos en un principio. Algunas de las consecuencias negativas a las que nos puede llevar la ira son las siguientes; enfermedades físicas y mentales, separación del núcleo en donde nos desenvolvemos, apatía de la gente, separación del trabajo, autoestima baja, etc. Ya que todos experimentamos un tipo diferente de emociones ya sean positivas o negativas.

De hecho, en la última década se han multiplicado las investigaciones sobre el impacto de las emociones en el trabajo, llegando a la conclusión generalizada de que los estados de ánimos y la disposición general de los profesionales afecta directamente al rendimiento, la toma de decisiones, la creatividad, la capacidad de colaboración, la motivación laboral o el liderazgo, tanto en lo positivo como en lo negativo. Como consecuencia, los directivos deben asumir la inherencia de las emociones en el trabajo y, en lugar de tratar de erradicarlas de las empresas, deben redirigir sus esfuerzos al desarrollo de la inteligencia emocional de la plantilla.

En este mismo orden de ideas, en la Iglesia católica la ira forma parte de los siete pecados capitales. En este caso, la ira puede manifestarse contra uno mismo, por ejemplo, autoflagelación o suicido y, en contra de los demás a través de actos violentos o asesinatos.

Apreciable lector, agradezco sus opiniones y comentarios que me hace llegar, este tema de la ira es amplio ya que se dan diversos supuestos para caer en esta emoción, la complejidad de este flagelo mental, preocupa a las autoridades de ahí que el año pasado se publicó la norma oficial mexicana (NOM) 035 que mucho aporta para mejorar este fenómeno.

* Rector General del Centro Universitario UTEG

e-mail: joseroque@uteg.edu.mx

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