Miguel Jiménez Ibáñez

  / miércoles 6 de noviembre de 2019

¿Asonada militar para tomar el poder?

La caótica situación por la que atraviesa México, donde la mentira oficial se encuentra en grado superlativo, tiene ahora otro peligroso ingrediente: golpe de estado. Lo peor es que proviene del ejecutivo federal tras de las opiniones de militares que muestran desacuerdo y firme crítica al gobierno de la transformación. En voz baja, desde hace decenas de años, hay desacuerdo de militares en activo y en retiro ante la labor del gobierno civil que, como ahora queda claro, lleva a México al abismo. Quien crea que los mexicanos son felices, podría estar al bordo de la demencia.

Tampoco se puede creer que dentro del Ejército todos sus elementos son impolutos. También son seres humanos que, incluso, algunos llegan a desertar y hasta han formado, según versiones de autoridades policiacas, grupos delincuenciales. El presidente se ha referido a un golpe de Estado. En todo caso sería golpe de un sector del Estado al gobierno en turno. Pero las condiciones en México no llegan a tanto, además, el vecino del norte buscaría la forma de impedirlo, al menos en estos momentos. De una u otra manera, la mascarada electoral denominada democracia seguirá predominando. Sería un retroceso para los mexicanos y para el continente.

La Historia de México da múltiples ejemplos de las luchas ideológicas plagadas de conspiraciones o complot (término preferido de López), asesinatos de caudillos, dirigentes etc. y guerras internas y enfrentamientos contra invasores extranjeros. La conducta heroica de muchos actores que consignan los historiadores solamente sirve para los discursos. En la práctica de los servidores públicos, sin excepción, simplemente es retórica. Cada quien hace lo suyo e interpreta la Historia a su conveniencia.

Ahora los poderosos en el mundo han hecho predominar acciones que desbaratan países con todo y sus instituciones y hay políticos que cumplen con ello al pie de la letra. “Al diablo con las instituciones”, dijo el primer empleado del país. Ahora los mexicanos nuevamente padecen a esos políticos. Recientemente se conmemoró el 187 aniversario del natalicio del General José María Donato Guerra Orozco, oriundo de Teocuitatlán, Jalisco. La Historia lo refiere como un hombre sin tacha y sin miedo que participó en acciones como La Reforma, la intervención francesa, la restauración de la República y destacó como un opositor a la reelección.

Ahora resulta ambiguo que López exponga en una imagen, y a diario, a personajes que buscaron la reelección y a quien implantó la frase “Sufragio efectivo, no reelección”. Precisamente un histórico episodio de la vida de quien la mayoría de la gente conoce como Donato Guerra se ´pronunció abiertamente, en su momento, contra la reelección de Benito Juárez. Aún con esa postura cumplió con la orden de Juárez para jefaturar la asonada militar de la Ciudadela en la ciudad de México. Es decir, mostró la disciplina que ahora, por lo general, sigue imperando en el Ejército Mexicano.

Durante la conmemoración del 187 aniversario, su bisnieto Héctor Alfredo Gómez Vidrio dijo que cuando Sebastián Lerdo de tejada se reeligió, Donato Guerra luchó junto con inconformes de Jalisco, Colima y Sinaloa, desconociendo al gobierno Lerdista. Esto sucedió en 1876. Por ello la Historia lo califica a Donato Guerra como “mártir” de la no reelección. (Qué bueno que ahora dice el mandatario federal que no se reelegirá). Ese mismo año es apresado. Lo encañonan para matarlo y él pidió el fusilamiento. Le dispararon a mansalva. Su cuerpo presentó 30 heridas de bala de distintos calibres incluso 4 por la espalda y dos heridas más con arma blanca. Fue masacrado cobardemente en Chihuahua, pero él vivió y murió con los valores de congruencia y justicia y pereció ante los bastardos intereses ordenados por los políticos.

Por cierto, hace falta justicia histórica para el General Donato Guerra. Ojalá la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres tuviese una estatua de ese prócer mexicano. Si para las autoridades es mejor quedar bien con la farándula mediante una malhecha estatua de algún cantante, por qué no rendir tributo a quien fue un patriota que defendió a su país con el arma en la mano ante invasiones extranjeras y luchas internas y ofrendó todo lo que tenía por los valores nacionales y humanos? Y…qué pasa?

