Ramiro Escoto Ravinovich

  / sábado 13 de octubre de 2018

Consulta… ¿popular o populista?

Es cierto que aún no entra en funciones, y algunos podrán incluso defender que Andrés Manuel López Obrador está experimentando y que no pasará esto cuando entre en funciones.

Me refiero a la constante de seguir estando en campaña, en presentarse con un discurso en un lugar y otro muy diferente en otro, y cuando se complica, entonces lanza una encuesta como para hacer que el pueblo opine y decida sobre temas que a veces no conoce, por ejemplo el del NAIM, donde es obvio que quienes tienen que verter un punto de vista tienen que ser expertos en el tema. O qué me dice de la “ocurrencia” de lanzar una consulta para el nombre que sustituiría el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, porque el USMCA no convence; al menos esta puesta en redes sociales me hizo recordar aquella convocatoria nacional para ponerle nombre al oso panda de Chapultepec hace ya algunos años.

Hay que advertir que México tendrá un presidente que fue electo por mayoría, que en una elección histórica por participación y sufragios para un candidato, debe tener el comportamiento de cierta altura, y hacer uso de esa experiencia que dijo tener en campaña, el país no puede basar decisiones a base de consultas ciudadanas, porque entonces, el papel de diputados y senadores también estaría bajo cuestión.

López Obrador antes, lanzó aquella pregunta si vender el avión presidencial era buena o mala idea, pero al final en eso está, en una respuesta de limbo, lo mismo que con las pensiones a los ex presidentes, que seguramente serán proyectos que comenzarán a fluir una vez que llegue a palacio nacional el 1 de Diciembre.

Hay que advertir también la lectura que habremos de dar justo en la toma de protesta, que naciones enviarán a sus representantes y cómo nos ven como nación con nuevo mandatario; de entrada no viene Donald Trump, ni Justin Trudeu, principales socios comerciales del país. Y al cierre de este artículo sólo han confirmado: El Rey de España SM Felipe VI, Mike Pence de Estados Unidos, los mandatarios de Cuba, Guatemala, Perú, El Salvador y Belice.

Andrés Manuel López Obrador sigue en ese camino de seguir agradando a la multitud, a saciar esa hambre de caminar entre la gente, a diferencia de su antecesor Enrique Peña Nieto, quien una vez electo viajó por algunas partes del mundo tratando de activar relaciones, en Europa y Asia, aquí y ahora el ganador de Morena, se transporta en línea comercial y en Quintana Roo, por ejemplo tuvo que estar en el avión porque el mal clima impidió bajar para atender la agenda.

Hay que poner atención que el gobernado apostó a un hombre que debe tener una estructura para resolver problemas, no puede ni debe conducirse con consultas para todo, no se votó por eso, ni ese voto sería útil en todo caso, si López Obrador quiere agradar a todos con esa estrategia, deben decirle que está equivocado, pues ese no es el camino que quiere México.

Es cierto que aún no entra en funciones, y algunos podrán incluso defender que Andrés Manuel López Obrador está experimentando y que no pasará esto cuando entre en funciones.

Me refiero a la constante de seguir estando en campaña, en presentarse con un discurso en un lugar y otro muy diferente en otro, y cuando se complica, entonces lanza una encuesta como para hacer que el pueblo opine y decida sobre temas que a veces no conoce, por ejemplo el del NAIM, donde es obvio que quienes tienen que verter un punto de vista tienen que ser expertos en el tema. O qué me dice de la “ocurrencia” de lanzar una consulta para el nombre que sustituiría el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, porque el USMCA no convence; al menos esta puesta en redes sociales me hizo recordar aquella convocatoria nacional para ponerle nombre al oso panda de Chapultepec hace ya algunos años.

Hay que advertir que México tendrá un presidente que fue electo por mayoría, que en una elección histórica por participación y sufragios para un candidato, debe tener el comportamiento de cierta altura, y hacer uso de esa experiencia que dijo tener en campaña, el país no puede basar decisiones a base de consultas ciudadanas, porque entonces, el papel de diputados y senadores también estaría bajo cuestión.

López Obrador antes, lanzó aquella pregunta si vender el avión presidencial era buena o mala idea, pero al final en eso está, en una respuesta de limbo, lo mismo que con las pensiones a los ex presidentes, que seguramente serán proyectos que comenzarán a fluir una vez que llegue a palacio nacional el 1 de Diciembre.

Hay que advertir también la lectura que habremos de dar justo en la toma de protesta, que naciones enviarán a sus representantes y cómo nos ven como nación con nuevo mandatario; de entrada no viene Donald Trump, ni Justin Trudeu, principales socios comerciales del país. Y al cierre de este artículo sólo han confirmado: El Rey de España SM Felipe VI, Mike Pence de Estados Unidos, los mandatarios de Cuba, Guatemala, Perú, El Salvador y Belice.

Andrés Manuel López Obrador sigue en ese camino de seguir agradando a la multitud, a saciar esa hambre de caminar entre la gente, a diferencia de su antecesor Enrique Peña Nieto, quien una vez electo viajó por algunas partes del mundo tratando de activar relaciones, en Europa y Asia, aquí y ahora el ganador de Morena, se transporta en línea comercial y en Quintana Roo, por ejemplo tuvo que estar en el avión porque el mal clima impidió bajar para atender la agenda.

Hay que poner atención que el gobernado apostó a un hombre que debe tener una estructura para resolver problemas, no puede ni debe conducirse con consultas para todo, no se votó por eso, ni ese voto sería útil en todo caso, si López Obrador quiere agradar a todos con esa estrategia, deben decirle que está equivocado, pues ese no es el camino que quiere México.

sábado 13 de octubre de 2018

Consulta… ¿popular o populista?

miércoles 01 de agosto de 2018

Bartlett: ¿quién le apaga la luz?