Luis Sánchez

  / domingo 19 de mayo de 2019

¿Cuál es el rostro de paz en México?




La paz no es la ausencia de guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justiciaBaruch Spinoza

Según datos y estimaciones a partir de cifras oficiales, en México desaparecen diariamente siete personas. Al tamaño actual de las familias mexicanas, es como si desaparecieran casi dos familias enteras cada día. Esta cifra escalofriante sería lo suficientemente fuerte para conmover a cualquiera, de no ser porque solamente es el inicio de la barbarie. Muchas de estas personas, buscadas de sol a sol por sus familiares, podrían terminar sus días en una fosa clandestina o peor aún, en la caja de un tráiler.

La construcción de paz y de justicia comienza por el acceso a la verdad. En su más reciente visita a México como representante del organismo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la expresidenta chilena Michelle Bachelet insistió que todas las partes del Estado mexicano deben de “llegar a la verdad, a la justicia, a la reparación y las garantías de no repetición” porque están obligados a ello. Hoy hablaremos de uno de estos componentes: la verdad.

El acceso a la verdad para el familiar de un desaparecido incluye varias cosas, como el derecho a estar informado de las investigaciones que se realizan para buscar a su familiar, pero también, de ser informado de lo peor y lo más terrible, de cuando su familiar probablemente falleció y podría haber terminado en una fosa. Este paso, por más duro que sea, es necesario para comenzar el duelo y continuar la búsqueda de justicia para que los responsables de la desaparición paguen por su crimen.

Por ello, es importante tener un Registro Nacional de Fosas Clandestinas y Fosas Comunes. Sin embargo, lo que anunció Alejandro Encinas no es hacerle un favor a nadie. Aunque hubo reacciones positivas, esto es lo mínimo que se espera de las autoridades y con la tendencia a manipular cifras del gobierno federal, habrá que poner el ojo para que esto sea un avance en cuanto al cumplimiento de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, en vez de un acto de mera propaganda.

¿Cómo hacerlo bien? Llevando a cabo dicho registro se podría generar mayor certeza en cuanto a las cifras, además de promover la participación ciudadana, así como también garantizar la transparencia de la información estadística generada y, por último, impulsar procesos que permitan conocer el contexto en el que se produce la información incluida en el registro. Sin embargo, sabemos que remamos contra corriente. No podemos dejar que el famoso “yo tengo otras cifras” se cuele en este delicado tema. Auditar, verificar, cuestionar y contrastar, será la contraparte necesaria de este registro oficial.

Urge ponerle rostro a cada una de esas personas desaparecidas. Pensemos en todos esos jóvenes que siendo inocentes les han arrebatado la vida y cuyos familiares claman por justicia. La construcción de paz tiene un rostro, tiene miles y son todas esas vidas anónimas a las cuales hay que hacerles justicia identificando quienes son, brindando paz a sus familias y diciendo “nunca más una crisis de desaparición forzada”.


* Secretario General PAN Guadalajara.





La paz no es la ausencia de guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justiciaBaruch Spinoza

Según datos y estimaciones a partir de cifras oficiales, en México desaparecen diariamente siete personas. Al tamaño actual de las familias mexicanas, es como si desaparecieran casi dos familias enteras cada día. Esta cifra escalofriante sería lo suficientemente fuerte para conmover a cualquiera, de no ser porque solamente es el inicio de la barbarie. Muchas de estas personas, buscadas de sol a sol por sus familiares, podrían terminar sus días en una fosa clandestina o peor aún, en la caja de un tráiler.

La construcción de paz y de justicia comienza por el acceso a la verdad. En su más reciente visita a México como representante del organismo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la expresidenta chilena Michelle Bachelet insistió que todas las partes del Estado mexicano deben de “llegar a la verdad, a la justicia, a la reparación y las garantías de no repetición” porque están obligados a ello. Hoy hablaremos de uno de estos componentes: la verdad.

El acceso a la verdad para el familiar de un desaparecido incluye varias cosas, como el derecho a estar informado de las investigaciones que se realizan para buscar a su familiar, pero también, de ser informado de lo peor y lo más terrible, de cuando su familiar probablemente falleció y podría haber terminado en una fosa. Este paso, por más duro que sea, es necesario para comenzar el duelo y continuar la búsqueda de justicia para que los responsables de la desaparición paguen por su crimen.

Por ello, es importante tener un Registro Nacional de Fosas Clandestinas y Fosas Comunes. Sin embargo, lo que anunció Alejandro Encinas no es hacerle un favor a nadie. Aunque hubo reacciones positivas, esto es lo mínimo que se espera de las autoridades y con la tendencia a manipular cifras del gobierno federal, habrá que poner el ojo para que esto sea un avance en cuanto al cumplimiento de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, en vez de un acto de mera propaganda.

¿Cómo hacerlo bien? Llevando a cabo dicho registro se podría generar mayor certeza en cuanto a las cifras, además de promover la participación ciudadana, así como también garantizar la transparencia de la información estadística generada y, por último, impulsar procesos que permitan conocer el contexto en el que se produce la información incluida en el registro. Sin embargo, sabemos que remamos contra corriente. No podemos dejar que el famoso “yo tengo otras cifras” se cuele en este delicado tema. Auditar, verificar, cuestionar y contrastar, será la contraparte necesaria de este registro oficial.

Urge ponerle rostro a cada una de esas personas desaparecidas. Pensemos en todos esos jóvenes que siendo inocentes les han arrebatado la vida y cuyos familiares claman por justicia. La construcción de paz tiene un rostro, tiene miles y son todas esas vidas anónimas a las cuales hay que hacerles justicia identificando quienes son, brindando paz a sus familias y diciendo “nunca más una crisis de desaparición forzada”.


* Secretario General PAN Guadalajara.


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