La caótica situación por la que atraviesa México, donde la mentira oficial se encuentra en grado superlativo, tiene ahora otro peligroso ingrediente: golpe de estado. Lo peor es que proviene del ejecutivo federal tras de las opiniones de militares que muestran desacuerdo y firme crítica al gobierno de la transformación. En voz baja, desde hace decenas de años, hay desacuerdo de militares en activo y en retiro ante la labor del gobierno civil que, como ahora queda claro, lleva a México al abismo. Quien crea que los mexicanos son felices, podría estar al bordo de la demencia.

Tampoco se puede creer que dentro del Ejército todos sus elementos son impolutos. También son seres humanos que, incluso, algunos llegan a desertar y hasta han formado, según versiones de autoridades policiacas, grupos delincuenciales. El presidente se ha referido a un golpe de Estado. En todo caso sería golpe de un sector del Estado al gobierno en turno. Pero las condiciones en México no llegan a tanto, además, el vecino del norte buscaría la forma de impedirlo, al menos en estos momentos. De una u otra manera, la mascarada electoral denominada democracia seguirá predominando. Sería un retroceso para los mexicanos y para el continente.

La Historia de México da múltiples ejemplos de las luchas ideológicas plagadas de conspiraciones o complot (término preferido de López), asesinatos de caudillos, dirigentes etc. y guerras internas y enfrentamientos contra invasores extranjeros. La conducta heroica de muchos actores que consignan los historiadores solamente sirve para los discursos. En la práctica de los servidores públicos, sin excepción, simplemente es retórica. Cada quien hace lo suyo e interpreta la Historia a su conveniencia.

Ahora los poderosos en el mundo han hecho predominar acciones que desbaratan países con todo y sus instituciones y hay políticos que cumplen con ello al pie de la letra. “Al diablo con las instituciones”, dijo el primer empleado del país. Ahora los mexicanos nuevamente padecen a esos políticos. Recientemente se conmemoró el 187 aniversario del natalicio del General José María Donato Guerra Orozco, oriundo de Teocuitatlán, Jalisco. La Historia lo refiere como un hombre sin tacha y sin miedo que participó en acciones como La Reforma, la intervención francesa, la restauración de la República y destacó como un opositor a la reelección.

Ahora resulta ambiguo que López exponga en una imagen, y a diario, a personajes que buscaron la reelección y a quien implantó la frase “Sufragio efectivo, no reelección”. Precisamente un histórico episodio de la vida de quien la mayoría de la gente conoce como Donato Guerra se ´pronunció abiertamente, en su momento, contra la reelección de Benito Juárez. Aún con esa postura cumplió con la orden de Juárez para jefaturar la asonada militar de la Ciudadela en la ciudad de México. Es decir, mostró la disciplina que ahora, por lo general, sigue imperando en el Ejército Mexicano.

Durante la conmemoración del 187 aniversario, su bisnieto Héctor Alfredo Gómez Vidrio dijo que cuando Sebastián Lerdo de tejada se reeligió, Donato Guerra luchó junto con inconformes de Jalisco, Colima y Sinaloa, desconociendo al gobierno Lerdista. Esto sucedió en 1876. Por ello la Historia lo califica a Donato Guerra como “mártir” de la no reelección. (Qué bueno que ahora dice el mandatario federal que no se reelegirá). Ese mismo año es apresado. Lo encañonan para matarlo y él pidió el fusilamiento. Le dispararon a mansalva. Su cuerpo presentó 30 heridas de bala de distintos calibres incluso 4 por la espalda y dos heridas más con arma blanca. Fue masacrado cobardemente en Chihuahua, pero él vivió y murió con los valores de congruencia y justicia y pereció ante los bastardos intereses ordenados por los políticos.

Por cierto, hace falta justicia histórica para el General Donato Guerra. Ojalá la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres tuviese una estatua de ese prócer mexicano. Si para las autoridades es mejor quedar bien con la farándula mediante una malhecha estatua de algún cantante, por qué no rendir tributo a quien fue un patriota que defendió a su país con el arma en la mano ante invasiones extranjeras y luchas internas y ofrendó todo lo que tenía por los valores nacionales y humanos? Y…qué pasa?

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