/ jueves 29 de julio de 2021

Carta abierta al Presidente

Señor Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Palacio Nacional.

Ciudad de México.

No estamos acostumbrados a decir las cosas directo, por su nombre y como son; le damos vueltas, utilizamos retruécanos, peyorativos, analogías y otras truculencias literarias con tal de no herir susceptibilidades o de no ir a cometer la osadía de decir algo que se tome como falta de respeto.

Afortunadamente en nuestro País vivimos -y espero sigamos así- con plena libertad de manifestar nuestras ideas y de publicar artículos sobre cualquier materia, conforme a los artículos 6 y 7 de nuestra Constitución.

En ejercicio de esa libertad y con la debida consideración que merece su investidura me permito expresarle mi absoluto rechazo y disenso a su desafortunada frase mañanera relativa a su reticente voluntad para adquirir mas vacunas para ser destinadas a nuestros niños con el objeto de no caer en el consumismo, es decir la tendencia a comprar o acumular bienes o servicios por encima de lo que se considera de primera necesidad.

Presidente: El cuarto párrafo del artículo 4 de nuestra Constitución dice: " Toda Persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá́ las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá́ la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución. La Ley definirá́ un sistema de salud para el bienestar, con el fin de garantizar la extensión progresiva, cuantitativa y cualitativa de los servicios de salud para la atención integral y gratuita de las personas que no cuenten con seguridad social. "

El noveno párrafo del mismo Ordenamiento legal citado dice: " En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá́ guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez".

Señor Presidente: La salud no está a discusión; el interés superior de la niñez menos.

Como es de su especial conocimiento, ya que usted por lógica debe ser la persona más informada de nuestro país, muchos niños han fallecido por haber sido infectados por el Covid-19 y sus variantes; muchos más han sido víctimas del desabasto de los medicamentos oncológicos y constituye la niñez el sector más vulnerable de la sociedad en todos los aspectos incluido el de la salud al igual que los adultos mayores y discapacitados.

Adquirir vacunas para ser destinadas a nuestros niños no es consumismo; los pequeños son la esperanza de nuestro futuro, son nuestra especial responsabilidad porque ellos no pueden valerse solos; no se trata de comprarles golosinas ni juguetes, se trata de comprarles vacunas para preservar su integridad física.

Usted cuando tomó posesión de su cargo aquél 1o de diciembre de 2018 en San Lázaro, protestó guardar y hacer guardar nuestra Constitución y las leyes que de ella emanan y agregó que si no lo hiciere así que la Nación, se lo demandara. Claro que lo recuerda.

Este articulista, un Ciudadano de la Nación, se lo pide, se lo demanda: No se olvide de nuestros niños; son la verdadera esperanza de México, exactamente como el lema del Partido que usted fundó y lo llevó a la Presidencia; Señor Presidente, rectifique el camino.

A usted le gusta la Historia, usted recordará lo que dijo Vicente Guerrero en 1819 contestando el ofrecimiento del Virrey Juan Ruiz de Apodaca: "La Patria es primero" y aquel sucedido del 13 de marzo de 1858 en el Palacio de Gobierno en Guadalajara cuando Guillermo Prieto arengó a los insurrectos y les dijo "Los valientes no asesinan" y le salvó la vida al Benemérito Don Benito Juárez cuya admiración compartimos usted y yo.

Nuestros niños no merecen morir; primero los niños Presidente! vamos comprando vacunas para ellos, total, usted no va a gastar dinero suyo; los fondos provienen de todos los mexicamos de donde se han estado pagando todas las vacunas.

En espera de su respuesta favorable por el interés superior de la niñez, le reitero la seguridad de mi consideración más distinguida.

Abel Campirano

Ciudadano de la República.

Señor Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Palacio Nacional.

Ciudad de México.

No estamos acostumbrados a decir las cosas directo, por su nombre y como son; le damos vueltas, utilizamos retruécanos, peyorativos, analogías y otras truculencias literarias con tal de no herir susceptibilidades o de no ir a cometer la osadía de decir algo que se tome como falta de respeto.

Afortunadamente en nuestro País vivimos -y espero sigamos así- con plena libertad de manifestar nuestras ideas y de publicar artículos sobre cualquier materia, conforme a los artículos 6 y 7 de nuestra Constitución.

En ejercicio de esa libertad y con la debida consideración que merece su investidura me permito expresarle mi absoluto rechazo y disenso a su desafortunada frase mañanera relativa a su reticente voluntad para adquirir mas vacunas para ser destinadas a nuestros niños con el objeto de no caer en el consumismo, es decir la tendencia a comprar o acumular bienes o servicios por encima de lo que se considera de primera necesidad.

Presidente: El cuarto párrafo del artículo 4 de nuestra Constitución dice: " Toda Persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá́ las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá́ la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución. La Ley definirá́ un sistema de salud para el bienestar, con el fin de garantizar la extensión progresiva, cuantitativa y cualitativa de los servicios de salud para la atención integral y gratuita de las personas que no cuenten con seguridad social. "

El noveno párrafo del mismo Ordenamiento legal citado dice: " En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá́ guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez".

Señor Presidente: La salud no está a discusión; el interés superior de la niñez menos.

Como es de su especial conocimiento, ya que usted por lógica debe ser la persona más informada de nuestro país, muchos niños han fallecido por haber sido infectados por el Covid-19 y sus variantes; muchos más han sido víctimas del desabasto de los medicamentos oncológicos y constituye la niñez el sector más vulnerable de la sociedad en todos los aspectos incluido el de la salud al igual que los adultos mayores y discapacitados.

Adquirir vacunas para ser destinadas a nuestros niños no es consumismo; los pequeños son la esperanza de nuestro futuro, son nuestra especial responsabilidad porque ellos no pueden valerse solos; no se trata de comprarles golosinas ni juguetes, se trata de comprarles vacunas para preservar su integridad física.

Usted cuando tomó posesión de su cargo aquél 1o de diciembre de 2018 en San Lázaro, protestó guardar y hacer guardar nuestra Constitución y las leyes que de ella emanan y agregó que si no lo hiciere así que la Nación, se lo demandara. Claro que lo recuerda.

Este articulista, un Ciudadano de la Nación, se lo pide, se lo demanda: No se olvide de nuestros niños; son la verdadera esperanza de México, exactamente como el lema del Partido que usted fundó y lo llevó a la Presidencia; Señor Presidente, rectifique el camino.

A usted le gusta la Historia, usted recordará lo que dijo Vicente Guerrero en 1819 contestando el ofrecimiento del Virrey Juan Ruiz de Apodaca: "La Patria es primero" y aquel sucedido del 13 de marzo de 1858 en el Palacio de Gobierno en Guadalajara cuando Guillermo Prieto arengó a los insurrectos y les dijo "Los valientes no asesinan" y le salvó la vida al Benemérito Don Benito Juárez cuya admiración compartimos usted y yo.

Nuestros niños no merecen morir; primero los niños Presidente! vamos comprando vacunas para ellos, total, usted no va a gastar dinero suyo; los fondos provienen de todos los mexicamos de donde se han estado pagando todas las vacunas.

En espera de su respuesta favorable por el interés superior de la niñez, le reitero la seguridad de mi consideración más distinguida.

Abel Campirano

Ciudadano de la República.