Luis Sánchez

  / sábado 27 de abril de 2019

Casa Jalisco

Paz es el esplendor cotidiano de la justicia

José Antonio Marina


Esta semana, al tiempo que se llevaba a cabo una reunión donde se detallaban temas en respecto a la seguridad de nuestro estado, un hecho violento e indignante tocó las puertas de la residencia de nuestro Gobernador. Un hombre agresor, justo afuera de Casa Jalisco, cometió un feminicidio en contra de su esposa con dolo y ventaja, crimen indignante que trastoca de nuevo a la sociedad jalisciense.

Esta mujer fue víctima de la falta de paz en nuestro estado y de la fallida estrategia de seguridad, así como la falta de un protocolo eficaz que proteja a las mujeres que han sido vulneradas, pues en cuestión de segundos y pese a la presencia de elementos de seguridad, esta mujer fue asesinada por su esposo. ¿Cómo es posible que quien denuncie y tenga una orden de protección pueda ser asesinada en uno de los perímetros mejor resguardados de todo Jalisco? Hubo una respuesta de un guardia de seguridad que rápidamente neutralizó al agresor, pero fue demasiado tarde.

El acontecimiento en sí es un síntoma de algo más profundo. No sólo fallaron las instituciones gubernamentales de seguridad y de protección a las mujeres, sino que en redes sociales comenzó a circular un vídeo, filtrado de las cámaras de seguridad de Fiscalía, revictimizando a quien murió por esta violencia feminicida y demostrando que las redes sociales, sin filtros ni acuerdos de cómo construir diálogo y paz, vuelven a ser un espacio para lo que antes solía quedarse dentro del periodismo de más baja categoría: el tabloide de nota roja. Mal por los periodistas y usuarios que replicaron un vídeo en donde se ve el terrible momento en donde alguien pierde la vida. Eso no es periodismo que construya paz.

Recordemos que a principios del mes de abril la CNDH ya había exigido al Poder Judicial que pusiera mayor énfasis a las medidas de seguridad que se aplican a las mujeres que han sido víctimas de violencia, después de este lamentable hecho nos damos cuenta de que efectivamente sí es un tema urgente; la víctima desde 2017 ya había denunciado maltrato e incluso contaba con tres medidas de protección que habían sido emitidas por las autoridades debido a la violencia que su marido ejercía contra ella, sin embargo las garantías de no repetición fueron nulas y fue asesinada.

Si bien el gobernador expresó que las mujeres “no están solas”, nos damos cuenta que arrastramos un sistema de justicia inoperante y que no puede proteger a las personas. Una cosa de su diagnóstico está clara al decir que este acto es “una muestra de una descomposición social que duele”.

Hay veces en que la justicia puede llegar de manera tardía pero dentro de nuestra emergencia nacional, hay personas que no pueden esperar. Las mujeres de Jalisco claman porque se proteja su vida y su dignidad. Esta exigencia rebasó al sistema de justicia y no se puede esperar a que la sociedad, a ratos profundamente enferma, corrija su rumbo al 100%.

El marco de derechos humanos básicos que protege la integridad de las personas da certezas jurídicas a quienes son víctimas de agresiones. Este marco, tan frecuentemente citado por tanta gente pero puesto en práctica por tan pocos, también está tejido dentro del mecanismo de adelanto para las mujeres. El reto de paz imperfecta que mencionan los teóricos es justo hacer realidad esa promesa, la de otorgar justicia y protección a las mujeres incluso cuando el entorno no es favorable y a pesar de todas las fallas de Estado en materia de procuración de justicia. Esa asignatura pendiente de derechos humanos y paz es la manera de hacer efectivas las demandas de tantas mujeres en Jalisco.

* Secretario General PAN Guadalajara.

Paz es el esplendor cotidiano de la justicia

José Antonio Marina


Esta semana, al tiempo que se llevaba a cabo una reunión donde se detallaban temas en respecto a la seguridad de nuestro estado, un hecho violento e indignante tocó las puertas de la residencia de nuestro Gobernador. Un hombre agresor, justo afuera de Casa Jalisco, cometió un feminicidio en contra de su esposa con dolo y ventaja, crimen indignante que trastoca de nuevo a la sociedad jalisciense.

Esta mujer fue víctima de la falta de paz en nuestro estado y de la fallida estrategia de seguridad, así como la falta de un protocolo eficaz que proteja a las mujeres que han sido vulneradas, pues en cuestión de segundos y pese a la presencia de elementos de seguridad, esta mujer fue asesinada por su esposo. ¿Cómo es posible que quien denuncie y tenga una orden de protección pueda ser asesinada en uno de los perímetros mejor resguardados de todo Jalisco? Hubo una respuesta de un guardia de seguridad que rápidamente neutralizó al agresor, pero fue demasiado tarde.

El acontecimiento en sí es un síntoma de algo más profundo. No sólo fallaron las instituciones gubernamentales de seguridad y de protección a las mujeres, sino que en redes sociales comenzó a circular un vídeo, filtrado de las cámaras de seguridad de Fiscalía, revictimizando a quien murió por esta violencia feminicida y demostrando que las redes sociales, sin filtros ni acuerdos de cómo construir diálogo y paz, vuelven a ser un espacio para lo que antes solía quedarse dentro del periodismo de más baja categoría: el tabloide de nota roja. Mal por los periodistas y usuarios que replicaron un vídeo en donde se ve el terrible momento en donde alguien pierde la vida. Eso no es periodismo que construya paz.

Recordemos que a principios del mes de abril la CNDH ya había exigido al Poder Judicial que pusiera mayor énfasis a las medidas de seguridad que se aplican a las mujeres que han sido víctimas de violencia, después de este lamentable hecho nos damos cuenta de que efectivamente sí es un tema urgente; la víctima desde 2017 ya había denunciado maltrato e incluso contaba con tres medidas de protección que habían sido emitidas por las autoridades debido a la violencia que su marido ejercía contra ella, sin embargo las garantías de no repetición fueron nulas y fue asesinada.

Si bien el gobernador expresó que las mujeres “no están solas”, nos damos cuenta que arrastramos un sistema de justicia inoperante y que no puede proteger a las personas. Una cosa de su diagnóstico está clara al decir que este acto es “una muestra de una descomposición social que duele”.

Hay veces en que la justicia puede llegar de manera tardía pero dentro de nuestra emergencia nacional, hay personas que no pueden esperar. Las mujeres de Jalisco claman porque se proteja su vida y su dignidad. Esta exigencia rebasó al sistema de justicia y no se puede esperar a que la sociedad, a ratos profundamente enferma, corrija su rumbo al 100%.

El marco de derechos humanos básicos que protege la integridad de las personas da certezas jurídicas a quienes son víctimas de agresiones. Este marco, tan frecuentemente citado por tanta gente pero puesto en práctica por tan pocos, también está tejido dentro del mecanismo de adelanto para las mujeres. El reto de paz imperfecta que mencionan los teóricos es justo hacer realidad esa promesa, la de otorgar justicia y protección a las mujeres incluso cuando el entorno no es favorable y a pesar de todas las fallas de Estado en materia de procuración de justicia. Esa asignatura pendiente de derechos humanos y paz es la manera de hacer efectivas las demandas de tantas mujeres en Jalisco.

* Secretario General PAN Guadalajara.

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