/ jueves 9 de junio de 2022

'Cretinos', desinformados e hipócritas de doble moral”

Jorge Chaires Zaragoza*

El presidente de la República López Obrador llamó “Cretinos”, desinformados e hipócritas de doble moral”, a quienes critican su estrategia de seguridad.

López Obrador llegó a la presidencia con una estrategia diferente a la emprendida por sus antecesores, quienes combatieron abiertamente al crimen organizado. Su propuesta consistente en combatir supuestamente las causas que la originan a través de programas asistenciales, pero también la de no enfrentar a los delincuentes sino abrazarlos, besarlos y cuidarlos. Sin embargo, como bien se sabe, el problema de la inseguridad es multifactorial, que no se resuelve con regalar dinero y, mucho menos, no combatirlo. Existen muchos factores que inciden para que una persona delinca, sobre todo, con un país vecino que está ávido de droga.

Tratar el problema de inseguridad con tanta ligereza evidencia su ignorancia en el tema, que solo es comparable con su soberbia. Ya decía Rodríguez Manzanera, el padre de la criminología en México, el problema no es tan simple, ya que “la conducta criminal es producto no de una, sino de múltiples causas, relacionadas entre si, dependientes unas de otras, en un juego complejo y nada fácil de descifrar”.

“Queréis evitar los delitos?, preguntaba Cesare Beccaria en su celebre obra Tratado de los delitos y las penas, escrito en 1764.

Primero, según el filósofo milanés, era necesario que las leyes fueran claras y simples, para que se respeten y se cumplan; mandar soltar al hijo del Chapo no es el mejor ejemplo de ello.

Segundo, que el conocimiento acompañe a la libertad: “Un impostar atrevido, que siempre es un hombre no vulgar, tiene la adoración de un pueblo ignorante y la grita de un iluminado”; no ha habido apoyo a la ciencia y la tecnología, como lo prometió López Obrador.

Tercero, “interesar al magistrado, ejecutor de las leyes, más a su observancia que a su corrupción”; los índices de corrupción siguen al alza, por más que se diga lo contrario todos los días.

Cuarto, recompensar la virtud: “¿por qué los premios distribuidos por la beneficencia mano del soberano no multiplicarían asimismo las acciones virtuosas?”; repartir el dinero a los jóvenes sin ningún esfuerzo o compromiso, es la mejor forma de echar a perder a una generación.

“Finalmente, el más seguro pero el más difícil medio de evitar los delitos -según Beccaria- es perfeccionar la educación”; cancelar la evaluación a los maestros o cerrar las escuelas de tiempo completo, es una muestra de la gran ignorancia y el poco compromiso con el pueblo de México.

Integrante del Observatorio sobre Seguridad y Justicia del CUCSH y miembro del Sistema Nacional de Investigadores*

Jorge Chaires Zaragoza*

El presidente de la República López Obrador llamó “Cretinos”, desinformados e hipócritas de doble moral”, a quienes critican su estrategia de seguridad.

López Obrador llegó a la presidencia con una estrategia diferente a la emprendida por sus antecesores, quienes combatieron abiertamente al crimen organizado. Su propuesta consistente en combatir supuestamente las causas que la originan a través de programas asistenciales, pero también la de no enfrentar a los delincuentes sino abrazarlos, besarlos y cuidarlos. Sin embargo, como bien se sabe, el problema de la inseguridad es multifactorial, que no se resuelve con regalar dinero y, mucho menos, no combatirlo. Existen muchos factores que inciden para que una persona delinca, sobre todo, con un país vecino que está ávido de droga.

Tratar el problema de inseguridad con tanta ligereza evidencia su ignorancia en el tema, que solo es comparable con su soberbia. Ya decía Rodríguez Manzanera, el padre de la criminología en México, el problema no es tan simple, ya que “la conducta criminal es producto no de una, sino de múltiples causas, relacionadas entre si, dependientes unas de otras, en un juego complejo y nada fácil de descifrar”.

“Queréis evitar los delitos?, preguntaba Cesare Beccaria en su celebre obra Tratado de los delitos y las penas, escrito en 1764.

Primero, según el filósofo milanés, era necesario que las leyes fueran claras y simples, para que se respeten y se cumplan; mandar soltar al hijo del Chapo no es el mejor ejemplo de ello.

Segundo, que el conocimiento acompañe a la libertad: “Un impostar atrevido, que siempre es un hombre no vulgar, tiene la adoración de un pueblo ignorante y la grita de un iluminado”; no ha habido apoyo a la ciencia y la tecnología, como lo prometió López Obrador.

Tercero, “interesar al magistrado, ejecutor de las leyes, más a su observancia que a su corrupción”; los índices de corrupción siguen al alza, por más que se diga lo contrario todos los días.

Cuarto, recompensar la virtud: “¿por qué los premios distribuidos por la beneficencia mano del soberano no multiplicarían asimismo las acciones virtuosas?”; repartir el dinero a los jóvenes sin ningún esfuerzo o compromiso, es la mejor forma de echar a perder a una generación.

“Finalmente, el más seguro pero el más difícil medio de evitar los delitos -según Beccaria- es perfeccionar la educación”; cancelar la evaluación a los maestros o cerrar las escuelas de tiempo completo, es una muestra de la gran ignorancia y el poco compromiso con el pueblo de México.

Integrante del Observatorio sobre Seguridad y Justicia del CUCSH y miembro del Sistema Nacional de Investigadores*